jueves, 29 de marzo de 2007

No mija, aquí vitriniando

Definición de término. Vitriniar o del estar vagando como en una busca, viendo vitrinas en un centro comercial sin comprar nunca nada, al menos de valor.

La cara de sorpresa no se la quita nadie. De tantos centros comerciales que hay en la ciudad, incluso de tantas tiendas que hay en este espantoso centro comercial tenían que verse frente a frente, la una con la otra. La otra dijo lo primero que se le paso por la cabeza. Fácil escribir lo que viene.

Descripción de personajes. Una, la que llega, tiene un traje de sastre, se acaba de bajar del bus luego de trabajar el día entero de secretaria. Está en ese preciso centro comercial por que quiere averiguar el precio de una faja que según Martica, la de ventas, es milagrosa “Pero mija yo tenía la barriga como si estuviera a punto de dar a luz a trillizos y míreme ahora. Toda una mami. Es que esas fajas son benditas mija.” Pero ella no tiene barriga, tampoco tiene hijos, no ha podido. No quiere echarle la culpa a su esposo pero es probable que sea estéril. Tiene que darse prisa por que ya no son tan jóvenes. Igual buscar la faja la distrae de todo, de ella misma. Ahora se encuentra con ella, la otra, de frente. Vitriniando, no más.

La otra, la que vitrinea, tiene el aspecto de alguien que espera algo. Que espera o que busca (es difícil determinarlo, hace falta tan poco para pasar de lo uno a lo otro) No sabe a ciencia cierta que es, pero podría ser cualquier cosa. ¿Entonces en cual centro comercial podrá estar? En ellos se vende de todo, a lo mejor lo pueda comprar. Tiene un pantalón blanco ceñido a una barriga que urgentemente necesita la faja que la una, la que llega, ha ido a buscar. Tal vez sería un buen gesto que la una, la que llega, le indicara donde están. La otra parece asombrada al decir que está vitriniando o más que eso la sorprende la impensable lucidez que ha alcanzado justo en el momento, ya que pudo decirle cualquier otra cosa. Saludar, tal vez. Para la próxima. Se tendrían que volver a ver.


Descripción de espacio. Un centro comercial de esos que abundan ahora y que usualmente están ubicados o muy al norte o muy al sur de una ciudad. El consorcio inversor se ha preocupado por crear un particular y agradable ambiente urbanístico que invite al comprador a quedarse en él incluso después de haber calmado su impulso consumista. En cierta manera, cuando lo construyeron, fueron un poco idealistas ya que pensaban en ofrecer a las personas cualquier cosa que buscaran o que se pudieran imaginar. Muy rápido se dieron cuenta que todos buscamos algo que nunca va a estar allí, aunque trataron de compensar la falla cambiando muy frecuentemente CD’s con música en mp3 que usan como ambient. Los mp3’s contienen música de AIR, Sidestepper, Orishas, Plastilina Mosh, Ladytron, Beethoven, Verdi, Chopin y a alguien le pareció divertido y pluralista incluir algunas canciones de The Flaming Lips que había encontrado en Internet; eran canciones raras que no estaban registradas en ningún disco oficial y a todos les pareció bien.

Descripción del encuentro. La otra, la que espera, mira sin ver una vestido de maternidad que está detrás de una vitrina, la luz de la cinco de la tarde da de lleno sobre el vidrio y la otra tiene que colocar una mano sobre sus ojos para bloquear el contraluz. De pronto un reflejo conocido, una vuelta sobre su eje y palabras que no articula sino que encuentra, como si siempre hubieran estado allí. La otra, la que llega, sonríe. Sonríe por que eso es lo primero que se le ocurre, no lo que buscó.

¿Por qué? (lo mismo me pregunto) Se conocieron hace algún tiempo, el esposo de la una estaba caminado con la otra. Las presentaron, la una, la que llega, se llama Carmen; la otra, la que ya estaba, se llama Aída. El que las presenta se llama Esteban. Aída y Esteban se conocieron en la universidad donde estudiaron juntos alguna ingeniería. Aída era bonita, no tenía la barriga que ahora ostenta y ambos eran muy jóvenes, mucho. Aída no terminó la carrera, desapareció un día y no lo volvió a llamar. Esteban piensa que aún la quiere a pesar de que está casado hace mucho, a pesar de que Aída ya está casada y tiene varios hijos. En la noche le cuenta a Carmen que Aída era su novia de universidad y que él la quiso como nunca se imaginó querer a alguien, pero que después la conoció a ella y olvido todo.

