miércoles, 18 de julio de 2007

Carta de amor desde un edificio en llamas

Decido escribirte esta carta ahora no sé muy bien porqué, sabiendo muy claramente que no te llegara nunca, que será consumida junto con mi cuerpo para formar un solo polvo que será barrido por el viento. Te escribo para demostrarte que mi amor por ti fue más que una brisa, para demostrarte que aún en los últimos momentos de vida pienso en ti y no en la posibilidad de un cielo al que yo no podría ir, por cuestiones de pecados y otras pequeñeces, en el caso de que existiera un Dios en el cielo que lo viera todo y se estuviera divirtiendo con la ironía de una carta que se va a quemar incluso antes de acabar de ser escrita. Te escribo para despedirme inclusive antes de decirte hola, para decirte que te amo, que me gustaría quedarme en ti hasta que no pueda respirar de la felicidad, quiero continuar riendo. Keep smiling. Keep smiling until the FIRE takes me to the dark and most lonely side, your side… y ahora estoy aquí, rogando por una oportunidad de estar contigo, de ser en ti sin tener que pelear. No creo que la logre. Siempre creí que no deberíamos habernos encontrado, no sé porqué precipite los hechos; yo que siempre he sido tan moderado. Supongo que desde el principio tuviste esa mala influencia sobre mí, desde el inicio sentí el calor. Debí esperarme esto.

Verte y sentir que me había encontrado la vida, al perdido y olvidado. La vida, justo a mí. Me acerque ese día a tu oído, pensando en que no me ibas a escuchar porque no te iba a hablar. Iba a decirte todo en mi cabeza, mirarte a los ojos, y se veía en ti, de nuevo, lo que tenía en mi mente, si veía eso que me había impulsado a ser poco lógico, me daría cuenta entonces de que serías todo eso que fuiste para mí. Tengo que contarte que justo en el momento en que he puesto más romántico los vidrios han estallado, el calor que hace o talvez la gente desesperada los ha roto tratando de buscar una muerte que dure menos. Los gritos se callan, ahora vuelven. Callan. Vuelven. Hay una mujer que no se puede morir, una parte del techo ha caído sobre ella y no ha dejado de cantar desde entonces; se que te gustaría esto, no estar aquí sino la idea de cantar para pasar a otra parte, cantar para hacer más feliz el momento o simplemente cantar para no escucharse, para no escuchar el grito que está apunto de producirse y ser lo último que escuchen tus oídos. A ti te gustaría cantar, creo que tu canción no sería tan animada como esta, tal vez una canción más acorde con la situación; artistas de circo tragando antorchas y escupiendo fuego, una donde bomberos combatan a las llamas y ganen o tal vez otra donde esté el fuego solo, devorándose a si mismo. De nuevo los gritos que le dan ritmo a mis oraciones. Los gritos que tildan, dan comas y punto aparte. La canción ahora se hace más débil. Creo que al fin está muriendo, las notas ya no suben tanto como antes y se empieza a escuchar en un tono más gutural, con más eco.

Es extraño darse cuenta que se desperdicia tanto tiempo en la vida justo cuando ya no se tiene tiempo para desperdiciar. Tantas veces deje de decirte que te amaba porque pensaba lo podría hacer después, y después entonces estaba ocupado o enojado contigo y luego me hacías tan feliz que no era necesario que te dijera nada, todo estaba allí, ya, dado. Para ti amar es todas las cosas, para mi eso era incomprensible.

Después llegó la cocina, siempre habías dicho que en lugar donde se expresa mejor lo que se siente es en la cocina. Se cocina para uno y no para el otro, sientes cada ingrediente, se palpa en las manos, se huele y se mira, se prueba. Todos los sentidos involucrados, buscando ese instante donde la cebolla ya no sabe horrible, donde la magia surte efecto. Recuerdo que todo esto vino, aunque cocinar ya te gustaba, luego de ver la que se convertiría en tu película favorita. Woman on top o Las mujeres arriba, la viste en Fox porque esa no fue una película muy publicitada en Colombia. Era con Penélope Cruz, que se había vuelto inesperadamente famosa después de Abre los ojos de Amenabar, cuando la viste cocinar con todo el amor del que era capaz deseaste ser como ella. Estar arriba de todo para no marearte y caer; y yo que estaba listo a recogerte. Entonces las inesperadas cenas y el arroz quemado que comía para verte feliz a ti, que no comías porque estabas a dieta. Verte llorando al picar la cebolla y llorando al picar el apio, llorabas porque creías que hacías magia cuando cocinabas.

Ahora todo se hace más denso, los gritos son ahogados por el humo que lo cubre todo. El fuego ha cedido o no, da igual porque ya no lo siento. Todo se confunde, parece que estuvieras aquí y yo me hubiera acabado de disparar en la boca para matar un poco de lo que solía ser. Tú tienes un abrigo de piel, yo estoy en ropa interior, te sostengo de la mano y juntos miramos una explosión, como cada uno de los edificios que rodean a mi torre en llamas se viene abajo para que los dos podamos empezar juntos. Si, ese sería un buen final, uno parecido al de esa película que te gustaba tanto y que nos vimos tantas veces. La película de los jabones y de los golpes, la que tenía unas reglas que prohibían hablar de ella. A ti te parecía ideal porque al final la protagonista hizo el amor con Brad Pitt y Edward Norton. A mi me gustaban las reuniones en la iglesia además del inicio con lo de los condimentos y especias. Revelador. Condimentos. Especias. Como pensarlo, como imaginarse que lo último en lo que iba a pensar mientras todo cae en llamas a mi alrededor seria en azafrán, hojas de menta, canela, pimienta, nuez moscada, clavo de olor, jengibre, nuez moscada, orégano, tomillo, albahaca, romero (que va bien con carne asada), salvia, estragón, laurel… una vez, alguien a quien quería mucho y no eras tu me dijo que la muerte es una especie de lucha, una especie de pelea entre lo que eras y lo que vas a ser. Esta es mi primera vez aquí y, si, debo luchar.

