domingo, 1 de marzo de 2026
Novena semana (2026 03 01)
domingo, 22 de febrero de 2026
Octava semana (2026 03 22)
Esta vez, prefiere escribir directamente es Substack. Lo ha venido variando. Su escritura. A veces en Blogger, que es donde ha escrito más, y a veces acá (que para estos efectos y estas cuentas es Substack). Pese a que lleva un registro detallado de las cosas que hace para el trabajo, no recuerda muy bien de qué fue esta semana. Sabe que quería escribir un cuento. Sobre lo que le contó una persona en Cuba. Sobre matrimonios y repeticiones. Lo tiene en el tintero desde hace meses. Lo escribe en la cabeza. Hace rato, mucho, no tenía el interés de escribir una historia. Igual se preocupa. Nunca se ha caracterizado de escribir historias largas, de desarrollar personajes más allá de un hola, un adiós. Un ir a la luna como metáfora mientras los cerros de su ciudad se queman. Y esta semana tampoco fue, claro está. Cree que habrá tiempo, aunque siempre creemos que hay y luego estás en la mitad de tu vida.
Esta semana cumplió años C, el 20. La saludó y a ella le pareció curioso que recordara su cumpleaños. ¿Cómo no hacerlo?, pensó. Ella repitió la pregunta, pero El Caleño no contestó. ¿Hay respuesta? Claro. Él recuerda. Terminó de leer La hora atómica de Rubén Lardín y se acuerda de que (acá el de que está bien escrito…) siempre quiso escribir como él. Desde que leyó su blog, el de Lardín, por allá hace 20 años cuando aún la gente escribía blogs y no pensaba en suscripciones ni pagos a cuotas. No Substacks, no Patreons. Entonces terminó, el libro, y es como estar un par de día con él, con Lardín. Pasear por Barcelona, hablando de nada y haciéndolo literatura. Así le va,m por tanto tiempo. Si alguien lee esto, le recomienda La mano con el sol que es su podcast y es como un libro, que lee él mismo. Que se va escribiendo solo, con conversaciones sueltas suyas y de la gente. con notas de voz enviadas desde cualquier parte. Una novela coral.
El domingo, que es el día en el que escribe esto. En la tarde fue con su esposa A a un parque, a una lectura masiva en silencio. Un ejercicio que hace mucho, pero que ahora era en compañía. Empezó a leer A cuatro patas de Miranda July porque le encanta Miranda July desde que vio Me and you and everyone we know y, noticia de última hora, acaba de darse cuenta que está completa en YouTube con subtítulos en español y que si no se la ha visto, bien pueda y pase y conozca qué, cómo, cuándo, dónde y quién es July. Otra autora gigantesca, muy de ella, muy mujer si pudiera saber qué es ser muy mujer. Un espectáculo. Y sí, empezó a leer July y ahora deja de escribir acá porque debe hacer la comida y luego verá ya película. Back and forth. Forever.
domingo, 15 de febrero de 2026
Séptima semana (2026 02 15)
domingo, 8 de febrero de 2026
Sexta semana (2026 02 08)
domingo, 1 de febrero de 2026
domingo, 25 de enero de 2026
Cuarta semana (2026 01 25)
La de PCW, en cambio, lo enfrentó al sistema, a lo que viene, a la despersonalización. Una pesadilla. El enemigo, para el protagonista, no es la corporación que lo echa de su trabajo tras 25 años de entrega con una liquidación y una anguila para comer. El enemigo son las personas calificadas que pueden llegar a ser una competencia para su puesto. Entonces, SPOILERS ADELANTE, diseña un plan para librarse de personas más capacitadas que él. Pasan cosas, muchas. Descubre una infidelidad que es como un espejo de lo que pasa en casa, pero PCW no nos lo deja saber del todo. Una muerte, aunque todo no sale como él lo quería. La siguiente, otra muerte. Rápida pero deja un casquillo en la escena. Es importante, el casquillo, vemos un primer plano. Le gusta hacer bonsáis y diseña uno con el cuerpo de su víctima. La policía lo visita y casi se delata, es muy torpe, pero su esposa lo sabe o lo intuye. Luego su hijo se lo confirma, a ella. Desentierra el cadáver. Cuando él, el protagonista que interpreta Lee Byung-hun, intenta matar a su tercera víctima su esposa lo llama y le dice que los esposos deben confiar y que si hacen mal, lo deben hacer entre los dos. LBH no confía en ella y es el peor error que comete. Antes de eso dudó en matar, pero se dice a sí mismo que no hacerlo invalidaría la muerte de los dos anteriores. "Muertes de perro", dice. Al final todo sale bien. En un giro como el de la escena del anillo en Match Point, resulta que la culpa de la segunda muerte es responsabilidad de la primera víctima. El casquillo. Importante. El trabajo que buscaba es de él, pero la fábrica es de luces apagadas. "¿Cómo es eso?" pregunta LBH y sí, la IA no necesita luces ni nada más que robots para operar. Y así, su idea de sindicato y de sus amigos y de estar con los compañeros que son los que hacen el papel pasa a ser otra. Estar acompañado de máquinas que no lo necesitan. Ya no hay que golpear el rollo de papel con un palo. Se tapa los oídos con tapones para no escuchar el concierto de metal que interpreta la planta mientras en casa su hija autista da, por primera vez, una interpretación casera con su chelo. Su madre la escucha.