Esteban aún y de verdad quiere a Aída.
Carmen quiere un hijo con Esteban aunque ya hayan intentado de todo.
Aída espera reunir valor para decirle algo a Esteban.

Esteban también quiere un hijo.
Carmen envidia a Aída por que ésta ya tiene varios.
Aída busca el momento, quiere decir… algo.

Esteban gusta del fútbol, a veces cuando sale de trabajar y hay juegos por la Copa Libertadores le dice a Carmen que se va ir a verlos a la casa de un amigo. En realidad los ve en un estanco del centro de la ciudad, después se folla a la puta más vieja del lugar.
Carmen gusta de sembrar retoños de violetas en distintas materas que va diseminando por toda su casa. Les dice mis bebes pequeñitas. Cuando niña siempre quiso llamar Violeta a su primera hija.
Aída gusta de abrazar a su hijo mayor. El que se llama igual a su padre. Le gusta plancharle la ropa, aunque a la empleada domestica le paguen por hacerlo. Lo quiere mucho, a su hijo, lo quiere más por que le recuerda sus días de universidad y cuando era mucho más bonita. En las tardes suele llamarlo al teléfono móvil para preguntarle cosas, para hallar respuestas que ese Esteban no puede darle. Aída suele asirse del nombre de su hijo, con cuidado de no irse a caer y repetirse Esteban, Esteban, Esteban, Esteban hasta que el nombre pierde un poco su sentido.


jueves, 22 de marzo de 2007

De nuevo en actividad

¡¡¡Se reabre el blog!!! (Luz neón alumbra el titulo y fuegos artificiales estallan aunque no hay nada que celebrar) no es que haya escrito algo valioso, algo que algún despistado lea hasta la mitad y se diga “qué putas hago aquí”, no en el plano existencial, “qué putas hago aquí leyendo esta mierda”.

¿Qué he hecho hasta ahora aquí? ¿He aprovechado la oportunidad que me brinda en ‘ciberespacio’ de publicar cualquier cosa libremente al mundo?...No y Nada. Nada y No. La respuesta se antoja sencilla como escribir, como escribir esto luego de la para de un mes y pedazo (XD) extraño que escribir sea entonces difícil para mi cuando la ironía me obliga a estar sentado frente al computador escribiendo casi todos los días, escribiendo sobre esta realidad de ciudad que no es nada agradable. Escribiendo según el “canon informativo” y sus cinco W que en español son un reguero de consonantes. Escriba carajo, le decían. A mi nadie me obligo, nadie me dijo carajo escriba más que yo mismo. A veces me olvido de eso. A veces parece que deseara tener a alguien que me lo dijera, que con una regla marque mis manos. Escriba carajo, me decía ella, esa. Pero no. Escriba carajo, me decía, me digo. Escribo entonces, ahora, hoy y cuantas veces tenga que leer esto. Escribir casi sin parar por que escribir es el trabajo y las ganas de ser otro y la oportunidad para serlo. Escribir y todo lo que hay por decir, escribir mucho para poder decir algunas pocas cosas bien. Escribir mucho pero nunca caer en el mecanicismo y la formula del lead, cinco w’s, citar al personaje y fin de la nota. Siempre quise ser más que eso, como decía (escriba!!!) el profesor de prensa “hay que escribir bien primero para poder después, y solo entonces, escribir mal” y aquí mal es entendido como el reportaje literario, rebasar el canon; escribirse, carajo, de forma diferente.