Stone Temple Pilots – Thank You

Cuando tenía uno diez años, en el 95, conocí a una niña de misma edad, fue en un campamento organizado por la empresa en la que mi papá trabajaba por esa época. No puedo decir que fue amor a primera vista, pero si que esa niña a la que busque todos los días del hotel y camping se convirtió en mi mejor amiga. Cuando regresamos a la ciudad intercambiamos números telefónicos y justo al llegar a casa la llamé, pero ella no había llegado aún. Le dije a su mamá “Dígale que me llame, que es urgente”, toda la tarde espere el timbre del teléfono y recién en la noche hablamos. Fue la primera de muchas noches, la primera vez de muchas primeras veces.

La amistad con ella fue diferente. Siempre estudié en colegios para hombres así que prácticamente era mi única “amiga de verdad” a esa edad y lo mejor es que nuestros gustos eran parecidos, nos reíamos de las mismas cosas y tal vez todo eso se confundió con el amor. Para la fecha de este post ya habían pasado varios años, ambos teníamos dieciséis y nuestros gustos habían madurado. Ella se inclinó hacia el grunge, mientras yo me dejaba llevar por cuanta corriente estuviera de moda. Me dijo un día, “escuchá a los pilots, son una chimba”, creo que me mostró el Purple, me prestó el CD y además me hizo una copia en cinta.

Su canción favorita era Interstate Love Song y, aunque solíamos escucharla una y otra vez, no recuerdo nunca haberla visto cantándola, la mascullaba entre dientes, la mantenía prisionera como si sólo fuese para ella o como si se la recitara lentamente. Cuando no la escuchábamos la oía tararearla. Pasaron los años, ella continuó escuchando a Nirvana, a Pearl Jam, a Sonic Youth, a The Vaselines, a Soundgarden y a los demás representantes del sonido de Seattle, pero siempre que la visitaba la primera canción que escuchaba desde su cuarto era esa. Breathing is the hardest thing to do. With all I've said and all that's dead for you, you lied - good bye. Luego podía venir Molly’s Lips versión The Vaselines o un Big Cheese de Nirvana, pero la playlist siempre iniciaba y terminaba con Interstate Love Song.

Recuerdo que esa niña nunca dijo que Kurt Cobain, ni Chris Cornell, ni Scott Weiland eran “papacitos” como si lo hacen otras nenas que conozco, ella en verdad apreciaba su música. Era de las que te daba la definición de wikipedia de cada artista y al final suspiraba aliviada porque lo había dicho bien. “Grupo estadounidense de Rock de los 90. Su cantante -Scott Weiland- desarrolla melodías de voz altamente sugestivas a través de un color de voz cálido, con giros de voz y registros asombrosos en tonos altos, medios y bajos. Scott, personaje polémico y controvertido, ha prestado su voz en colaboraciones con músicos de diferentes estilos, ganándose a pulso el reconocimiento como una de las grandes voces de nuestro tiempo. El resto de los componentes de Stone Temple Pilots (Robert DeLeo al bajo, Dean DeLeo a la guitarra y Eric Kretz a la batería y la percusión) también aportaron a nivel individual un poderoso foco de identidad al grupo.”

Recuerdo ahora que la última vez que la vi fue en los primeros días noviembre de 2002, había ido a su casa y le había llevado el Mellon Collie de Smashing Pumpkins por que también le gustaba mucho. Antes de escucharlo a un volumen moderado, buscó entre sus libros y sacó de nuevo el Purple, escuchamos Interstate Love Song hasta que ambos suspiramos felices. El nueve de noviembre no volvió a despertar, una ruptura de aneurisma la dejó durmiendo para siempre. Recuerdo también que los días que siguieron fueron particularmente duros, recuerdo que tiempo después sus padres me llamaron, cuando estaban reorganizando todo lo que le pertenecía, y me dijeron que fuera por los CD’s, que a ella le hubiera gustado que yo los tuviera, quedé de recogerlos algún día… creo que aún están allá.

Waiting on a Sunday afternoonfor what I read between the lines,your lies.feelin' like a hand in rusted shameso do you laugh or does it cry?reply? Leavin' on a southern trainonly yesterday you lied,promises of what I seemed to beonly watched the time go by,all of these things you said to me.

Dato para los que se preguntan ¿Por qué en el titulo del post se habla del Thank You y no del Purple?...: El 11 de noviembre de 2003 salió a la venta el Thank You, último álbum de los Stone Temple Pilots. El compilado recoge la trayectoria de la banda con canciones como Vasoline, Creep y Plush, además de la última canción oficial de los STP llamada All In The Suit That You Wear y por supuesto, como olvidarla, Interstate Love Song.

Dato para los intensos…: Mientras escribía escuché solamente Interstate Love Song, una y otra vez.

The Offspring – Smash

Esto lo escribo como de memoria. Con lo poco que recuerdo luego de haber encontrado uno de los cd’s que más soné cuando estaba en el colegio, cuando usaba mochos y me caía de una patineta. Las personas cambian, por desgracia, pero la música permanece igual y es así como a pesar de los años que han pasado busqué mi desvencijado discman y recordé… hice un buen ejercicio.

