domingo, 27 de septiembre de 2026

Trigésima novena semana (2026 09 27)

Y así como lo dijo la semana pasada, en la trigésima octava semana se vio una película que le gustó: Padre, madre, hermana, hermano, de Jim Jarmusch. Curioso que otra de las pocas películas que ha reseñado acá también sea suya. Así que sí, al parecer es uno de los directores que le gustan. O, al menos, uno de los que hace películas que le parecen dignas de reseñar. Las dos cosas pueden ser distintas, pero acá estamos.

Esta «reseña» se concentra en lo que todavía puede vislumbrar varios días después. Padre. Acá aparece un viejo conocido de Jarmusch: Tom Waits. Es el padre que se ha convertido en una preocupación para sus hijos. Les muestra una vida que suscita lástima, les hace creer que tiene problemas que necesitan resolverle. Pero lo vemos esconder cosas y mentirles. El dinero que recibe de su hijo termina por revelar lo que está haciendo, al menos para nosotros. Madre. Otra visita, otra casa, otras formas de ocultarse. Una madre con dinero recibe a sus hijas para tomar el té, como cada año. Una de ellas finge ser más de lo que es. Conversan, pero se dicen poco. Ya conocen las preguntas y quizá por eso también tienen listas las respuestas. Hermana, hermano. Dos gemelos cuyos padres murieron en un siniestro aéreo vuelven al apartamento donde crecieron. Recorren los pasos de sus padres y empiezan a vaciarlo. No hay una visita que repetir ni alguien a quien preguntarle qué pasó realmente. Quedan los objetos, los recuerdos que comparten y esa melancolía gigante de descubrir que toda una vida, todas las vidas, pueden terminar por caber en un depósito.

Y entonces sí: la repetición. Tres historias sobre lo que una familia sabe y lo que apenas cree saber de sí misma. En la primera, el padre actúa para sus hijos. En la segunda, madre e hijas actúan unas para otras. En la tercera, los padres ya no están. Los hermanos pueden mirar sus cosas, pero no hacerles una pregunta más. Ahí la película que parecía repetirse cambia de golpe. O no. 

domingo, 20 de septiembre de 2026

Trigésima octava semana (2026 09 20)

Esta vez va a hablar de una película que le gustó mucho, pese a no ser tan buena. Otro placeholder, porque se cae del sueño. Mañana nos leemos. 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Trigésima séptima semana (2026 09 13)

Empezó a escucharse el audiolibro de El archivo de las tormentas, obra Sanderson. Sabe que ha sido repetitivo con el tema. Ya se ha leído un montón de sus libros. Se leyó Elantris, Nacidos de la burma en su primera era y la falta solo el metal perdido para terminar con la segunda. Se leyó la mayoría de los relatos del Arcanum. Compró El aliento de los dioses, para leerlo en vacaciones. Sabe que faltan un montón de libros y eso le gusta, lo emociona. Mucho por leer. Mucho por descubrir. 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Trigésima sexta semana (2026 09 06)

Por diferentes situaciones que vienen al caso y que explicará a futuro, se ha hecho muy fan de Brandon Sanderson, escritor de fantasía. Leerá un poco más y luego contará acá un par de cosas que podrán, o no, tener sentido para alguien. Igual, como siempre, su público de uno es él. Escribe para entenderse. 

domingo, 30 de agosto de 2026

Trigésima quinta semana (2026 08 30)

Se acaba el mes. Se va, por fin. Tenía planes, El Caleño, para este blog. Para esta entrada de blog. Quería hablar de su gata, quería contar un cuento porque hace rato no escribe un cuento. Quería hablar de las cosas que lo apasionan y que a muchas de las personas que conoce les aburriría escuchar. Quería, sí. Quería. Pero ya no. Finaliza agosto, se acaba el verano. En su ciudad, querida ciudad, que lleva a todos lados en su piel, se movió la tierra y las cosas no van a volver a ser iguales.

domingo, 23 de agosto de 2026

Trigésima cuarta semana (2926 08 23)

Otro placeholder. Esta vez con la obra de Araki. La primera imagen tiene como 40 años, la segunda es más reciente. En el medio está todo el cambio. Toda la evolución como artista. La expresividad. La evolución. Las posibilidades. Todo es aprender, siempre lo ha dicho. 

Entonces, hasta el próximo domingo. 


domingo, 16 de agosto de 2026

Trigésima tercera semana (2026 08 16)

Terremoto en Cali. La Cali de la que habla una y otra vez en este espacio. De la que El Caleño repite cosas, una y otra vez. Cali caliente, Cali calabozo, Cali città, calicita. Más de un centenar de personas muertas, un montón de dramas pero también un montón de héroes y heroínas en las personas de Cali. Como siempre, la gente de Cali es más grande que Cali. Y se va a levantar, con la ayuda de su gente. De los caleños y las caleñas. Se va a parar y va a seguir existiendo, y mientras el mundo sea mundo, Cali va a estar. 

domingo, 9 de agosto de 2026

Trigésima segunda semana (2026 08 09)

Pues así como ocurrió la otra vez cuando eligieron a ADLE,m el viernes pasado se posesionó. En Cali, de donde es El Caleño (?),  al arrastrado del alcalde se le ocurrió "regalarle" al nuevo presidente el centro cultural de la ciudad y la gente se indignó pero el alcalde no tanto porque él de cultura no sabe, a él lo que le gusta es ser un arrastrado. Hablando de gente que se arrastra, en la universidad Santiago de Cali, Usaca, (sí, Usaca porque el rebrading les vale si se van a seguir comportando cuando eran lo peor de lo peor de la ciudad), le dieron un doctorado honoris causa a MILEI. A MILEI. 

A

M

I

L

E

I

Lo chistoso es que el caleño se graduó ahí, en maestría, pero pues se graduó en ese lugar. En fin, Univalle por siempre. Análisis no hay, solo indignación. A El Caleño se le pasará esa sensación leyendo a Sanderson o la reemplazará por una nueva. El tiempo lo dirá.

domingo, 2 de agosto de 2026

Trigésima primera semana (2026 08 02)

 Este es un placeholder para que mañana pueda escribir.- Tengo que mantener la fecha, mi papá. 

domingo, 26 de julio de 2026

Trigésima semana (2026 07 26)

Encontró fotos viejas, El Caleño. De cuando iba al pregrado. Tanto tiempo, por Dios. Una vida completa. Más que eso. Mira hacia atrás. ¿Extraña? No lo cree. La vida en ese momento era todo posibilidades, todo podía ser y era potencialmente capaz de serlo. En esa época todo era un drama, todo era inevitable y trágico y maravilloso. Y el amor era AMOR, así en mayúsculas. Un arrebato de pasión que estaba dentro de él. Y amor también era todas las cosas. Y todo era amor, todo era descubrir cosas, querer, amar para toda la vida pese a que no era amor y, por supuesto, no era toda la vida. Así era cuando recién habitaba el segundo piso de su vida. Cuando recorría media ciudad en el Pance 4. Esta entrada de blog, como lo pueden ver, si bien no es un placeholder sí es un poco como un parón. El próximo domingo volverá, obviamente, solo que estaba vez no tenía muchas ganas de escribir. Eso.