miércoles, 18 de julio de 2007
lunes, 2 de julio de 2007
Juana Molina - Segundo
David Byrne está solo en el estudio de su casa. Es 2003 o 2004, está navegando en la Internet, buscando en Amazon un álbum de Sigur Rós y en alguna parte de la página un link le dice “Juana Molina”. El ex Talking Heads actúa rápido, no se lo piensa mucho en realidad, da click al enlace y le hace bastante gracia la portada del disco, una maraña de pelo rubio donde apenas se adivina una nariz y una boca lo suficientemente roja. Piensa en que quizá, en que tal vez, en que de pronto si…
Ahí viene Judas, vestido de pastor
Pidiendo ayuda, diciendo que es para Dios
Sigue llegando la gente sola
con sus ofrendas y la ilusión
de que un día les llegará la hora
el gran milagro, la bendición.
Se arma una cola para subir a ver
si el pastor toca su mano o su bebé.
Una señora le pide: ¡Cúreme!
El pastor llora representando el papel
La primera vez que supe algo sobre Juana Molina lo leí en la revista Gatopardo, el artículo se llamaba “La balada de Juana Molina” y lo escribía Leila Guerriero. Lo leí por Leila, porqué siempre me ha gustado su forma de escribir, porque es una de esas personas que escriben todo eso que uno ha pensado y no se ha resuelto en poner en palabras. Tiempo después es 2007, alguien me habla de los podcast de la KEXP, una emisora de Seattle, me dice que se pueden bajar desde el iTunes. Me suscribí al canal para “ver que había”, veo una presentación de Camera Obscura (que bien), una de Sparklehorse, otra de The Go! Team, una de Belle and Sebastian… después veo a Juana, a la que se anunciaba con un “Tradicional Argentine music blends with moderns beats in this live performance from Juana Molina” Pienso en que quizá, en que tal vez, en que de pronto si…
"Vengo de un país en el que crecimos escuchando música en inglés. Nunca entendimos una palabra de lo que decían las letras. Bienvenidos a la incomprensión." Así, sencilla y clara, era la auto introducción que se hacía Juana Molina en cada uno de los treinta conciertos que le abrió a David Byrne en su gira estadounidense, la gente gritaba y, claro, no entendían una sola palabra de lo que ella les decía. Mientras gira con Byrne Segundo se edita en Europa y en Norteamérica, en Japón ya era un disco de culto. Después, solo un poco, en diciembre de 2004, su tercer álbum, Tres Cosas, ocupó el sexto lugar en la lista de los diez mejores álbumes pop del año en The New York Times. Ahora tiene otro álbum, Son, y más ganas o las mismas.
Juana Molina está, de nuevo, sola en el escenario. Canta para si misma sus letras fáciles, sus melodías para niños donde está toda ella, la música de lo que es por dentro. Juana canta y, donde quiera que este, la gente canta con ella, ya no le piden que haga algún personaje, no más "¡¡la coreana!!". Es 2007 en cualquier parte del mundo y a Juana se le hace fácil cantar, muy fácil, solo necesita de su guitarra, de sus teclados, nadie más.
Uno debió perder la vergüenza hace tanto...
Cuando llegaba a mi el amor de mi vida,
pude salir, al fin y llegar a la gloria.
Si este disco fuera mujer sería…: Rubia, ojos oscuros, boca roja, graciosa de a ratos, linda de siempre, un minón impresionante. Como las describía Cortázar, ni más ni menos.
Datos para los que gustan del heavy metal…: Juana Molina es particularmente sensible a cualquier clase de ruido el sonido del mar la desespera, las olas, el romper de las olas, los sonidos de oficina. De pequeña, eso dijo en una entrevista, cuando su abuela pasaba la aspiradora ella corría a su cuarto y se ponía una almohada sobre la cabeza para no escuchar.