Recordé que era como el año 99 y Colombia se preparaba para que iniciaran los diálogos de paz entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno Nacional, estudiaba en el colegio, tenía a mi primera novia seria y escuchaba The Offspring. Me acuerdo de las salidas a mitad de la mañana para la casa de uno de mis compañeros, el escuchar música y hablar de todas las estupideces de las que todos hablamos cuando tenemos 14 años. Tratar de montarse en una tabla y bajar deslizándose por las empinadas colinas del barrio San Antonio, al oeste de Cali, o ir a la loma de la cruz, donde se hacen todos los hippies de la ciudad a vender artesanías y beber vodka a escondidas, empezar a vivir una ciudad que me iba a saber de memoria con los años. El tiempo de las escapadas al río Pance y el pasarse todo el día descalzo, con los pantalones y la camisa del colegio debidamente guardados y escondidos en el fondo del maletín junto a un trabajo de química que nunca se entregó. El río Pance y esos valles llenos de hongos que dan para mil historias. Leer Rayuela de Cortázar, las Ficciones de Borges, La Ciudad y Los Perros de Vargas Llosa. Leer ¡Que Viva la Música! de Andrés Caicedo y descubrir otro mundo, más amplio, descubrirme como otro. Ahora ya no me gusta tanto Andrés Caicedo, las personas cambian…

Aunque por esa época el Smash no era el último trabajo de The Offspring si fue el que más impacto me causó, especialmente porque esa era la época en la que la búsqueda de una identidad que no proviniera ni de los padres ni de los maestros era una especie de imperativo. Ver esa especie de radiografía en la cual aparecía escrito a maquina en letras negras con amarillo, o eran blancas, las cinco letras de un álbum seguidas de la frase que chimba que entonábamos todos cuando el Smash comenzaba a sonar y nosotros a balbucear las letras con el incipiente ingles de colegio.

Lejos ahora los días de escuela, las caídas de skate, las borracheras de mediodía, lejos el primer amor que no fue el de toda la vida, lejos ese río Pance de narcóticas veredas y cercano ese otro de paseos de domingos y tripping tropicana. Puede decirse que maduré, que encontré una vena musical que fue muy pronto desagrada por una nena vampira que me ha hecho escuchar muchas más cosas. Encontrarme con la persona que yo era hace unos años es la mayor virtud de este disco de canciones cortas y rápidas. Ese neo punk que afortunadamente no fue mi vida.

En el 94 fue uno de los discos más vendidos de los Estados Unidos, en el 99 sirvió de banda sonora para un grupo de amigos que estaban aprendiendo a ser otros. Talvez no lo hicimos bien pero no importa, las personas cambian.

Si este disco fuera una mujer sería: sería la nena de los collares de mil colores, la que toma con vos, la de las rodillas raspadas y la sonrisa en la cara. La que no ves con otros ojos que de amiga incondicional hasta que crecés y te toca ir al optómetra. Esa nena que para todos, para mi, tiene nombre propio…

Dato para los mochileros o para quienes gusten de viajar: el río Pance es un paraíso psicotrópico, en el se dan por millares los famosos honguitos que crecen entre el estiércol de las vacas que los campesinos de la región sacan a pastar. El hongo tiene un sombrero color ocre claro que puede medir algunos centímetros de diámetro, membranas oscuras y pelitos negros en torno a su tallo. Ir al río Pance es un obligado en todos los que visitan Cali, no solo por la leyenda psicoactiva sino como punto de referencia de la ciudad, bañarse en sus aguas nos hace a todos un poquito más caleños.

Se viene la música

Aquí algunos de los post que mandé a los buenos de Emepitri

lunes, 2 de julio de 2007

Juana Molina - Segundo

Juana Molina está sola en el escenario. Es 2001, promociona su álbum Segundo y al parecer muchas de las personas que han ido a verla ese día esperan otra cosa de ella, no su música. No esos sonidos que explora, no esas muecas, esos sampleos, esas nanas para arrullar nenes. Juana Molina está sola y la gente empieza a gritar. Es un bar pequeño y hasta un susurro en la parte trasera se podría escuchar en la tarima. Está en Argentina y la gente aún piensa en ella como la actriz principal del programa Juana y sus hermanas, “Juana hacé a la coreana, hacé un personaje” le gritan. No saben que está allí para cantar, que la televisión solo fue un instante, que solo lo había hecho para escribir música en sus ratos libres y que cuando no tuvo más tiempo debió echar todo por la borda. Empezó a cantar. Ahora el bar esta medio vacío, ha tocado seis canciones y muchas más personas empiezan a levantarse de sus puestos. Piensa en que quizá, en que tal vez, en que de pronto si…


David Byrne está solo en el estudio de su casa. Es 2003 o 2004, está navegando en la Internet, buscando en Amazon un álbum de Sigur Rós y en alguna parte de la página un link le dice “Juana Molina”. El ex Talking Heads actúa rápido, no se lo piensa mucho en realidad, da click al enlace y le hace bastante gracia la portada del disco, una maraña de pelo rubio donde apenas se adivina una nariz y una boca lo suficientemente roja. Piensa en que quizá, en que tal vez, en que de pronto si…


Ahí viene Judas, vestido de pastor
Pidiendo ayuda, diciendo que es para Dios
Sigue llegando la gente sola
con sus ofrendas y la ilusión
de que un día les llegará la hora
el gran milagro, la bendición.
Se arma una cola para subir a ver
si el pastor toca su mano o su bebé.
Una señora le pide: ¡Cúreme!
El pastor llora representando el papel


