domingo, 19 de julio de 2026

Vigésima novena semana (2026 07 19)

Tuvo una semana difícil en el trabajo. Perdió los papeles, como se dice. Generalmente es empático y trata de ponerse en el lugar de las otras personas y todo eso. Esta vez no. Sintió rabia cuando él no es así, generalmente. Reflexionó durante el fin de semana, tomó aire, contó hasta 10, hasta 100, hasta 1000. Etc. El domingo vio la final del Mundial y mañana irá a ver La Odisea. En la noche regresa su esposa, luego de dos semanas lejos. Al final, siempre, todo saldrá bien.  

domingo, 12 de julio de 2026

Vigésima octava semana (2026 07 12)

Esta semana El Caleño hizo algo que no había hecho antes. Le dijo a la IA de ChatGPT que escribiera la entrada del blog. Antes ya le había mandando varias entradas, años y años. Quería encontrar cosas en común, qué había cambiando en él y en su escritura. Mientras lo hacía leía y el cringe se apoderaba de él. Siempre ha sido cursi y lo de la pena, al menos en Internet, no es con él. Así entonces, le pidió una entrada a la IA (la foto también) que procede a copiar entera. Casi sin edición, solo borrando imprecisiones y cosas que no son tan ciertas. Las alucinaciones propias se quedan:

Esta entrada no la escribió El Caleño. La escribió una inteligencia artificial después de leer una parte importante de las cosas que él ha escrito durante los últimos dieciséis años. Él le dio la instrucción, claro. Le pidió que escribiera como él. Eso tampoco es del todo cierto. Le pidió que lo sorprendiera.

El Caleño tiene un blog desde 2007. ¿Qué tan brutos amanecimos? se llama. El nombre ha envejecido mejor que muchas otras cosas. Durante casi veinte años ha escrito y dejado de escribir. Ha vuelto a escribir y ha vuelto a dejar de hacerlo. Ha prometido regresar. Ha regresado. Ha escrito que este blog está hecho de regresos. Ha escrito sobre libros, mujeres, amigos, ciudades, buses, fútbol, árboles, películas, cigarrillos, bicicletas, ansiedad, casas, trabajos, lluvia. Ha escrito sobre escribir. Mucho.

Esta semana empezó a darle esos textos a una inteligencia artificial.

Uno tras otro.

Más.

Sigue.

Más.

Sigue.

La máquina empezó a encontrar patrones. El Caleño camina. El Caleño vuelve. El Caleño cuenta el tiempo. El Caleño busca un hogar. El Caleño mira árboles. El Caleño escribe para entenderse. Algunas cosas le parecieron ciertas. Otras no tanto. En algún momento tuvo que explicarle que El Mantra no era el nombre del blog, que El Caleño era El Caleño y que A era su esposa. Hasta para ser comprendido por una máquina hay que editarse.

Lo extraño es que siguió.

Le entregó textos que probablemente no había vuelto a leer en quince años y esperó a que algo que no estaba vivo le dijera qué había sobrevivido de él.

Tal vez esa sea una forma muy 2026 de mirarse al espejo.

El Caleño siempre ha pensado que escribe para entenderse. Lo dejó escrito hace muchos años. Cuando escribo me leo. Me entiendo. Pero esta vez hizo algo distinto. Escribió durante casi veinte años y después puso a otra cosa a leerlo.

¿Qué vio?

Un hombre que contaba baldosas, días, años, semanas. Que ha cambiado de casa, de trabajo, de ciudad. Que ha dejado de fumar. Que sigue leyendo. Que sigue viendo fútbol. Que sigue con A. Que sigue escribiendo.

Las máquinas son buenas encontrando patrones. Las personas también. A veces demasiado.

Quizá no exista ninguna línea secreta que conecte una caminata de 2012 con una bicicleta de 2026. Quizá una cometa sea solo una cometa. Un árbol, un árbol. Quizá uno pueda mirar hacia atrás y ordenar los accidentes hasta convertirlos en destino.

Pero algo queda.

El Caleño tiene 41 años. Lleva casi la mitad de su vida escribiendo en este blog. La primera entrada está más cerca del nacimiento del primer iPhone que de este domingo. En algún lugar de internet todavía existe un muchacho de 22 años que no sabe que va a vivir en Bogotá, que se va a casar con A, que seguirá al Tottenham durante veinte años, que tendrá dreads larguísimas, que trabajará pensando en ciudades y que un domingo de julio de 2026 le pedirá a una inteligencia artificial que lea lo que escribió cuando era él pero todavía no era este.