Y la ganadora es…: Durante su periplo de tres años en el programa Juana y sus hermanas Juana Molina ganó dos premios Martín Fierro, máxima distinción televisiva en Argentina, después vino la música y mientras tanto nada. En el 2005, luego de lo del The New York Time, fue nuevamente nominada a un premio en sus tierra natal, esta vez fue a los premios Carlos Gardel donde, tras ser nominada en tres categorías, ganó el premio a Artista Revelación, irónicamente tras diez años de carrera musical.
lunes, 18 de junio de 2007
Quería O_o
lunes, 11 de junio de 2007
Un Mal Viaje
¿te habías dado cuenta que el lsd y la tv de colores arribaron para nuestro consumo más o menos al mismo tiempo? aquí se deja venir todo este color explorativo pulsando, ¿y qué hacemos? prohibimos uno y echamos a perder al otro. la tv, por supuesto, es inútil en sus actuales manos; no hay un gran argumento en esto, que digamos. y leí que recientemente en una redada se dijo que un agente recibió un contenedor de ácido en plena cara, cuando se lo aventó el supuesto fabricante de una droga alucinógena. esto también es un tipo de desperdicio. hay ciertos fundamentos para poner fuera de la ley al lsd, dmt o al stp –puede enloquecer permanentemente a un hombre–, pero también puede ocurrir eso recogiendo remolachas o enroscando tornillos para General Motors, o lavar platos o enseñar Inglés I en una universidad local, si pusiéramos fuera de la ley todo lo que enloquece al hombre, toda la estructura social se desplomaría –el matrimonio, la guerra, el servicio de transporte público, los mataderos, criar abejas, las cirugías, todo cuanto puedas nombrar. todo puede enloquecer al hombre porque la sociedad está construida sobre falsos cimientos. hasta que saquemos todo el fondo y lo reconstruyamos, los manicomios permanecerán saturados. y los recortes de presupuesto ordenados por nuestros gobernantes me parecen como que indirectamente implican que aquellos enloquecidos por la sociedad no deben ser mantenidos y curados por la sociedad, especialmente en una era inflacionaria y loca-por-los-impuestos. dicho dinero puede ser mejor usado para construir carreteras o para regarlo ligeramente sobre los negros para evitar que quemen nuestras ciudades. y tengo una estupenda idea, ¿por qué no asesinar a los dementes? pensemos en todo el dinero que podríamos ahorrar. incluso un loco come demasiado y requiere un sitio para dormir, y los bastardos son feos –la manera en que gritan y embarran su mierda en las paredes, y todo eso. todo lo que necesitamos es una pequeña junta médica para que tome las decisiones y un par de empleados de enfermería atractivos (mujeres u hombres) para mantener satisfechas las actividades sexuales de los psiquiátras. así que regresemos, más o menos, al lsd. tal como es verdad que entre menos tienes menos apuestas –digamos recogiendo remolachas– también es verdad que entre más tengas más apuestas. cualquier complejidad explorativa –pintar, escribir poesía, robar bancos, ser un dictador y así por el estilo– te lleva a aquel lugar donde el peligro y el milagro son más bien siameses. raramente vas de cuerda a cuerda, pero mientras vas la vida es ocasionalmente interesante. es bueno acostarse con la esposa de otro hombre pero sabes que algún día te van a sorprender con los pantalones abajo. esto sólo hace al acto más placentero. nuestros pecados están manufacturados en el cielo para que creamos nuestro propio infierno, que evidentemente necesitamos. logra ser lo suficientemente bueno en algo y crearás tus propios enemigos. los campeones son abucheados; el público se muere por verlos derrotados para así poderlos llevar a su propio tazón de mierda. no muchos malditos tontos son asesinados; un ganador puede ser derrumbado por un rifle comprado por correo (como dice la fábula) o por su pistola en un pueblito como Ketchum. o como Hitler y su puta cuando Berlín se abrió en dos en la última página de la historia. el lsd te puede joder ya que no es una arena para leales empleados de envíos, se sabe, el mal ácido como la mala puta te puede perder. el ginebra casero, el licor ilegal también tuvo su día. la ley crea también su propia enfermedad en los venenosos mercados negros. pero, básicamente, la mayoría de los malos viajes se deben a que el individuo ha sido entrenado y envenenado de antemano por la misma sociedad. si un hombre se preocupa de la renta, el pago del auto, los relojes, una educación universitaria para sus hijos, una comida de 12 dólares para su novia, la opinión de su vecino, ponerse de pie cuando alzan la bandera o lo que le sucederá a Brenda Starr, una tableta de lsd muy probablemente lo enloquecerá porque, en cierto modo, ya está loco y sólo permanece a bordo de las mareas sociales debido a las celdas externas y los martillazos imbéciles que lo insensibilizan a cualquier pensamiento individualista. un viaje es para alguien que no ha sido aún enjaulado, alguien que no ha sido cogido aún por el gran Miedo que hace que toda la sociedad funcione. desafortunadamente, la mayoría de los hombres sobreestiman su valor como algo elemental y su carácter de individuos libres, y es el error de la generación hippie no confiar en nadie arriba de 30. 