La primera vez que supe algo sobre Juana Molina lo leí en la revista Gatopardo, el artículo se llamaba “La balada de Juana Molina” y lo escribía Leila Guerriero. Lo leí por Leila, porqué siempre me ha gustado su forma de escribir, porque es una de esas personas que escriben todo eso que uno ha pensado y no se ha resuelto en poner en palabras. Tiempo después es 2007, alguien me habla de los podcast de la KEXP, una emisora de Seattle, me dice que se pueden bajar desde el iTunes. Me suscribí al canal para “ver que había”, veo una presentación de Camera Obscura (que bien), una de Sparklehorse, otra de The Go! Team, una de Belle and Sebastian… después veo a Juana, a la que se anunciaba con un “Tradicional Argentine music blends with moderns beats in this live performance from Juana Molina” Pienso en que quizá, en que tal vez, en que de pronto si…

"Vengo de un país en el que crecimos escuchando música en inglés. Nunca entendimos una palabra de lo que decían las letras. Bienvenidos a la incomprensión." Así, sencilla y clara, era la auto introducción que se hacía Juana Molina en cada uno de los treinta conciertos que le abrió a David Byrne en su gira estadounidense, la gente gritaba y, claro, no entendían una sola palabra de lo que ella les decía. Mientras gira con Byrne Segundo se edita en Europa y en Norteamérica, en Japón ya era un disco de culto. Después, solo un poco, en diciembre de 2004, su tercer álbum, Tres Cosas, ocupó el sexto lugar en la lista de los diez mejores álbumes pop del año en The New York Times. Ahora tiene otro álbum, Son, y más ganas o las mismas.

Juana Molina está, de nuevo, sola en el escenario. Canta para si misma sus letras fáciles, sus melodías para niños donde está toda ella, la música de lo que es por dentro. Juana canta y, donde quiera que este, la gente canta con ella, ya no le piden que haga algún personaje, no más "¡¡la coreana!!". Es 2007 en cualquier parte del mundo y a Juana se le hace fácil cantar, muy fácil, solo necesita de su guitarra, de sus teclados, nadie más.

Uno debió perder la vergüenza hace tanto...

cómo me hizo perder, la vergüenza mis años.
Cuando llegaba a mi el amor de mi vida,
enardecida me congelaba y me iba.
Acorralada estaba en mis pensamientos
el amor, la pasión, se quedaban adentro.
Años pasaron y me animé a la victoria
pude salir, al fin y llegar a la gloria.
La gloria es verte volver, saber que un beso llega


Si este disco fuera mujer sería…: Rubia, ojos oscuros, boca roja, graciosa de a ratos, linda de siempre, un minón impresionante. Como las describía Cortázar, ni más ni menos.

Datos para los que gustan del heavy metal…: Juana Molina es particularmente sensible a cualquier clase de ruido el sonido del mar la desespera, las olas, el romper de las olas, los sonidos de oficina. De pequeña, eso dijo en una entrevista, cuando su abuela pasaba la aspiradora ella corría a su cuarto y se ponía una almohada sobre la cabeza para no escuchar.

Y la ganadora es…: Durante su periplo de tres años en el programa Juana y sus hermanas Juana Molina ganó dos premios Martín Fierro, máxima distinción televisiva en Argentina, después vino la música y mientras tanto nada. En el 2005, luego de lo del The New York Time, fue nuevamente nominada a un premio en sus tierra natal, esta vez fue a los premios Carlos Gardel donde, tras ser nominada en tres categorías, ganó el premio a Artista Revelación, irónicamente tras diez años de carrera musical.






lunes, 18 de junio de 2007

Quería O_o







Quería que estos fueran cabezotes removibles, poderlos cambiar cuando quisiera. No pude, no pude modificar la plantilla O_o

lunes, 11 de junio de 2007

Un Mal Viaje

Robo, tributo, lo que sea. De las cosas que le gustarían escribir a uno pero toca conformarse con leerlas. El maestrazo de siempre, el patrono de las borracheras narcóticas de los fines de semana, el señor Charles Bukowski.
Tomado de tijuana-artes.blogspot.com, Trad. Heriberto Yépez


