miércoles, 22 de junio de 2016

1/30



Te quiero tanto tanto pedacito de mi alma, naricita de dulce y algodón de azúcar. Te quiero tanto que al cerrar los ojos te imagino siempre conmigo, te quiero tanto que cuando abrazo al aire estás allí también. Te quiero tanto tanto mi pedacito que hoy cumples 30 años y estás lejos y yo quiero pasar 30 años y otros 30 y otros 30 a tu lado. Te quiero tanto que escuchar tu voz me lleva a casa, a donde estamos vos y yo y Talita y Harry Kane. Te quiero tanto pedacito de mi vida, mi princesa llena de magia, que por vos vuelvo a escribir en este blog, tanto tiempo olvidado. Sos vos, a los 30 años, la que me hace soñar despierto y añorar esas vocecita delicada y cuyabrita. Son 30 años los que cumples hoy y yo tengo tanto por decirte, tanto por hacer contigo, tanto lugares a los cuales viajar, decirte tantas veces que te amo con todo el corazón que tengo y que hoy te entrego por toda mi vida. 

Cásate conmigo princesa, vivamos por siempre juntos.

lunes, 19 de octubre de 2015

Like a rolling stone

Eso, como si rodara un colina. Como la piedra que no para y sigue bajando eternamente. Like the rolling stone in that song written by Bob Dylan. La inercia, la gravedad, me impulsa a seguir bajando. La escritura de todos los días me impulsa a, claro, seguir escribiendo. Espacios para hacerlo, primero el periódico, luego la web, una vez más el periódico. Antes, antes de todo eso, estaba este blog. No olvidarlo. Dejar que esa inercia y esa energía cinética, todo lo que mantiene a El Caleño en movimiento, deje un poco acá. Cuesta abajo en mi rodada, como desde el primer post por allá en la que supone fue una soleada tarde del 16 de enero de 2007.

domingo, 2 de agosto de 2015

Vacaciones

Ha pasado mucho tiempo, casi ocho meses, desde la última vez que El Caleño escribió aquí. Se puede decir, inferir a partir de esa afirmación, que han pasado casi ocho meses desde la última vez que escribió para él. Gran problema, piensa. El Caleño disfruta, lo dice en serio y así parezca una gran mentira, escribir para él. Sin embargo, problema recurrente, no lo puede hacer. A veces, cuando está en el trabajo y no tiene mucho que hacer, abre en una ventana del navegador este blog y se queda mirando un rato. No lee, sólo mira. Sabe qué está escrito. Conoce el río de palabras, el castillo de la memoria construido con cada entrada nueva. Se sabe también de memoria las consonantes a las que tantas palabras estuvieron dedicadas. Esas consonantes que ya no resuenan en su cabeza. Su vida, la de El Caleño, ha cambiado mucho desde la primera vez que escribió aquí. Él sigue siendo el mismo, al menos eso cree. 

A veces pasa, más detalles adelante. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

A veintiséis de los 30

Faltan once minutos para las doce de la noche. La idea que tenía El Caleño era escribir una vez cada día. Por poco se pasa de tiempo. Toda la vida ha sido obsesivo. Con todo. Con lo que le gusta. Cuando encuentra una serie nueva y quiere verse todos los capítulos el mismo día. Cuando encuentra un autor nuevo y quiere devorarse sus libros uno tras otro. Un juego de play y querer conocerlos todos. Una mujer. Así. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

A veintisiete de los 30

Hoy El Caleño trata algo diferente. Desde que tiene su celular descargó la aplicación de blogger pero nunca la había usado. Cuando la descargó, hace mas de un año y medio, creyó que iba a la mejor oportunidad para escribir cuando quisiera. Nada mas lejano a la realidad. Ahora, con el conteo regresivo y  esa desesperante espera, la da uso. Busca imágenes en tumblr y escribe mientras en televisión presentan Regular show, mientras el sonido constante del ventilar llena su sala. Sus ojos arden, tiene sueño pero aun está muy temprano. Verá televisión o escalará una montaña. Lo que se le ponga primero al frente. 