30 no significa absolutamente una maldita cosa. la mayoría de los seres son capturados y entrenados, totalmente a la edad de 7 u 8. muchos de los jóvenes SE VEN libres pero esto es sólo algo químico del cuerpo y la energía y no algo real del espíritu. he conocido hombres libres en los lugares más extraños y de TODAS las edades –como limpiadores, ladrones de autos– y también a algunas mujeres libres –generalmente como enfermeras o meseras, y de TODAS las edades. el alma libre es rara, pero la reconoces cuando la ves –básicamente porque te sientes bien, muy bien, cuando estás cerca o con ella. un viaje de lsd te mostrará cosas ignoradas por toda ley. te mostrará cosas que no aparecen en los libros de texto y de las cuales no puedes presentar protesta ante tu regidor municipal. la mariguana sólo hace que la sociedad sea más soportable; el lsd es otra sociedad por sí solo. si estás socialmente orientado, probablemente puedes desechar el lsd como una “droga alucinógena”, lo cual es una manera fácil de deshacerse de ella y olvidarse de todo el asunto. pero la alucinación, su definición, depende de en cuál polo estés. cualquier cosa que te suceda cuando está sucediendo se convierte en realidad –puede ser una película, una penetración sexual, un asesinato, ser asesinado o comer una nieve. las mentiras vienen después; lo que sucede, sucede. la alucinación es tan sólo una palabra del diccionario y un cimiento social. cuando un hombre está muriendo, para él esto es muy real; para otros, se trata de mala suerte o algo de lo cual hay que deshacerse. el césped de bosque se hace cargo de todo. cuando el mundo comienza a aceptar que TODAS las partes encajan en el todo, entonces puede que tengamos alguna oportunidad. cualquier cosa que un hombre ve es real. no fue llevada por una fuerza externa, estaba ahí desde antes que naciera. no se le culpe porque lo ve ahora, y no se le culpe por enloquecer porque las fuerzas educativas y espirituales de la sociedad no fueron lo suficientemente sabias como para decirle que la exploración nunca termina, y que todos nosotros no debemos ser pequeñas mierdas encajonadas en nuestro abc y nada más. no es el lsd lo que causa el mal viaje –fue tu madre, el presidente, la niña de al lado, el nevero con manos sucias, un curso de álgebra o de español yuxtapuesto, fue la hediondez de una letrina en 1926, fue un hombre con una nariz demasiado grande cuando te dijeron que las narices grandes eran feas; fue el laxante, la Brigada Abraham Lincoln, los dulces tootsie rolls y Toots y Caspar, fue la cara de Franklin Delano Roosevelt, fueron las gotas de limón, fue trabajar durante diez años en una fábrica y luego ser despedido por llegar cinco minutos tarde, fue la vieja bruja que te enseñó Historia Americana en sexto grado, fue el atropello de tu perro y que luego nadie pudo trazar el mapa correctamente, fue una lista de 30 páginas de largo y tres millas de alto. ¿un mal viaje? todo este país, todo este mundo está en un mal viaje, amigo. pero te arrestarían por meterte una pastilla. yo todavía sigo con la cerveza porque básicamente, a los 47, tengo muchos arpones en mí. sería un gran imbécil si pensara que escapé a todas sus redes. creo que Jeffers lo dijo muy bien cuando dijo, más o menos, mira bien las trampas, amigo, hay muchas, dicen que hasta Dios cayó en trampas una vez que vino a la tierra, claro, ahora algunos de nosotros pensamos que no era dios, pero quien fuera, vaya que tenía buenos trucos pero al parecer hablaba demasiado. todos pueden hablar demasiado. incluso Leary. o yo. es un sábado frío ahora y el sol se está metiendo. ¿qué haces con una tarde? Si fuera Liza me peinaría pero no soy Liza. bueno, tengo este /National Geographic /y las páginas brillan como algo que realmente está sucediendo. claro, no está pasando nada. alrededor de este edificio todos están borrachos. son una colmena entera de borrachos. las chicas caminan frente a mi ventana. emito, silbo una palabra más bien cansada y suave como “mierda”, luego arrancó esta hoja de la máquna de escribir. es tuya.
jueves, 7 de junio de 2007
!!!