domingo, 18 de enero de 2026
Tercera semana (2026 01 18)
domingo, 11 de enero de 2026
Segunda semana (2026 01 11)
domingo, 4 de enero de 2026
Primera semana (2026 01 04)
Es la primera semana del año y El Caleño, yo o FB, en Bogotá desde hace dos, reflexiona sobre lo que fue su 2025 y sobre lo que viene. Muchas ganas tenía de que se acabara ese año pese a que hizo mucho y volvió a estudiar y todo estuvo bien, pero no. Necesitaba un reinicio. Un volver a empezar. Un borrón y cuenta nueva. ¿Es este o seguirá repitiendo y repitiéndose? Recuerda el lema del blog y de tropezar con la misma piedra y caer de manera diferente, recuerda las Goldberg variationen, recuerda y quiere que este año, que es una medida de tiempo tan arbitraria como cualquier otra, sea diferente, sea mejor. Es por eso que ha decidido que escribirá una vez por semana sobre su vida y será como el diario que llevó hace tanto tiempo y cómo cada día era único. Lo intentará, sí. Más detalles, adelante.
miércoles, 2 de julio de 2025
Vista desde un escritorio
Como ahora he decidido volver a escribir, gracias a la experiencia primero positiva (y después no tanto) con Sally Rooney, voy a seguir escribiendo. De las cosas que me gustan, de las cosas que se me ocurren. De las cosas que quiero contar y no sé a quién, aunque se las puedo contar siempre a mi esposa que me escucha así a veces no me entienda del todo porque todos somos raros y quizá nos falta contexto. Así entonces, así las cosas, escribo sobre el libro que leí luego de leer Dónde estás, mundo bello. Agrego enlace a la reseña/crítica que subí a Goodreads y agrego enlace a mi perfil también, por lo que ahora, luego de revisarlo, me doy cuenta que el libro que leí después del de Rooney fue Con el corazón en la mano de Aterciopelados. Como hace tanto tiempo que no escribo acá, no me acuerdo cómo hacer notas al pie, que es el lugar que merece ese documento... en fin. Tantas líneas y aún no he entrado en el tema que me convoca hoy. Para que exista una clara diferencia entre lo que vengo diciendo y lo que voy a decir, acudo al punto aparte.
Vista desde una acera de Fernando Molano Vargas fue una de mis lecturas de junio. Diría que la mejor, aunque compartió mes con Maniac de Benjamín Labatut. Me gustó leer a Molano Vargas en junio porque es el mes del orgullo y quien más orgulloso de ser, de vivir y de sentir que quien fuera Molano Vargas. Una novela hermosa sobre el amor de dos hombres, sobre la vida de dos hombres, sobre cómo crecen, cómo se encuentran, cómo conocen lo que será su fin. Novela que arranca casi por el final, por la noticia triste del VIH y que sigue con infancias en Armenia y Bogotá. Con romances de padre y madre, con hermanos y hermanas. En su reseña, a la que le di cinco estrellas, dije esto:Que libro tan bello. Que libro tan triste. Que libro tan esperanzador. Que amor más grande. Ojalá todo el mundo conociera a Molano, ojalá todo el mundo leyera a Fernando.
Como me pasó con Rooney, con Molano también terminé con ganas de decir algo. Luego de citarme a mí mismo sin pudor y con descaro, como un adolescente, le pido a cualquiera que lea esto que luego lea a Molano (si no lo conoce) o que lo relea (si lo conoce ya). Que tratemos de amar cada día a quienes podamos, para que ayudemos a llenar el vacío que dejó el amor inmenso entre Adrián y Fernando.





