domingo 5 de julio de 2009

Lucky Strike

El concierto de Petrona Martínez fue justo lo que todos esperaban. Digo esperaban y es como si no estuviera involucrado. Soy sincero, de música del norte del país no conozco nada. Antes de Petrona tocó el grupo Ancestros de Cali y tengo que reconocer que el sonido de la marimba cada vez me gusta más. El sonido de la palma de chonta es algo que empieza adentro del cuerpo y se va sintiendo en el vientre, como esas mariposas que no te dejan hablar. Suena la marimba y la gente no puede callar. La reacción más común es el desenfreno mientras se escucha la música del pacífico colombiano. De hecho creo que no haya otro tipo de reacción valida ante esto. Afortunadamente esa es la sangre que corre por mis venas.

Más tarde varios planes para realizar. La principal opción era a) la de ir a la Casa Amarilla con SG y su grupo de amigos a la fiesta reggae; b) también podía ir a las Fuentes con AB y sus amigos, entre los que se destacaban una rusa y una alemana; c) ir a la casa de MS donde, según sus palabras, habían “toneladas de licor” o d) ir a hablar y tomar cerveza con MC y otros amigos en su casa. A pesar de la tentación que suponen dos extranjeras decidí optar por la opción d. En casa de MC estaban CA, BV, IP y C escuchando música a bajo volumen y con Elliot arañando todas las manos. Después hubo cervezas y más tarde muchas más cervezas. A eso de las 5 de la mañana dormir un poco y levantarse temprano para ver a Federer convertirse oficialmente en el mejor jugador de tenis de todos los tiempos, después salir a trabajar como si nada hubiese pasado. Nada. El sol en lo alto y nada sería mejor que sentarse sobre una enorme roca junto el río Pance. Nada.



sábado 4 de julio de 2009

Buen hombre

Este viernes fue muy raro, como estuve solo todo el día y no tenía que trabajar, me dediqué al hedonismo y a la autocomplacencia. Perdí un poco de tiempo en la mañana con la última bomba que quedaba del cumpleaños de mi mamá y luego, como tenía las dreads hechas un caos, pasé medio día peinándome con mis agujas Macusa de los números 8 y 11. Mientras tejía con paciencia me vi por enésima vez el increíble y hermoso dvd Heima de Sigur Rós repitiendo varias veces además, como corresponde, Olsen Olsen. También repetí videos de los dvds de Stone Temple Pilots, de Blur y de Nirvana, todo muy noventero. En la tarde casi pierdo diez cervezas con MC porque le dije, por teléfono, que estaba seguro de que en algún canal debían estar pasando alguna noticia sobre Maiquel. Ella, siempre tan hábil, inmediatamente inició el zapping pero fui salvado por CNN en español y su cobertura exclusiva y sin pausas de los preparativos para el funeral del ex rey del pop. Tras unas ocho horas de tortura para mis dedos, llenos de cortaduras por las agujas, terminé el trabajo con el pelo y como estaba cansado y no tenía ningún lugar al cual huir dediqué el resto del día, ya eran las nueve de la noche, a jugar el Super Mario Bros para Super Nintendo. Al parecer la memoria está intacta y logré pasar castillo tras castillo sin mayores contratiempos, cogiendo las mil vidas y todo, como lo hacía hace catorce años, cuando tampoco había mucho que hacer. Mientras jugaba me dieron unas irrefrenables ganas de ver alguna película de terror, de esas un poco estupidas que sustituyen la trama por galones de sangre falsa. Buscando en mi “videoteca” descubro que el terror es un gran ausente y que lo único parecido a lo que quiero ver es la película española Rec. De Rec lo que más me gusta es la protagonista, con esos dientes de ratón y esa blusa que parece a punto de estallarnos en la cara, también me gusta la fluidez de la historia y que no cae en los lugares comunes de las películas de muertos vivientes, aunque como todas luego de verla por cuarta vez ya se convierte en una anécdota. Después fue Rayuela, como siempre antes de dormir. Empecé a leerla a finales de mayo y cada noche, mientras esté en mi casa y me sea posible, avanzo un par de capítulos. Ayer me encontré con uno que me gusta mucho y donde, sin más, se explica el juego de la rayuela, cuyos requisitos sólo son una piedrita, la punta de un zapato y un dibujo en el suelo. Allí también se dice eso que es muy parecido a lo que nos pasa a todos y es que justo cuando se aprenden a jugar los juegos de la infancia, a embocar las casillas de la rayuela con la piedrita, se acaba de golpe la niñez y empiezan otros juegos, más complicados pero no más importantes. Y como ya no se es niño, y las tizas ya no se guardan en el fondo de los bolsillos del pantalón, perdemos de vista una sencilla noción: “para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, un piedrita y la punta de un zapato”