Otra vez prometo, otra vez soy solemne para el festivo me escribo algo, para mi, sobre este pelo que ya cumplió una año y tiene pinta que cumplirá otro más (todo depende de mi graduación).
Y gracias a Valentina que además de leer los post los comenta, al menos sé que puedo escribirle a ella.
domingo, 29 de abril de 2007
Chicas, Chicas (Con fotografías de Helmut Newton)
Breve y conciso hermano. Como le dijo el dermatólogo a la gallina, directo al grano. Dos tres palabras que le diga y san se acabo. La nena es fácil, gástele dos cosas, endúlcele el oído. Dígale que es la mujer más hermosa que ha visto y que desde el primer momento sintió que esos labios te iban a besar solo a vos. ¿No creés que funcione? Entonces por que ando de arrunche cada semana y usted solo se saluda con maría muñeca. Las mujeres son muy fáciles, les gustan a todas las mismas cosas aunque lo oculten, hágala creer que es especial, que es única a pesar de que sea como todas las nenas que vemos cada día. Téngase confianza sobretodo, las viejas huelen el miedo, no sé como pero esas hijuemadres pueden saber si uno les teme y hay si se le montan y no se bajan es pero nunca. De que corona hoy corona pelao sino es con la Luisa lo llevo a uno de esos metederos de Versalles, allí lo que hay es mujeres pa’escoger (chicas, chicas)
Échele miel, úntele algodón de azúcar. Dígale cosas bonitas, despacio, suave. Que oiga la mitad, que la otra mitad se la imagine con los ojos cerrados. Llevo mucho tiempo hablando, le he dicho todo lo que sé. Mientras hablo no puedo dejar de mirar al vacío, es como si le hablara a él y me siento estúpido, como si estuviera malgastando mis palabras e igual no puedo evitar sentirme como si todo esto no fuera más que un sueño o una de esas interminables tardes de juventud, frente a un espejo, donde repetía lo que ahora le digo al vacío al reflejo de ese que era yo.
Las mujeres son muy fáciles
Se nota que no las conoces, te llevan por donde quieren y por donde quieran tu vas. Por eso el canto de las sirenas y el estrellarse feliz contra las rocas o las musas que guiaban a los hombres por los caminos de las artes. Para las mujeres es fácil hacer su parecer haciéndonos creer que somos nosotros quienes en realidad gobernamos nuestros destinos. Si existiese un Dios en el cielo de seguro sería mujer. Fáciles, claro…
Fácil de decir, difícil de hacer. Cómo tener confianza si sé que es otro el que en estos momentos le habla al oído; que no soy yo quien usa mis palabras mientras le sostengo el cuello entre mis manos. Es otro, no soy yo el que la besa con mis labios, el que aparenta tener confianza mientras yo me hago a un lado. Es otro el que hace lo que ella quiere mientras yo, el cobarde, me oculto detrás de cualquier excusa para dejarla ir conmigo mismo. Mientras huyo a un lugar donde ni ella ni ninguna otra mujer, incluso ese Dios en el cielo que debe tener senos talla 36d, no me pueda tocar con la inocencia de una mirada. Refugiarme donde hayan ojos vacíos, vacuos en brazos de mujer sin ojos. En sirenas mudas, en musas museo. (Is Unza Unza time)

(Chicas, chicas)
La noche pasó rápido, nos quedamos tomados de las manos y me deje llevar por ella, mi musa sirena, siendo otro, estando vacío de mi mismo, unas especie de John Malkovich tercer mundista y menos calvo. La dejo ir seguro de cumplir su voluntad de niña pura y virgen, seguro de que en la primera cita lo más cerca que podría haber estado de ella fueron los besos que le di cuando no era.
