domingo, 29 de marzo de 2026

Decimotercera semana (2026 03 29)

 

Esta semana tampoco es que quiera escribir mucho. Lo hará, sí, para que no quede tan escueto como la semana pasada. Escribir cada domingo puede ser algo motivador pero también frustrante. Queda para última hora para la dark night of the soul y esas cosas. Hace un recuento: la semana que pasó y que hoy termina fue difícil. Terminó informes, expuso temas. Empezó varios libros al mismo tiempo, como suele hacer. Otra vez leyó a Fernando Molano, esta vez con Un beso de Dick. Otra vez dice que ojalá todo el mundo pudiera leer a Fernando Molano. Se viene Semana Santa y tiene planes. No de salir a pasear, como hace la gente en esas fecha, sino de escribir. Tiene la idea para dos cuentos. Una de ellas se le ocurrió en Cuba  el año pasado luego de que la persona que los llevaba de un lado a otro (a El Caleño y a su esposa A) les contara la historia de su matrimonio. La otra se le ocurrió esta semana cuando iba saliendo a trabajar. Nada más banal. Eso, al menos una se leerá la próxima semana. 

domingo, 22 de marzo de 2026

domingo, 15 de marzo de 2026

Undécima semana (2026 03 15)

Fachadas bogotanas Lizeth León - Zona de Obras

 Imagen del libro Fachadas bogotanas de Lizeth León.

Esta semana leyó mucho, El Caleño. Se terminó el libro de Miranda July, A cuatro patas. El que empezó en la jornada de lectura silenciosa. Pese a ser muy Miranda July, no le gustó. Quizá estaba muy orientado a un tipo de público específico, quizá. Tal vez la idea era otra y no la supo agarrar al vuelo, tal vez. Sin embargo, por ella y por su obra, terminó la lectura. Le dio un 4/10. Empezó a leer también El amanecer de todo, que se lo regaló A en Navidad. Además empezó, en su pausas de trabajo, a leer Fachadas bogotanas de Lizeth León que es, probablemente un recorrido urbano por la memoria. Por la ciudad que vivimos y que nos hace lo que somos en su geografía.

Entonces, sintiendo esa evocación que causa en uno mismo la lectura, El Caleño recordó hogares y paisajes en su natal Cali. Las diferentes casas que habitó cuando pequeño. Tres de ellas en El Diamante, en el distrito de Aguablanca. De su recuerdo surge la habitación en la casa de James y luego otra habitación en una casa de ladrillo rústico a pocas cuadras, con un árbol de almendro amargo con hojas que le parecían gigantescas cuando él era muy pequeño. Luego la casa que fue por muchos años su casa, su único hogar. En la carrera 29B con calle 41. Un árbol de acacia en el antejardín, pintura blanca y ventanas azul claro. Un árbol de mango en el patio que daba cosecha de cuando en cuando. Un montón de espacio para jugar rayuela y todo lo que se nos ocurriera. El olor a maíz recién cocido y él sentado junto a su mamá, moliendo y haciendo arepas. Luego otra casa, otro hogar. Villa del lago. Donde aún viven sus padres. Reja color café, paredes color crema. Techo de teja, cielo raso de madera. Bachillerato y universidad, los pasajes estrechos por los que regresaba en la noche. Por los que salía a primera hora de la mañana a la Simón Bolívar a tomar el Pance 4, el Crema y Rojo 3. Todo eso hace una vida, completa. Luego, sí. Su independencia. Santa Mónica Residencial. Ya no una casa, una fachada par él y los suyos. No. Un apartamento. Un solo rostro para muchas familias, para muchas personas. Su rincón de soltero, con cama en la sala y una hamaca atravesada. Luego vivir con A en otro apartamento del mismo lugar. Este con patio y un mandarino que daba sombra y frutas. Un par de años después otro hogar, en la misma cuadra en la que vivían. Pequeño, sí, pero su hogar por seis años. Luego otro, uno más, pero en otra ciudad. En donde, dos años después de mudarse, escribe.   

domingo, 8 de marzo de 2026

Décima semana (2026 03 08)

Día de elecciones, día de la mujer. Durante la semana El Caleño trabajó mucho. Trasnochó bastante. Tuvo club de lectura, de libros, y siguieron hablando de Islas del abandono de Cal Flyn y comentaron el penúltimo capítulo, sobre Montserrat y la erupción de un volcán, y de más volcanes y de más tragedias. Cuando lo terminen, el libro, se van a encontrar para seguir hablando de él en el jardín botánico. Luego en su otro club de lectura, de videojuegos, hablaron sobre Pony Island y escogieron, a El Caleño le tocó la tarea de escoger tres juegos para la votación del juego del mes de marzo. Unpacking, Wanderstop y Consume Me. Al final votaron más, democracia, por Consume Me. Lo quiere jugar con su esposa, con A, porque siempre es bueno ver los juegos con otros ojos. Además, por último, se encontró con amigos el sábado. Comieron comida china en el mejor restaurante de comida china al que ha ido. Fue feliz. Luego tomaron café y comieron galletas mientras en Bogotá llovía.

La foto es de Tom Kūaliʻi y la ven acá.

domingo, 1 de marzo de 2026

Novena semana (2026 03 01)

 Con marzo llega el claro oscuro. Por fin empieza a jugar este juego tan famoso y con tantos premios y tanta prensa. ¿Vivirá a las expectativas tan altas que, actualmente, tiene El Caleño? Amanecerá, será abril, y veremos. A veces pasa, más detalles adelante.