Esto va un poco tarde, casi un mes tarde, exactamente 27 porque esto lo escribo ayer o 28 porque lo complemento hoy, pero pregunto ¿cuando es tarde para un adiós o para un homenaje? Creo al menos que un mes no lo es tanto. Por mi parte lo tomo por el lado griego del asunto, dando al héroe el tiempo prudencial para celebrar su memoria y, claro, juegos en su honor. Aquí están, estos son, unos cuantos fuegos artificiales en conmemoración a mi predilectísimo, a mi autor preferido y más querido de todos los tiempos.
La primera película que vi de Bergman fue Persona, en una clase, creo, de análisis audiovisual con Oscar Campo. Ese día empezó de nuevo el cine para mí, primero había sido Eisentein y la fuerza del montaje de atracciones, las imágenes que chocaban unas con otras, pero Bergman era otra clase de poesía, la poesía justa de un rayo de luz colándose por el objetivo de la cámara, la poesía de mirarse en un espejo y encontrar a otro que no nos es del todo indiferente. La atracción por el cine de este sueco creció rápido y más aún por culpa de, o gracias a, ese inmenso fotógrafo suyo, Sven Nykvist.
Pero lo de Nykvist es otra historia, el muerto que me duele hoy es otro, aún no sé cual es el mejor Bergman, no he visto todas sus películas lo cual no es bueno pero lo poco que he podido ver es lo que se considera como “lo mejor” a saber, "Gritos y susurros", "La hora del lobo", "Como en un espejo", "El séptimo sello", "Fanny y Alexander", "Fresas salvajes". Igmar Bergman o de todo lo que quisiera hacer algún día sino me estuviera vedado; cuando se escribe usualmente uno es fiel a un estilo, a una escuela que le agrada (en mi caso está Fresán, Guillermoprieto, Cortázar, Borges, el mismo Bergman, Kusturica, Lynch, la nena Coppola, Baricco, Capote y otros tantos disímiles), dejar que el periodismo, el cine y la literatura sea un poco más cercanos. Bergman en este caso me ayudó para tratar de darle a la mujer un papel más que importante en todo, para hacerla centro de la narración, para dejar que te mire a través de la pantalla, directamente a vos, directamente al corazón. He tratado, claro, de ver, de mirar como lo hacían los grandes; la dirección de fotografía me encanta, me encanta escribir, me encanta el fútbol, aunque lastimosamente no hago una cosa mejor que las otras, y ahora, a puertas de mi graduación estoy peor que en el principio, pero esta vez con menos tiempo, sin saber que hacer, sin saber si dedicarme a una cosa o a la otra, sin saber en seguir trabajando de “periodista” como hasta ahora o irme a terminar de estudiar cine a algún otro lado, esperando a que tal vez no sea muy tarde como lo dijo Bill Buford en alguna crónica sobre comida italiana “Y esa misma cabeza, después de ser advertida, se sumió en una tristeza shakesperiana, reconociendo los limites de la mortalidad y viendo con desaliento las muchas cosas en la vida que estaban ahora, debido a la edad, definitivamente más allá de su capacidad, como las altas matemáticas o las sutilezas infinitesimales de la biología molecular” aunque aquí el buen Bill hablaba de hervir pasta en mi caso, a los 22 años y siendo pesimista, me parece que ya es ahora de ser y hacer. Roger Federer tiene 26 años y ha ganado 50 títulos de la ATP. Truman Capote escribió su primer libro “Otras voces, otros ámbitos” cuando tenía 23 años. La esperanza está allí, en saber que aún tengo un año o talvez otros cinco.
Woody Allen era otro gran admirador de Bergman, para su parte de “Historias de Nueva York” tomó prestado a Nykvist para que le fotografiara la película. Es claro también que en varias de sus cintas manejó aspectos de la filmografía del sueco, cuando se enteró de su muerte declaró ante los medios lo siguiente que, de nuevo, extraigo de los cables que envió ese funesto 30 de julio la AFP:
NUEVA YORK, 30 Jul 2007 (AFP) - El director de cine norteamericano Woody Allen rindió homenaje este lunes a Ingmar Bergman y despidió al admirado cineasta sueco con un último chiste.
"Me entristeció la muerte de Ingmar Bergman. Era un amigo y sin duda el mejor artista cinematográfico de la época que me tocó vivir", dijo Allen en un comunicado tras la muerte del cineasta en la isla sueca Faaro.
"Me dijo que temía morir en un día muy, pero muy soleado, y no puedo más que esperar que haya estado nublado para que haya tenido el tiempo que él quería", agregó.
Solo queda decir, supongo, paz en la tumba del más grande y también, como olvidarlo, ese mismo 30 de julio murió en Roma otro gigante (que está pasando en el mundo ¿Será el calentamiento global? ¿Será George W. Bush?) Michelangelo Antonioni, ícono del cine introspectivo, un rest in peace per lui anche.