Después, hoy sábado, escribo esto y miro el reloj, son casi las cinco y media y quedé de encontrarme con AB para ver tocar a Ancestros en la Tertulia, más tarde, tal vez, vayamos a la fiesta reggae en la Casa Amarilla en San Fernando, pero quien sabe, hacen falta unas horas para eso. Mientras tanto el "Tino" Asprilla da una vuelta olímpica en un limusina en el Atanasio Giradot de Medellín. Hoy cualquier cosa puede suceder.

miércoles 1 de julio de 2009

I feel a change comin’ on


Fiel a mi nuevo pasatiempo, pierdo un par de horas rebotando un globo contra una pared. Un globo amarillo contra una pared de otro color. Después me lavo el pelo y hace tanto calor que no me dan ganas de peinarme. Pienso en que hoy voy a aterrorizar al mundo, cuando vaya al trabajo, con mi pinta de indigente recién bañado, pero todo son daños colaterales bien estimados y sin mucha importancia. De nuevo espero. En quince días, más o menos, LM me va a entregar a Lázaro. Como siempre disfruto la espera aunque de él sólo sé un par de cosas. Es un gato, nació hace cinco días, es blanco y tiene rayas grises. Es mi primera mascota en mucho tiempo, casi desde el colegio cuando murió mi perro.

L partió ayer para Medellín y N sale hoy para Armenia. No sé nada de C desde hace rato, quedamos en vernos Up un día de estos. Hoy va a ser un día muy largo, lo presiento. Un día yuxtapuesto, con muchos puntos seguidos. Siento también que aquí debería mentar más madres y proferir insultos al por mayor como si de muestras gratis se tratara. Al fin y al cabo eso es lo que hace grande al internés. Los insultos gratuitos, el porno y el bajar música gratis, el resto son tristes permutaciones de esos tres pilares fundamentales. Todo en la red es exhibición, todo es voyerismo, todo es arrojar la piedra y ocultar la mano mientras se escucha el track número nueve del último disco de Dylan cortesía de algún blogspot. Maiquel está muerto y parece que Dios es una amenaza sobrevalorada.

Más tarde les cuento como marchó todo.



lunes 29 de junio de 2009

Tralala

Últimamente he descubierto el placer de hablar solo. En realidad no sé si efectivamente es un placer, pero se siente bien. A veces hay que ejercitar un poco el músculo y decir en voz alta cosas que generalmente sólo pensamos. Todavía no he intentado hacerlo en la calle, creo que no estoy preparado para parecer loco ante todo el mundo, aunque las dreads ayudan un poco y… C en una ocasión me dijo que le gustaba hablar sola, tal vez por eso me dieron ganas de intentarlo y el experimento terminó mejor de lo que pensé. También he descubierto que me gusta hablar cuando veo películas. Eso debería avergonzarme pero, de nuevo, únicamente lo hago cuando estoy solo. Antes pensaba que era cosas de viejo o de tías eso de decirle cosas a la pantalla, gritarle indicaciones al personaje o hacer patente la indignación profiriendo un par de insultos, pero me he dado cuenta de que es bastante divertido. Las personas deberían hacerlo más, aunque no en los cines donde dicha costumbre es más que molesta y no está para nada recomendada. Este fin de semana me vi un par de películas con N, Full Metal Jacket y Leaving Las Vegas, y nos divertimos bastante diciéndole a Nicolas Cage lo que tenía que hacer. N se divirtió mucho, verla sonreír es algo que me hubiese gustado hacer por siempre. Después dormimos, siempre se tienen buenos sueños cuando se ha reído antes de acostarse.