¿te habías dado cuenta que el lsd y la tv de colores arribaron para nuestro consumo más o menos al mismo tiempo? aquí se deja venir todo este color explorativo pulsando, ¿y qué hacemos? prohibimos uno y echamos a perder al otro. la tv, por supuesto, es inútil en sus actuales manos; no hay un gran argumento en esto, que digamos. y leí que recientemente en una redada se dijo que un agente recibió un contenedor de ácido en plena cara, cuando se lo aventó el supuesto fabricante de una droga alucinógena. esto también es un tipo de desperdicio. hay ciertos fundamentos para poner fuera de la ley al lsd, dmt o al stp –puede enloquecer permanentemente a un hombre–, pero también puede ocurrir eso recogiendo remolachas o enroscando tornillos para General Motors, o lavar platos o enseñar Inglés I en una universidad local, si pusiéramos fuera de la ley todo lo que enloquece al hombre, toda la estructura social se desplomaría –el matrimonio, la guerra, el servicio de transporte público, los mataderos, criar abejas, las cirugías, todo cuanto puedas nombrar. todo puede enloquecer al hombre porque la sociedad está construida sobre falsos cimientos. hasta que saquemos todo el fondo y lo reconstruyamos, los manicomios permanecerán saturados. y los recortes de presupuesto ordenados por nuestros gobernantes me parecen como que indirectamente implican que aquellos enloquecidos por la sociedad no deben ser mantenidos y curados por la sociedad, especialmente en una era inflacionaria y loca-por-los-impuestos. dicho dinero puede ser mejor usado para construir carreteras o para regarlo ligeramente sobre los negros para evitar que quemen nuestras ciudades. y tengo una estupenda idea, ¿por qué no asesinar a los dementes? pensemos en todo el dinero que podríamos ahorrar. incluso un loco come demasiado y requiere un sitio para dormir, y los bastardos son feos –la manera en que gritan y embarran su mierda en las paredes, y todo eso. todo lo que necesitamos es una pequeña junta médica para que tome las decisiones y un par de empleados de enfermería atractivos (mujeres u hombres) para mantener satisfechas las actividades sexuales de los psiquiátras. así que regresemos, más o menos, al lsd. tal como es verdad que entre menos tienes menos apuestas –digamos recogiendo remolachas– también es verdad que entre más tengas más apuestas. cualquier complejidad explorativa –pintar, escribir poesía, robar bancos, ser un dictador y así por el estilo– te lleva a aquel lugar donde el peligro y el milagro son más bien siameses. raramente vas de cuerda a cuerda, pero mientras vas la vida es ocasionalmente interesante. es bueno acostarse con la esposa de otro hombre pero sabes que algún día te van a sorprender con los pantalones abajo. esto sólo hace al acto más placentero. nuestros pecados están manufacturados en el cielo para que creamos nuestro propio infierno, que evidentemente necesitamos. logra ser lo suficientemente bueno en algo y crearás tus propios enemigos. los campeones son abucheados; el público se muere por verlos derrotados para así poderlos llevar a su propio tazón de mierda. no muchos malditos tontos son asesinados; un ganador puede ser derrumbado por un rifle comprado por correo (como dice la fábula) o por su pistola en un pueblito como Ketchum. o como Hitler y su puta cuando Berlín se abrió en dos en la última página de la historia. el lsd te puede joder ya que no es una arena para leales empleados de envíos, se sabe, el mal ácido como la mala puta te puede perder. el ginebra casero, el licor ilegal también tuvo su día. la ley crea también su propia enfermedad en los venenosos mercados negros. pero, básicamente, la mayoría de los malos viajes se deben a que el individuo ha sido entrenado y envenenado de antemano por la misma sociedad. si un hombre se preocupa de la renta, el pago del auto, los relojes, una educación universitaria para sus hijos, una comida de 12 dólares para su novia, la opinión de su vecino, ponerse de pie cuando alzan la bandera o lo que le sucederá a Brenda Starr, una tableta de lsd muy probablemente lo enloquecerá porque, en cierto modo, ya está loco y sólo permanece a bordo de las mareas sociales debido a las celdas externas y los martillazos imbéciles que lo insensibilizan a cualquier pensamiento individualista. un viaje es para alguien que no ha sido aún enjaulado, alguien que no ha sido cogido aún por el gran Miedo que hace que toda la sociedad funcione. desafortunadamente, la mayoría de los hombres sobreestiman su valor como algo elemental y su carácter de individuos libres, y es el error de la generación hippie no confiar en nadie arriba de 30. 30 no significa absolutamente una maldita cosa. la mayoría de los seres son capturados y entrenados, totalmente a la edad de 7 u 8. muchos de los jóvenes SE VEN libres pero esto es sólo algo químico del cuerpo y la energía y no algo real del espíritu. he conocido hombres libres en los lugares más extraños y de TODAS las edades –como limpiadores, ladrones de autos– y también a algunas mujeres libres –generalmente como enfermeras o meseras, y de TODAS las edades. el alma libre es rara, pero la reconoces cuando la ves –básicamente porque te sientes bien, muy bien, cuando estás cerca o con ella. un viaje de lsd te mostrará cosas ignoradas por toda ley. te mostrará cosas que no aparecen en los libros de texto y de las cuales no puedes presentar protesta ante tu regidor municipal. la mariguana sólo hace que la sociedad sea más soportable; el lsd es otra sociedad por sí solo. si estás socialmente orientado, probablemente puedes desechar el lsd como una “droga alucinógena”, lo cual es una manera fácil de deshacerse de ella y olvidarse de todo el asunto. pero la alucinación, su definición, depende de en cuál polo estés. cualquier cosa que te suceda cuando está sucediendo se convierte en realidad –puede ser una película, una penetración sexual, un asesinato, ser asesinado o comer una nieve. las mentiras vienen después; lo que sucede, sucede. la alucinación es tan sólo una palabra del diccionario y un cimiento social. cuando un hombre está muriendo, para él esto es muy real; para otros, se trata de mala suerte o algo de lo cual hay que deshacerse. el césped de bosque se hace cargo de todo. cuando el mundo comienza a aceptar que TODAS las partes encajan en el todo, entonces puede que tengamos alguna oportunidad. cualquier cosa que un hombre ve es real. no fue llevada por una fuerza externa, estaba ahí desde antes que naciera. no se le culpe porque lo ve ahora, y no se le culpe por enloquecer porque las fuerzas educativas y espirituales de la sociedad no fueron lo suficientemente sabias como para decirle que la exploración nunca termina, y que todos nosotros no debemos ser pequeñas mierdas encajonadas en nuestro abc y nada más. no es el lsd lo que causa el mal viaje –fue tu madre, el presidente, la niña de al lado, el nevero con manos sucias, un curso de álgebra o de español yuxtapuesto, fue la hediondez de una letrina en 1926, fue un hombre con una nariz demasiado grande cuando te dijeron que las narices grandes eran feas; fue el laxante, la Brigada Abraham Lincoln, los dulces tootsie rolls y Toots y Caspar, fue la cara de Franklin Delano Roosevelt, fueron las gotas de limón, fue trabajar durante diez años en una fábrica y luego ser despedido por llegar cinco minutos tarde, fue la vieja bruja que te enseñó Historia Americana en sexto grado, fue el atropello de tu perro y que luego nadie pudo trazar el mapa correctamente, fue una lista de 30 páginas de largo y tres millas de alto. ¿un mal viaje? todo este país, todo este mundo está en un mal viaje, amigo. pero te arrestarían por meterte una pastilla. yo todavía sigo con la cerveza porque básicamente, a los 47, tengo muchos arpones en mí. sería un gran imbécil si pensara que escapé a todas sus redes. creo que Jeffers lo dijo muy bien cuando dijo, más o menos, mira bien las trampas, amigo, hay muchas, dicen que hasta Dios cayó en trampas una vez que vino a la tierra, claro, ahora algunos de nosotros pensamos que no era dios, pero quien fuera, vaya que tenía buenos trucos pero al parecer hablaba demasiado. todos pueden hablar demasiado. incluso Leary. o yo. es un sábado frío ahora y el sol se está metiendo. ¿qué haces con una tarde? Si fuera Liza me peinaría pero no soy Liza. bueno, tengo este /National Geographic /y las páginas brillan como algo que realmente está sucediendo. claro, no está pasando nada. alrededor de este edificio todos están borrachos. son una colmena entera de borrachos. las chicas caminan frente a mi ventana. emito, silbo una palabra más bien cansada y suave como “mierda”, luego arrancó esta hoja de la máquna de escribir. es tuya.