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Insertar promesa solemne
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Promesa solemne (dito)
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Escribir, carajo, escribir. Escribir para otros como escribiría para mí. Escribir y que me guste lo que he escrito. No escribir como lo que escribí el martes. Nunca escribir así. Escribir por favor, escribir ya que es lo único que me es fácil, lo único que me ha sido dado. Promesa solemne escribir.
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Segunda promesa solemne
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Año de segundas partes y promesas incumplidas. Prometo, y suena gracioso, constancia. Lo que siempre me gusto de esa nena, constancia. Constancia e lo único que lleva y trae. Constancia para empezar y terminar algo, para mantener esta promesa.
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Tercera promesa solemne
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Escribir al menos dos veces semanales, seguir con los proyectos que he venido adelantando. Querer(la) y, carajo me digo, escribir.

domingo, 4 de febrero de 2007

Carta de amor desde un edificio en llamas

Decido escribirte esta carta ahora no sé muy bien porqué, sabiendo muy claramente que no te llegara nunca, que será consumida junto con mi cuerpo para formar un solo polvo que será barrido por el viento. Te escribo para demostrarte que mi amor por ti fue más que una brisa, para demostrarte que aún en los últimos momentos de vida pienso en ti y no en la posibilidad de un cielo al que yo no podría ir, por cuestiones de pecados y otras pequeñeces, en el caso de que existiera un Dios en el cielo que lo viera todo y se estuviera divirtiendo con la ironía de una carta que se va a quemar incluso antes de acabar de ser escrita. Te escribo para despedirme inclusive antes de decirte hola, para decirte que te amo, que me gustaría quedarme en ti hasta que no pueda respirar de la felicidad, quiero continuar riendo. Keep smiling. Keep smiling until the FIRE takes me to the dark and most lonely side, your side and here I am rogando por una oportunidad de estar contigo, de ser en ti; no creo que la logre.
Siempre creí que no deberíamos habernos encontrado, no sé porqué precipite los hechos; yo que siempre he sido tan moderado. Supongo que desde el principio tuviste esa mala influencia sobre mí, desde el inicio sentí el calor. Debí esperarme esto.

Verte y sentir que me había encontrado la vida, al perdido y olvidado. La vida, justo a mí. Me acerque ese día a tu oído, pensando en que no me ibas a escuchar porque no te iba a hablar. Iba a decirte todo en mi cabeza, mirarte a los ojos, y se veía en ti, de nuevo, lo que tenía en mi mente, si veía eso que me había impulsado a ser poco lógico, me daría cuenta entonces de que serías todo eso que fuiste para mí. Tengo que contarte que justo en el momento en que he puesto más romántico los vidrios han estallado, el calor que hace o talvez la gente desesperada los ha roto tratando de buscar una muerte que dure menos. Los gritos se callan, ahora vuelven. Callan. Vuelven. Hay una mujer que no se puede morir, una parte del techo ha caído sobre ella y no ha dejado de cantar desde entonces; se que te gustaría esto, no estar aquí sino la idea de cantar para pasar a otra parte, cantar para hacer más feliz el momento o simplemente cantar para no escucharse, para no escuchar el grito que está apunto de producirse y ser lo último que escuchen tus oídos. A ti te gustaría cantar, creo que tu canción no sería tan animada como esta, tal vez una canción más acorde con la situación; artistas de circo tragando antorchas y escupiendo fuego, una donde bomberos combatan a las llamas y ganen o tal vez otra donde esté el fuego solo, devorándose a si mismo. De nuevo los gritos que le dan ritmo a mis oraciones. Los gritos que tildan, dan comas y punto aparte. La canción ahora se hace más débil. Creo que al fin está muriendo, las notas ya no suben tanto como antes y se empieza a escuchar en un tono más gutural, con más eco.

Es extraño darse cuenta que se desperdicia tanto tiempo en la vida justo cuando ya no se tiene tiempo para desperdiciar. Tantas veces deje de decirte que te amaba porque pensaba lo podría hacer después, y después entonces estaba ocupado o enojado contigo y luego me hacías tan feliz que no era necesario que te dijera nada, todo estaba allí, ya, dado. Para ti amar es todas las cosas, para mi eso era incomprensible.