El sábado también descubrí otro placer, aunque la palabra más apropiada para esto sería talvez redescubrir. Mi mamá cumplió años hace poco y en mi casa aún abundan los globos. De alguna forma uno de los grandes globos amarillos llegó a mis manos para que yo me dedicara a jugar con él. Sé que suena estupido pero es muy probable que en ese tipo de placeres fáciles resida la felicidad. En cosas sencillas y especiales que puede ser acostarse en el pasto de cara al sol, sobarle la cabeza a una perrita llamada Lola o rebotar contra la pared una bomba de color amarillo, hasta que todo deje de tener sentido. Nada más.


PD: Es curioso pero los militares y lo políticos hondureños aprovecharon que el mundo estaba consternado por la muerte de Maiquel y le dieron un golpe de Estado al hasta hace poco presidente Zelaya. Fue tan efectiva la medida de distracción que es probable que los propios residentes de Tegucigalpa no dejaran siquiera de lamentarse por la muerte del rey del pop mientras ensayaban todos en grupo la coreografía de Thriller. Paz en la tumba de la democracia.



viernes 26 de junio de 2009

Otro día de junio

Ayer me llamaron a trabajar y no quise ir. En realidad no es que no quisiera ir, sólo que el día no estaba agendado y cuando me llamaron estaba ocupado en otro asunto. Igual fue mejor así, dediqué el día a cosas que considero importantes en este momento de mi vida y que me hacen sentir que no he desperdiciado los últimos años. Hoy, en cambio, sí trabajo.

Ya lo dije antes y lo repito ahora. Cada día me desagrada más el periodismo o, al menos, el concepto que de él se maneja en estas tierras. Cada día se es más automático y llegará el día fatídico en el que sin remedio mis compañeros y yo nos convirtamos en simples plantillas, formas con números, rellenando únicamente líneas punteadas en informes oficiales. Empezaremos a repetir comunicados de prensa redactados por otro que tampoco pensó y que hizo lo posible por hacer quedar bien a sus superiores, ensalzando al comandante de policía o al gobernante local de turno. Digo esto y me miro un poco los pies porque no soy mejor que ellos. Yo sólo me preocupo por la escritura, por que me guste lo que escribo así hable de una bala perdida que acaba con la vida de una mujer embarazada o de un desfalco millonario en las oficinas de la gobernación. Para mí todo es un poco lo mismo y es triste darse cuenta de eso. Ser más forma que fondo en este caso, más cómo que qué, en un oficio donde lo que importa es estar dispuesto a correr y a lamer zapatos varios. Estar intercambiando constantemente los roles de corrector de estilo y de periodista me ha servido para ponerme en perspectiva, mirarme con lupa y tomarme con pinzas, por si acaso. Así se termina por descubrir que todo suena y se ve ridículo en los periódicos, reducido a pastillas de viaje para transporte masivo y breves dobles con foto. Todo pierde esencia y contenido cuando alguien que no tiene ni idea de lo que es un libro, y créanme que trabajo con alguien así, pretende explicarte cualquier cosa. Pero como ya lo dije todo es automático, nada más fácil que un buen negocio.

martes 23 de junio de 2009

621

Otro rostro. Más máscaras. Caras normales, de todos los días, mascaras para toda ocasión. Máscaras para escribir, para ir al trabajo, para saludar a un vecino o al jefe o un vigilante, para decir te quiero. Todo es como un juego de feria, ese de donde está la bolita y que acá sería más bien donde está la carita, debajo de que máscara está la carita. Ahora está, ahora ya no, suben las apuestas, señor señora uste’ que dice, donde está la cara donde está la carita. Se levanta una máscara y no hay nada, vacío, se levanta otra y tampoco. La gente sospecha un timo, las manos se mueven rápido cambiando la cara de lugar y ahora esta máscara, ahora esta otra. Manos rápidas ojos cansados, más vale confiarse en la intuición, tomarlos distraídos, mirar a los ojos y sonreír al darse cuenta que todas las máscaras son una y debajo de ellas no hay ningún rostro. La triste realidad de darse cuenta que los rostros y las máscaras terminarán siempre por fusionarse.