jueves, 7 de junio de 2007

!!!

Pues si, dije que iba a escribir. No lo hago, a veces es difícil cumplir con las cosas más fáciles que uno se propone pues si, pues a veces, pues ya ves. Escribir me propuse y no he hecho nada, tal ves, si, de nuevo, mucho, quererla.
Otra vez prometo, otra vez soy solemne para el festivo me escribo algo, para mi, sobre este pelo que ya cumplió una año y tiene pinta que cumplirá otro más (todo depende de mi graduación).
Y gracias a Valentina que además de leer los post los comenta, al menos sé que puedo escribirle a ella.

domingo, 29 de abril de 2007

Chicas, Chicas (Con fotografías de Helmut Newton)

Breve y conciso hermano. Como le dijo el dermatólogo a la gallina, directo al grano. Dos tres palabras que le diga y san se acabo. La nena es fácil, gástele dos cosas, endúlcele el oído. Dígale que es la mujer más hermosa que ha visto y que desde el primer momento sintió que esos labios te iban a besar solo a vos. ¿No creés que funcione? Entonces por que ando de arrunche cada semana y usted solo se saluda con maría muñeca. Las mujeres son muy fáciles, les gustan a todas las mismas cosas aunque lo oculten, hágala creer que es especial, que es única a pesar de que sea como todas las nenas que vemos cada día. Téngase confianza sobretodo, las viejas huelen el miedo, no sé como pero esas hijuemadres pueden saber si uno les teme y hay si se le montan y no se bajan es pero nunca. De que corona hoy corona pelao sino es con la Luisa lo llevo a uno de esos metederos de Versalles, allí lo que hay es mujeres pa’escoger (chicas, chicas)
Como le dijo el dermatólogo a la gallina…
Supongo que ese es el dicho aunque hay otro, como dijo el dermatólogo… directo al grano o inclusive como dijo la gallina… directo al grano, entonces porque esa improbable e imposible reunión cutáneoaviar que toma cuerpo en ese informe refrán o muletilla al hablar. En fin caminar, eso refresca la mente, ayuda, caminar ayuda si; eso es lo que necesito, eludir la cita tratar de estar cuando no estoy, ausentarme. Directo al grano y dar vueltas evitarla, huirle al momento, no querer verla, imposible si nos quedamos de ver, imposible si la voy a tener en frente, imposible porque justo ahora volteo a la esquina y veo la cerca que delimita su jardín, imposible porque su perrito como de peluche adorablemente horrible juguetea entre mis piernas. Podría quedarme en mí por siempre, dilatando el encuentro como una gallina que juguetea con su comida, como un dermatólogo con mala praxis. Recluirme en mí, olvidar el grano, darle de puntapiés al perro que ahora chilla y la puerta que se abre una cara conocida un saludo como está, Luisa se encuentra, si muy amable. No. Yo la espero acá. Muy amable. Si. No. No creo. Claro, si quiere la ayudo a buscar al perro. Bueno. Hasta luego. De espaldas a la puerta y esperar que no vaya a salir pero ahora siento en mi cuello sus dedos delgados que juegan y una voz suave que pronuncia mi nombre. Puto grano, pienso.
Endúlcele el oído
Échele miel, úntele algodón de azúcar. Dígale cosas bonitas, despacio, suave. Que oiga la mitad, que la otra mitad se la imagine con los ojos cerrados. Llevo mucho tiempo hablando, le he dicho todo lo que sé. Mientras hablo no puedo dejar de mirar al vacío, es como si le hablara a él y me siento estúpido, como si estuviera malgastando mis palabras e igual no puedo evitar sentirme como si todo esto no fuera más que un sueño o una de esas interminables tardes de juventud, frente a un espejo, donde repetía lo que ahora le digo al vacío al reflejo de ese que era yo.

Las mujeres son muy fáciles
Se nota que no las conoces, te llevan por donde quieren y por donde quieran tu vas. Por eso el canto de las sirenas y el estrellarse feliz contra las rocas o las musas que guiaban a los hombres por los caminos de las artes. Para las mujeres es fácil hacer su parecer haciéndonos creer que somos nosotros quienes en realidad gobernamos nuestros destinos. Si existiese un Dios en el cielo de seguro sería mujer. Fáciles, claro…
Téngase confianza
Fácil de decir, difícil de hacer. Cómo tener confianza si sé que es otro el que en estos momentos le habla al oído; que no soy yo quien usa mis palabras mientras le sostengo el cuello entre mis manos. Es otro, no soy yo el que la besa con mis labios, el que aparenta tener confianza mientras yo me hago a un lado. Es otro el que hace lo que ella quiere mientras yo, el cobarde, me oculto detrás de cualquier excusa para dejarla ir conmigo mismo. Mientras huyo a un lugar donde ni ella ni ninguna otra mujer, incluso ese Dios en el cielo que debe tener senos talla 36d, no me pueda tocar con la inocencia de una mirada. Refugiarme donde hayan ojos vacíos, vacuos en brazos de mujer sin ojos. En sirenas mudas, en musas museo. (Is Unza Unza time)