Después llegó la cocina, siempre habías dicho que en lugar donde se expresa mejor lo que se siente es en la cocina. Se cocina para uno y no para el otro, sientes cada ingrediente, se palpa en las manos, se huele y se mira, se prueba. Todos los sentidos involucrados, buscando ese instante donde la cebolla ya no sabe horrible, donde la magia surte efecto. Recuerdo que todo esto vino, aunque cocinar ya te gustaba, luego de ver la que se convertiría en tu película favorita. Woman on top o Las mujeres arriba, la viste en Fox porque esa no fue una película muy publicitada en Colombia. Era con Penélope Cruz, que se había vuelto inesperadamente famosa después de Abre los ojos de Amenabar, cuando la viste cocinar con todo el amor del que era capaz deseaste ser como ella. Estar arriba de todo para no marearte y caer; y yo que estaba listo a recogerte. Entonces las inesperadas cenas y el arroz quemado que comía para verte feliz a ti, que no comías porque estabas a dieta. Verte llorando al picar la cebolla y llorando al picar el apio, llorabas porque creías que hacías magia cuando cocinabas. “increíble que esto se convierta en esto”, no salías del asombro, “y lo mejor, es que soy yo la que lo hago”.

Ahora todo se hace más denso, los gritos son ahogados por el humo que lo cubre todo. El fuego ha cedido o no, da igual porque ya no lo siento. Desde donde estoy, al lado de un gran ventanal en el piso 42 de la torre b se ve perfectamente como se acerca un avión y choca contra la torre hermana, y aquí es cuando pienso que sería mucho mejor haber estado en ese avión.

domingo, 28 de enero de 2007

173



Siguen las caras, las mascaras. Los otros rostros. Siguen las caras, las mascaras. Los otros rostros. Siguen las caras, las mascaras. Los otros rostros. Siguen las caras, las mascaras. Los otros rostros. Siguen las caras, las mascaras. Los otros rostros. Siguen las caras, las mascaras. Los otros rostros.

Aún hay más...

Idea

Se me ocurrió algo... voy a escribir un “cuento” semanal para cada verbatim. ¿Qué es un verbatim? En siete días se dan cuenta

viernes, 26 de enero de 2007

Azul - 130306

Azul y la súper nena Juliette Binoche o Bleu y la primera película de la trilogía de los colores que son los de la bandera francesa, Krzysztof Kieslowski y el amor que se manifiesta de todas las forma piensa y escribe El Colombiano, el amor azul y le viene a la cabeza esa canción de Cristian Castro y entonces lo que tenía en la mente se disuelve y El Colombiano se dice maldita cabeza relacional como cuando en la película ve el móvil de espejuelos y Julie observándola y sintiéndola con la punta de los dedos, los cristales reflejando la luz y muchos reflejos en su rostro y un plano bien lindo, y a la cabeza se le viene Lost in Translation y a Scarlett Johannson en su cuarto en Tokio y el plano de la ventana y toda la ciudad abajo, luego un plano picado vacío y entra ese, esta vez no de espejuelos, móvil con las flores de sakura y ese rosado que sobresale y no aparece en la película más que en la boca de Scarlett pero que es igual a lo que hace Binoche con el móvil en su película y significa algo o eso cree El Colombiano que sabe que el mayor placer para un cineasta es llenar su pelí de significados y significantes y sí no entendes mejor, más suerte la próxima. (Respira)



El amor, el amor, el amor y todo lo que siente Julie que debe ser bastante y complicado, ya que El Colombiano se siente identificado con ella, porque el amor que siente o sintió es sólo suyo y eso no se lo puede quitar nadie ni una traición ni una muerte; entonces es cuando El Colombiano para y piensa en ese amor que es sólo de él y que aún siente después de tantos años y no deja de pensar en su Viviana aunque este Natilla y pueda estar otra y ese amor es sólo de él como lo puede ser cualquier cosa. La música y al Colombiano le esta empezando a gustar ese usar indiscriminado de la cursi cursiva como forma para meter titulitos en las postales o para cambiar de tema y hablar de otra cosa la música le gusta mucho al Colombiano que ve en ella la única forma de concentrarse y pensar concreto en algo porque, que científico y practico, El Colombiano ha desarrollado una teoría que solo se aplica a él (eso cree) y que se llama la Teoría de la distracción programada y esta consiste en que suene, (en estos momentos El Colombiano escucha Sing for Absolution de un grupito que nunca había escuchado y que se llama Muse y pinta como que bien( música mientras El Colombiano se pierde en complicadas divagaciones y, magia, cuando El Colombiano sale de su ensoñación encuentra la música como banda sonora y vuelve a meditar y a pensar en sus estupideces; pero el motivo de esta no era hablar sobre la Teoría de la distracción programada sino hablar de lo que la música es para Azul por que la nena cierra los ojos y una sinfonía entonces y todo se hace negro, supone El Colombiano que sí fuera músico sabría que la película esta pensada como un concierto en crecendo o algo similar y entonces los coros griegos que le erizaron la piel cuando los escucho en el cine y que lo volvieron a hacer cuando lo leyó en esa revista:
Si hablo las lenguas de los hombres y aún de los ángeles,
pero no tengo amor,
no soy más que un metal que resuena o un platillo discordante.
Y si hablo de parte de Dios,
y entiendo sus propósitos secretos,
y si tengo la fe necesaria
para mover montañas,
pero no tengo amor,
no soy nada.
Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso;
es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso…
El amor jamás dejará de existir.
Un día los hombres dejarán de profetizar,
y ya no hablaran en lenguas,
ni serán necesarios los conocimientos.
Tres cosas hay que son permanentes:
la fe, la esperanza y el amor;
pero la más importante de todas es el amor.