lunes 22 de junio de 2009

Empty

Desde que dejé de escribir el diario parece que no tengo mucho que decir aquí. Punto. No es que antes haya tenido mucho que decir, lo evidente es que ahora tengo que buscar “temas” y eso a veces complica, especialmente cuando sólo existe una cosa de la que quiero hablar. Es probable que algunos sepan que es, pero prefiero guardar silencio sobre ello. Es una tortura también, especialmente cuando siento que es necesario gritarlo al cielo, pero no…
Otra cosa que me molesta es este absurdo cripticismo que manejo. Yo sé que es estupido, pero es muy probable que sea una especie de mecanismo de defensa. Todos sabemos que los mecanismos de defensa nos obligan a sacrificar cosas, es como una puerta fortificada que no nos separa del peligro sino que nos encierra adentro. Lejos del mal, si; lejos de todo, también. Este misterio estupido de no decir todas las cosas, como el inicio de este post que es un claro ejemplo de lo que hablo, este mecanismo de defensa sin sentido que me encierra en mí y me aleja de lo que quiero.
Antes decía que era todo vanguardia, sin guardarme en reserva nada de lo que valerme en caso de retirada, pero me ha dado cuenta que en temas importantes, cuando quiero de verdad a alguien, soy más que retaguardia. Catenaccio. Diez hombres colgados de los palos y sólo uno buscando el gol de la victoria. Ahora estoy en un momento de mi vida donde me siento un poco vacío y el único delantero sigue cayendo una y otra vez en fuera de lugar. Aunque es un torneo largo, y si bien se han ganado y perdido partidos, aún hay tiempo de recomponer el orden táctico. Soltar los laterales, asociarse en el medio y buscar variantes ofensivas para que, poco a poco, el delantero solitario encuentre más opciones de gol. El tiempo apremia, el reloj está en contra.
Más cripticismo, espero me disculpen.

viernes 19 de junio de 2009

Cúrame - Juana Molina

Porque a veces únicamente hace falta eso.


Háblame

que no te oiga

Quiéreme

que yo no sepa

Cuídame

que no lo vea

No me mires, no me escuches

haz de cuenta que no existo

Cúrame,

que no sane

Vierte en mi

tu indiferencia

Cálmame

que en mi se agite

el deseo como un fuego

y me muera por besarte

Llámame

no me respondas

sáciame

que no me alcance

Déjame,

que yo me rinda

que te siga que te ruegue

que después te de la espalda

Cúrame


jueves 18 de junio de 2009

Una Polaroid

Una sencilla fotografía tomada en Escocia o en una estepa rusa en la imposibilidad de la edad media o a finales del siglo XX. Un perro o un lobo color niebla en una polaroid con pocos tonos y la súbita comprensión de que algo tan sencillo pueda hacernos sentir tanto. Sólo un perro o un lobo color niebla en el centro de una fotografía, donde se adivina también un arbusto y más atrás unos árboles casi negros. Esta polaroid tomada por Andrei Tarkoski, el maestro de la poesía hecha imagen, puede parecer muda en su simpleza de pocos elementos en escena, de casi blanco y negro siendo color, pero basta ese lenguaje de señas para que nos hagamos a la idea. Una fotografía atemporal y ubicua. Un poco como ese fantasma de la electricidad aullando en los huesos de su rostro, un inabarcable, una visión del mundo, una imagen que viene de muy atrás tan brumosa como esos árboles, como el perro o lobo que espera en el centro.

590


Otro rostro y esta vez una explicación. Hace varios años hubo una campaña en varias ciudades del mundo donde se tomaban fotografías a los ciudadanos, ubicando una carpa en un lugar céntrico, tratando de reconstruir la ciudad en el rostro de sus habitantes. Las fotos que presento aquí, las de la campaña “Todos los días un rostro diferente”, corresponden al capitulo Bogotá de dicho estudio. Lo de reconstruir la ciudad en rostros siempre me pareció un buen concepto, por eso traté de adoptarlo, dándole esas mismas caras a los diferentes días un poco como si tratara de intercambiar mascaras. Un ser otro virtual, pero sin cambiar de nombre. Más detalles adelante, por lo pronto el rostro 590 con traje de sastre y gorra negra.