(Chicas, chicas)
La noche pasó rápido, nos quedamos tomados de las manos y me deje llevar por ella, mi musa sirena, siendo otro, estando vacío de mi mismo, unas especie de John Malkovich tercer mundista y menos calvo. La dejo ir seguro de cumplir su voluntad de niña pura y virgen, seguro de que en la primera cita lo más cerca que podría haber estado de ella fueron los besos que le di cuando no era.
Ahora me encuentro con Carlos que me dice que no tengo remedio, No tienes remedio, que no sea pendejo y que si él hubiera sido yo se la hubiera follado hace rato, si yo fuera vos desde hace rato me la hubiera follado, y yo solo pienso que es imposible llevarles la contraria cuando te miran con los ojos llenos de lo que todo lo que son ellas, cuando cada una te mira como si fuese una única diosa.
Ahora estamos en Versalles y Carlos me obliga a que escoja a una de las putas, dice que no me preocupe por el precio o por la edad, que él se encarga de todo. Miro a las mujeres, son alrededor de veinte y ya se ven cansadas, como si sobre ellas hubiera pasado todo una flota de marinos. Hay de todas clases negras, rubias, flacas y altas otras que hasta se parecen extraordinariamente a un hombre y una que se parece a Luisa. Debería escogerla, escoger la que se parece a Luisa. Sería fácil, sería demasiado fácil, como si lo hiciera con ella y no la hubiera dejado ir. Busco en sus ojos y son iguales a los suyos. Repito, sería muy fácil. Miro al otro rincón y veo a la mujer más espantosa que haya visto jamás, nos es fea físicamente pero parece que su cuerpo ha albergado a más hombres que al Pascual Guerrero, en sus ojos no hay nada, son como un par de espejos que reflejan justo lo que quiero ver. No hay temor, sé que una mujer como esta ya no tiene voluntad, que es solo un recipiente y para mi eso es perfecto, no le huiré, me dejare arrastrar entre sus piernas por su canto sin notas. Ahora me tiro sobre la puta y es como tener en mi boca los senos talla 36d de Dios, como estarme amamantando del principio de un mundo, ahora no tengo miedo, ahora soy yo mismo, is Unza Unza time.


lunes, 9 de abril de 2007

¡Ey amigo, una patadita!

No es que importe, no. Pasó rozando el poste y casi ni me moví. Que dirán los otros. Si me preguntan de pronto decir que la saqué con la mirada. Ahora voltear, buscar la pelota que resbala la calle. Pedir el balón al señor que pasa. Si, es mío, lo tengo. Ahora que salgan jugando. Mis compañeros están bien distribuidos en el campo que a veces parece un matorral o un potrero por la falta de mantenimiento, solo el centro del terreno y las áreas de los arqueros permanecen sin pasto. Once contra once sin nadie en la banca. Juguemos, les grito. Ellos me escuchan y corren para recibir el pase que hago con las manos. Tenemos diez años, todo un partido por delante y el arquero tiene que gritar, tiene que ordenar a sus compañeros en la cancha.

La culpa (y los goles en contra)
El arquero es el único al que le queda tiempo. Usualmente se juega enredado en el medio de la cancha y son dos o tres llegadas al arco por cada periodo. Mientras tanto el arquero piensa. Tiene tiempo de sobra para pensar cuando comete un error, cuando salta por el balón y este le es esquivo a él y no al contrario. La culpa entonces siempre tiende a ser siempre un poco del arquero. Si tus marcadores no salen al encuentro de los delanteros rivales, entonces es culpa tuya por que no sabés ordenar la defensa. Si en un centro te cabecean es de nuevo tu culpa por que tenías que salir a cortar el centro, a vos no te pueden cabecear en el área, que pensás, que te creés, ¿Qué alguien le puede ganar en salto a un arquero? No seas tan marica, si un arquero tiene toda la extensión de sus brazos. Entonces si me hacen un gol de cabeza es mi culpa. Si a un volante diez, de esos que están para dar pases, le entra el bicho del talento y empieza a dejar contrarios regados (a lo Pelé diría mi papá, a lo Ronaldinho diría yo) entonces quien soy para evitar la alegría del rival. Si me deja sembrado en el piso y sale corriendo a la bandera a celebrar ese gol que, de pronto, es el gol de su vida, el que le narrará a sus nietos cuando este viejo, el de todas nuestras vidas por que, en cierto sentido, también los demás participamos de el. Muy fácil hubiera sido tocarle un poco el talón, por detrás, cuando se encaminaba a definir metiéndose prácticamente bajo los tres palos que se supone que debo custodiar. Pero desde donde estaba todo se veía tan bello, él corriendo como si su vida dependiera de ello y de pronto la súbita alegría de saber que marcó y entonces bailar, como los grandes jugadores hacen en televisión, una samba al lado del banderín del tiro de esquina.
Y entonces, sí, es culpa mía.

Las manos (para hacer cachos)
Vos sos el único que puede usar sus manos. Bueno, tal ves limitado por la demarcación del área grande pero igual, tenés toda toda toda la libertad de ir por tu área tomando el balón con las manos, mostrándole a los demás miembros de tu equipo que vos sos grande, que podés hacer más que ellos. Además de los pies podés usar tus manos. Que, en cierta manera, esa ventaja que te da el reglamento es una forma que tiene la vida de compensar que seas único en el juego. Los otros jugadores usan sus manos para empujar, para golpear, para cobrar saques de banda. Insultan con ellas a la tribuna haciendo toda clase de gestos, molestan al rival tocándolos donde solo una mujer podría hacerlo.
Las manos para destruir lo que la imposibilidad de un pie, una pierna diestra puede hacer. La mano para cortar la parábola imposible y el giro del balón. Manos para deshacer, para malograr. El arquero es el más elemento más odiado después, claro está, del arbitro. El arquero y la obligación de destruir jugadas de gol, además juega con ventaja. Da asco pensarlo, ¿cierto?