“Y aquí está la clave de todo (Kinetoscopio 33): ‘Sin amor no habrá Europa’, refiere Kieslowski. El amor, concebido en uno de sus tantos idealismos, porque el amor sin utopía no lo es del todo, pero un amor cuya esencia es inherente a la vida misma, la fuerza motriz del universo. El amor tiene la última palabra.” Y mientras El Colombiano pone el punto final una sonrisa se le dibuja en el rostro.

Saw III

Me parece increíble estar escribiendo sobre estos, sobre las horas que perdí ayer tirado en el piso viéndome Saw 3 de un tipo apellidado Lynn. Primero decir que antes de esa película había rechazado ver El colombian dream, me dio pereza esperar los 30 minutos que faltaban para su comienzo y preferí llegar a mi casa, almorzar, barriga llena corazón contento. Después la nostalgia, escribir sobre Tatica me hizo pensar sobre ella, me acordé de varias cosas que hicimos juntos, de la sinceridad total que manteníamos. Saber que la llevo marcada en la piel, literalmente, la cicatriz que nos hicimos un día con un cuchillo en la muñeca “para ver que se siente”. Marcados ambos en la muñeca y parecíamos “emo-depresivos”. Pero éramos, los dos.
En todo caso la nostalgia y entonces verse el dvd de los Stone Temple Pilots, el que venía en el Thank You que me regaló Viviana. Verse una, dos veces el video de Interstate Love Song, la canción que más le gustaba y sentirse mal. En todo caso quería hablar de la “famosísima” Saw 3, mi hermana la llevó a casa, dijo que era buena, y no es que mi hermana tenga un fino gusto cinematográfico, pero la tarde era larga y fútbol no había. Ya me había visto la primera entrega de esta saga, la vi hace bastante tiempo, cuando me preparaba para hacer la dirección de fotografía de un cortometraje, me pareció demasiado vertiginosa en el montaje. Demasiado vídeo clip, en el mal sentido de la acepción. Ahora caigo de nuevo en la trampa.



Esta edición trae a un Jigsaw enfermo, una Amanda que esta súper linda, y otros dos protagonistas, un padre dolido y una doctora con problemas familiares que misteriosamente se llama Lynn, como el director de la cinta. El moralismo que la caracterizó vuelve a la carga. Jigsaw no se desprende de su hábito monacal, ni por dentro ni por fuera, y continua aleccionando a los “pecadores”. En esta edición decide gastar sus últimas fuerzas, ¡muere al fin!, en probar a la siempre linda y sicótica Amanda quien prefiere saltarse los consejos inútiles de este aleccionador. Aquí entonces doy pause y rewind. El contenido moralista de la película es patético, se precia de ser una cinta de horror pero en verdad parece filmada por un monaguillo que espera agradar al obispo. Creo que las citas de cajón del tipo “La venganza es mala”, “aprende a perdonar” me asustaron más que los baños de sangre que llenan la pantalla. Al final no sabemos quien es peor, si el predicador Jigsaw o el guionista que lo creó.