martes, 2 de diciembre de 2014

A veintiocho de los 30

Trucos antiguos. La tercera persona que hace todo más fácil, más fluido. Verse de lejos para escribir de cerca. El Caleño piensa que cada vez falta menos, que la cuenta regresiva se acorta. 28 días. Unas cuantas semanas. Sabe que solo es un número. Que todo va a seguir igual. No ha pasado nada diferente, solo una nueva vuelta al sol. La número 30 desde que dice llamarse como se llama.

lunes, 1 de diciembre de 2014

A veintinueve de los 30

Un día más. Todo el que me conoce un poco sabe lo mucho que detesto cumplir años. Saber que debe ser un día especial, un día de fiesta. Sin embargo, pese a mi reticencia con el paso del tiempo he aprendido a disfrutar esas reuniones ocasionales con amigos a los que ve cada vez menos. Siempre dado al ostracismo, las cosas han dado un giro para mí. Este, el de los 29, ha sido un año en que aprendí un poco más a compartir. A llenar mi vida con pedacitos de otra. Un año lleno de cambios, de los mejores. Un año, una vida, que seguiré escribiendo en esta cuenta regresiva.

domingo, 30 de noviembre de 2014

A treinta de los 30

Ha pasado tiempo desde la última vez que escribí aquí. Desde junio. Ya he hablado de eso muchas veces, casi siendo monotemático. Faltan ganas para escribir acá. Tengo tiempo para hacerlo, sí. En diez minutos puedo hacerlo. A veces, incluso, escribo en mi cabeza. Organizo ideas que no pasan el teclado. Ahora, hoy, quiero intentarlo de nuevo. Este día domingo, cuando faltan treinta días para mi cumpleaños número treinta. Escribir cada día en cuenta regresiva. Hablar un poco de todo. Ir intentado de nuevo.  

martes, 24 de junio de 2014

Décimo cuarto día

Primero busca una imagen. Mira el calendario y se da cuenta, sorpresa, que hoy se cumplen cuatro meses desde la última vez que escribió aquí. Lo lamenta. Piensa que es mucho tiempo, demasiado, dejando de hacer algo que disfruta mucho. Ya en el pasado, en días marcados y anteriores, escribió sobre esto. El terror escénico, el 'miedo' a escribirse. A decir demasiado de él. La involución del introvertido Caleño. La idea de diario esporádico que se diluye casi definitivamente. Entonces, flor de un día, escribirá un poco como solía hacerlo.
En la mañana El Caleño despierta a la hora de siempre. Seis ame. Deja encendido el radioreloj mientras escucha el noticiero. Revisa el celular. La rutina de cada día. Poco después lo llama su jefe. Le dice que descanse ese día. El Caleño se lo piensa poco. Está cómodo en su cama. Acepta, se arropa. No duerme más. El día se le pasa rápido. Ve un partido en la mañana, el de Uruguay contra Italia. Luego juega Colombia. Lo disfruta. Hace fuerza por Adriancho y la selección gana. Se acuesta en su cama y ve llover. Pasa el tiempo, como si se hubiera quedado dormido. Se le va el tiempo entre las manos hasta que ve el reloj y casi acaba el día. Piensa en el cumpleaños de su gata, en el cumpleaños de su mamá un día después. En el cumpleaños de pedacito, que ya pasó. Aniversarios, fechas especiales. No deja de ver Espn mientras escribe, no deja de escuchar Caracol mientras escribe. Se dice y promete una vez más, una mentira tan grande como el Maracaná, que seguirá escribiendo. No dejará que pasen de nuevo cuatro meses. Cuatro meses es mucho tiempo.

lunes, 24 de febrero de 2014

Décimo tercer día

Tiempo de cambios. El Tiempo de cambios. Estrenando oficina. A unas cuadras de la casa. La felicidad de caminar, ida y vuelta. Una siesta en la hamaca después de el almuerzo. Días buenos para El Caleño.