Las piernas (mejor las de las damas)
Casualmente es la parte que el arquero que menos se usa. La mayoría de los arqueros no usan las piernas, inclusive algunos les piden a sus defensas que saquen por ellos o sacan largo con las manos. Otros, los mejores, te sacan un penalti con la punta del guayo y cuando les amagan, igual estiran las piernas por si acaso. A mi las piernas no me sirven de mucho. Para montarme al bus si acaso.


Un penalti (a favor y en contra)
Atajar un penalti es la consagración en este oficio. Mirar al cobrador directo a los ojos. Adivinar el gesto que le viene de adentro justo antes que se de cuenta. Volar, literalmente, taparlo, que resuenen tus guantes. Tap, el sonido sordo y seco de un balón tocando tus guantes y después al suelo mientras la mirada de todos lo sigue, mientras vos te paras desubicado y un contrario remata para convertir el gol que no había sido.

Una final (perdida)
Lagrimas en los ojos y la frustración de lo que pudo ser y no es. Saberse venir de un equipo humilde que nunca más va a poder repetir la hazaña. Ver correr al equipo contrario para abrazar a ese delantero torpe y goleador que marcó al último minuto cuando vos fuiste incapaz de rechazar ese balón que bailaba en el centro del área. Tiempo es lo que queda después, para pensar, para la culpa, para lamentarse…

Otra final (ganada)
Tapar otro penalti, al mismo delantero torpe y goleador. Esta vez en el último minuto, en el partido de vuelta, empatando uno a uno de visitante cuando en casa habían empatado a cero. Se juega a la europea y el gol de visitante vale doble. Quedarse con el balón entre las manos, encajonado entre ellas y tu pecho donde podés sentir el palpitar de la pelota, ¿o es tu propio corazón?, hasta que el arbitro levanta los brazos y pita. Después el bullicio. Tiempo es lo que queda después, para pensar, para poder ser el héroe, para esa efímera alegría…

Los goles (de último minuto) Una maldición, y más si son en una final contra tu equipo. En caso contrario, si es tu equipo el que marca, la satisfacción de ver desmoronarse al rival.

Del fútbol en general (y las multimedia)
Lo que hace Ronaldinho a veces se ve tan fácil, apenas rozar el balón con cualquier parte del cuerpo en medio de su dominio extraordinario. Darle pausa al video, rewind, fast forward. Stop. De nuevo verlo hacer maravillas. Verlo golpear al poste cuatro veces seguidas para un comercial de la Niké. Estar completamente conciente del embuste tecnológico, pero que más da. Ver también a Thierry Henry, el francés del Arsenal, y todas esas gambetas que son de no creer. Verlos jugar a Messi, a Kaká, a Lenon, a Joaquín, a Villa, a Schweisteiger, a Vervatov, a Totti, a Denilson a Robinho, por Dios, a Robinho! Y que hablar de los que me cuenta mi papá, de Pelé, de Maradona, de Platini, de esos jugadores que encantaban con la pelota. Felicidad es lo único que sobra. Las maniobras increíbles en el campo. Goles desde cuarenta metros que fulminan al arquero, que me fulminan a mí. Los suaves cobros de tiro libre que se esconden tras la barrera y donde solo te das cuenta del gol por que el árbitro corre hasta el centro de la cancha.
Los goles, la maravilla de siglo veinte y las cadenas de televisión por cable. Fox Sports, Espn y el fútbol del mundo. En China, Japón y, en general, en el resto de oriente lo han entendido. En esta época el fútbol es de los mass media y los jugadores se han trasformado de humildes obreros de barrio bajo a magnates que ostentan el dinero ganado en alguna liga petrolera y emergente del medio oriente. David Beckham firma un contrato multimillonario para el Galaxi de Los Ángeles y se muda a Hollywood convirtiendo la mudanza en un reality.
Los grandes jugadores en las grandes campañas publicitarias donde compiten con otros jugadores igual de buenos, igual de talentosos, en canchas imposibles tratando de evitar alguna ilógica situación que se produciría en el hipotético caso de no marcar un gol. Así entonces seguirles el juego, coleccionar camisetas, guayos de colores, caramelos de Panini y ver los goles en Fox sports noticias.

Del fútbol en general (y este chico en especifico)
Jugamos hasta que cae el sol. Ya no nos acordamos de cuantos goles se han anotado o quien va ganando. Nadie se rinde, todos corren detrás de un balón cada vez más desinflado. “¡El que meta el gol gana!” grita alguien a quien no le hace gracia jugar hasta que salga de nuevo el sol y es como volver a empezar. Todos tenemos las mismas ganas de ganar que al inicio y, a pesar de lo que todos estemos pensando, de seguro podríamos seguir hasta el amanecer. El partido se fricciona en el medio, se cobra por tercera vez en el mismo lugar un lateral a favor de mi equipo. Miguel, el que juega en las divisiones menores del América, logra empalmar un remate que pega primero en un defensa y descontrola al portero rival. Con todo el dramatismo que puede proporcionar la luz de las seis de la tarde, con las sombras alargadas proyectándose en nuestros rostros que de repente ya no son tan niños, la pelota traspasa la línea y gritamos, no solo por el gol sino por la impensada libertad de podernos ir para nuestras casas.