Esta vez, prefiere escribir directamente es Substack. Lo ha venido variando. Su escritura. A veces en Blogger, que es donde ha escrito más, y a veces acá (que para estos efectos y estas cuentas es Substack). Pese a que lleva un registro detallado de las cosas que hace para el trabajo, no recuerda muy bien de qué fue esta semana. Sabe que quería escribir un cuento. Sobre lo que le contó una persona en Cuba. Sobre matrimonios y repeticiones. Lo tiene en el tintero desde hace meses. Lo escribe en la cabeza. Hace rato, mucho, no tenía el interés de escribir una historia. Igual se preocupa. Nunca se ha caracterizado de escribir historias largas, de desarrollar personajes más allá de un hola, un adiós. Un ir a la luna como metáfora mientras los cerros de su ciudad se queman. Y esta semana tampoco fue, claro está. Cree que habrá tiempo, aunque siempre creemos que hay y luego estás en la mitad de tu vida.
Esta semana cumplió años C, el 20. La saludó y a ella le pareció curioso que recordara su cumpleaños. ¿Cómo no hacerlo?, pensó. Ella repitió la pregunta, pero El Caleño no contestó. ¿Hay respuesta? Claro. Él recuerda. Terminó de leer La hora atómica de Rubén Lardín y se acuerda de que (acá el de que está bien escrito…) siempre quiso escribir como él. Desde que leyó su blog, el de Lardín, por allá hace 20 años cuando aún la gente escribía blogs y no pensaba en suscripciones ni pagos a cuotas. No Substacks, no Patreons. Entonces terminó, el libro, y es como estar un par de día con él, con Lardín. Pasear por Barcelona, hablando de nada y haciéndolo literatura. Así le va,m por tanto tiempo. Si alguien lee esto, le recomienda La mano con el sol que es su podcast y es como un libro, que lee él mismo. Que se va escribiendo solo, con conversaciones sueltas suyas y de la gente. con notas de voz enviadas desde cualquier parte. Una novela coral.
El domingo, que es el día en el que escribe esto. En la tarde fue con su esposa A a un parque, a una lectura masiva en silencio. Un ejercicio que hace mucho, pero que ahora era en compañía. Empezó a leer A cuatro patas de Miranda July porque le encanta Miranda July desde que vio Me and you and everyone we know y, noticia de última hora, acaba de darse cuenta que está completa en YouTube con subtítulos en español y que si no se la ha visto, bien pueda y pase y conozca qué, cómo, cuándo, dónde y quién es July. Otra autora gigantesca, muy de ella, muy mujer si pudiera saber qué es ser muy mujer. Un espectáculo. Y sí, empezó a leer July y ahora deja de escribir acá porque debe hacer la comida y luego verá ya película. Back and forth. Forever.



No hay comentarios:
Publicar un comentario