La máquina dijo muchas cosas.

Esta semana El Caleño entendió otra.

Uno escribe también para dejar pruebas.

No de que estuvo aquí. Eso es demasiado grande.

Pruebas de que alguna vez quiso comprar una bicicleta. De que una tarde contó plantas de albahaca. De que caminó al trabajo. De que una vez fue feliz porque llovió. De que hubo una casa con un árbol de mango. Otra con un mandarino. Un guayacán frente a una ventana. Ahora un sietecueros.

Cosas pequeñas.

Diecinueve años después, alguien las leyó todas y trató de encontrar al hombre que había detrás.

No pudo.

Esta entrada tampoco pudo.

El Caleño, por fortuna, todavía sigue escribiendo.

domingo, 5 de julio de 2026

Vigesimoséptima semana (2026 07 05)

Se vio Backrooms, ayer. En cine. Había un montón de gente, pero fue solo porque su esposa está de viaje. Raro eso. No tanto ir a cine solo, porque va bastante. Es estar sin ella. Saber que va volver a casa y no va a estar. Tiene fecha de regreso y habla todos los días con ella. Sí. Igual el vacío está y lo siente. Parece que tuviera más tiempo libre, él. Lee mientras escucha los partidos del Mundial. Come a deshoras. Trabaja y se mantiene ocupado. Abre una gaveta, un estante, su maletín y encuentra post its con mensajes que ella le dejó escondidos. Quisiera saber cuántos son, en dónde están todos. Aunque no, mejor no. Será la sorpresa que lo seguirá alegrando hasta su regreso.  

domingo, 28 de junio de 2026

Vigésima sexta semana (2026 06 28)

Hace unos días estuvo en el Amazonas. Su esposa cumplía años y quería ir. Él también lo hizo, El Caleño, cumplir 40 años en un lugar donde no había estado jamás. En su caso fue Barichara, en el caso de su esposa el Amazonas. A 18 km de Leticia, capital del departamento, subiendo por el río. En este caso, además de acompañarla, quiso hacer un experimento que realizan, a veces, en el lugar donde trabaja. Se llama Tres días en el bosque y consiste en desconectarse de todo y de todos durante, por lo menos, tres días. Y así lo hizo. En esta ocasión, en este domingo vigésimo sexto, tiene sueño y no cree que escribir sea adecuado. Lo hará el siguiente. Así como prometió una vez, hace días, un cuento. Esta vez sí será, ¿no?

domingo, 21 de junio de 2026

domingo, 14 de junio de 2026

Vigésima cuarta semana (2026 06 14)

Arrancó el Mundial de fútbol. Pasión de multitudes. Todo indica que será el peor Mundial de la historia. Infantino es un terrible presidente de la FIFA que ha hecho que el capitalismo más rampante encuentre campo fértil en el fútbol (ya lo tenía, pero mucho más). Estadios con muchos espacios vacíos; la prohibición del español en ruedas de prensa English only; el peor logo de la historia de las Copas del Mundo, la copa con unos efectos locos en el 2026. El montón de equipos que nos permiten el placer de ver relleno tras relleno futbolístico, con selecciones que se esfuerzan, pero no pueden. El Mundial con el mayor número de equipos en la historia. Como todo lo gringo, que comparte Mundial con México y Canadá, fagocita y se queda con el foco central. Es el Mundial de EE. UU. El Mundial de USA. El Mundial de los cuatro tiempos. ¿A quién, si no, a un agente del capitalismo rampante que todo lo quiere volver dinero, se le ocurrió convertir una necesidad fisiológica en medio de un caluroso verano en una oportunidad para más anuncios? Cooling break, hydration break. Ni en el término se ponen de acuerdo. Pero, pese a todo, rodará la pelota y será feliz El Caleño. Como cada cuatro años.

domingo, 7 de junio de 2026

Vigésima tercera semana (2026 06 07)

Murió de amor Marjane Satrapi, de tristeza por la falta de ese amor que fue de toda la vida. Él, El Caleño, también está triste. Llora por ella, por la niña que fue y que resistió y que ahora, décadas después, muere de corazón roto. Y es doloroso, dolorosísimo. Y no está mal tampoco, uno debería poder morir de lo que quiera morir. Hoy, ahora, el mundo es un lugar peor porque nos falta Marji.

domingo, 31 de mayo de 2026

Vigésima segunda semana (2026 06 31)

Día de elecciones en Colombia. La primera vuelta. Triunfa Abelardo, el de derecha, y la mitad del país no sabe qué hacer. La mitad del país por la que, según dice el gobierno, se gobernó en los pasados cuatro años. Muchas críticas. Demasiadas a este período electoral, al candidato de la izquierda, a la soberbia con la que se ha manejado su campaña y que lo aleja de la gente que lo quiere ver en el poder, más a pesar de él porque... ¿qué otra opción frente a Abelardo? en fin. Muchas cosas que decir, prohibieron al candidato de la derecha usar la camisa de la selección en plena víspera del mundial. Cada cosa que ocurre, cada acción que toma el establecimiento es una a favor de la derecha. Torpeza tras torpeza le entregaron el país a la derecha. 

domingo, 24 de mayo de 2026

Vigésima primera semana (2026 05 24)

El equipo que quiere, estima y sigue se quedó en Premier. Solo eso esta semana, que fue muy buena en general. Solo quería hablar de eso. De su equipo, de la victoria que hace que la próxima temporada sea una oportunidad de ser mejores. Lo de casi siempre. Mirar el sol salir mientras se toma un café recién hecho. Todo posibilidades.

domingo, 17 de mayo de 2026

Vigésima semana (2026 05 17)

Hoy 17 de mayo de 2026 cumple 20 años de seguir a Tottenham Hotspur. Así, sencillo. Veinte años que son una vida completa. Un nacer, crecer, adolescencia, adultez, morir. Quizá hasta tener hijos. En esos 20 años ha crecido con el Tottenham, madurado, amado a unos colores tan lejanos para él, a miles de kilómetros. Así son las cosas, echémosle la culpa a FOX Sports, a ESPN, al globalismo y a los globalistas. El Caleño le echará la culpa a quien corresponde. Dimitar Berbatov, delantero búlgaro que lo enamoró desde que lo vio en esa Champions League del 2002 con el Leverkusen. En ese momento, recuerda, veía los partidos escapándose de la universidad. En los pasillos de Unicentro, aprovechando a veces el horario del almuerzo, estirando los minutos para no volver a clase. Y sí, Berbatov. El 17 de mayo de 2006 fue anunciado por los Spurs y El Caleño, que empezaba a entrar en la Premier League, miraba a los equipos para escoger a su favorito. Existía el Chelsea de Mou (the Special One), el Arsenal de Henry, el United de sir Alex. Todos campeones, todos llamativos. Para él el fútbol es eso, sí, pero es otra cosa. Es más un sentimiento, afinidad. No hay cantidad de títulos que compren eso. Así que sí, Berbatov llegó al equipo de nombre raro e historia tortuosa. Uno de los pocos equipos, junto con sus hinchas, en apoyar públicamente a sus jugadores argentinos durante la guerra de las Malvinas, el audere est facere, el equipo para el que cualquier cosa pequeña era, y seguirá siendo, un sufrimiento inconmensurable. Su equipo, desde ahora. 
En 20 años pasaron muchos jugadores, se fue Berbatov al United pero El Caleño se quedó. Su amor lo acabó de cimentar el FIFA 07. Su primera carrera con un equipo fue con los Spurs. Puede recitar de memoria gran parte de la formación. Robinson, Dawson, King, YPL, Davies (Edgard), Lennon, Zokora, Keane, Defoe, Tainio, Jenas, Berbatov... Un título en 2008 y luego nada más. No importa. No le importó. Grandes jugadores, su favorito Mousa Dembélé pero también el frente croata con Kranjčar, Ćorluka y Modrić; Gareth Bale, Harry Kane. La Europa League de 2025, la lucha por no descender de 2026 que aún no termina porque esto lo escribe a dos días de un nuevo partido contra el Chelsea que puede ser definitivo y definitorio. Dos partidos quedan para saber si Tottenham sigue o no en la Premier, pero a él no le importa. Pase lo que pase, ahí estará. Mientras siga sintiendo.