Ahora me encuentro con Carlos que me dice que no tengo remedio, No tienes remedio, que no sea pendejo y que si él hubiera sido yo se la hubiera follado hace rato, si yo fuera vos desde hace rato me la hubiera follado, y yo solo pienso que es imposible llevarles la contraria cuando te miran con los ojos llenos de lo que todo lo que son ellas, cuando cada una te mira como si fuese una única diosa.
Ahora estamos en Versalles y Carlos me obliga a que escoja a una de las putas, dice que no me preocupe por el precio o por la edad, que él se encarga de todo. Miro a las mujeres, son alrededor de veinte y ya se ven cansadas, como si sobre ellas hubiera pasado todo una flota de marinos. Hay de todas clases negras, rubias, flacas y altas otras que hasta se parecen extraordinariamente a un hombre y una que se parece a Luisa. Debería escogerla, escoger la que se parece a Luisa. Sería fácil, sería demasiado fácil, como si lo hiciera con ella y no la hubiera dejado ir. Busco en sus ojos y son iguales a los suyos. Repito, sería muy fácil. Miro al otro rincón y veo a la mujer más espantosa que haya visto jamás, nos es fea físicamente pero parece que su cuerpo ha albergado a más hombres que al Pascual Guerrero, en sus ojos no hay nada, son como un par de espejos que reflejan justo lo que quiero ver. No hay temor, sé que una mujer como esta ya no tiene voluntad, que es solo un recipiente y para mi eso es perfecto, no le huiré, me dejare arrastrar entre sus piernas por su canto sin notas. Ahora me tiro sobre la puta y es como tener en mi boca los senos talla 36d de Dios, como estarme amamantando del principio de un mundo, ahora no tengo miedo, ahora soy yo mismo, is Unza Unza time.
lunes, 9 de abril de 2007
¡Ey amigo, una patadita!

El arquero es el único al que le queda tiempo. Usualmente se juega enredado en el medio de la cancha y son dos o tres llegadas al arco por cada periodo. Mientras tanto el arquero piensa. Tiene tiempo de sobra para pensar cuando comete un error, cuando salta por el balón y este le es esquivo a él y no al contrario. La culpa entonces siempre tiende a ser siempre un poco del arquero. Si tus marcadores no salen al encuentro de los delanteros rivales, entonces es culpa tuya por que no sabés ordenar la defensa. Si en un centro te cabecean es de nuevo tu culpa por que tenías que salir a cortar el centro, a vos no te pueden cabecear en el área, que pensás, que te creés, ¿Qué alguien le puede ganar en salto a un arquero? No seas tan marica, si un arquero tiene toda la extensión de sus brazos. Entonces si me hacen un gol de cabeza es mi culpa. Si a un volante diez, de esos que están para dar pases, le entra el bicho del talento y empieza a dejar contrarios regados (a lo Pelé diría mi papá, a lo Ronaldinho diría yo) entonces quien soy para evitar la alegría del rival. Si me deja sembrado en el piso y sale corriendo a la bandera a celebrar ese gol que, de pronto, es el gol de su vida, el que le narrará a sus nietos cuando este viejo, el de todas nuestras vidas por que, en cierto sentido, también los demás participamos de el. Muy fácil hubiera sido tocarle un poco el talón, por detrás, cuando se encaminaba a definir metiéndose prácticamente bajo los tres palos que se supone que debo custodiar. Pero desde donde estaba todo se veía tan bello, él corriendo como si su vida dependiera de ello y de pronto la súbita alegría de saber que marcó y entonces bailar, como los grandes jugadores hacen en televisión, una samba al lado del banderín del tiro de esquina.
Y entonces, sí, es culpa mía.
Las manos (para hacer cachos)
Vos sos el único que puede usar sus manos. Bueno, tal ves limitado por la demarcación del área grande pero igual, tenés toda toda toda la libertad de ir por tu área tomando el balón con las manos, mostrándole a los demás miembros de tu equipo que vos sos grande, que podés hacer más que ellos. Además de los pies podés usar tus manos. Que, en cierta manera, esa ventaja que te da el reglamento es una forma que tiene la vida de compensar que seas único en el juego. Los otros jugadores usan sus manos para empujar, para golpear, para cobrar saques de banda. Insultan con ellas a la tribuna haciendo toda clase de gestos, molestan al rival tocándolos donde solo una mujer podría hacerlo.
Las manos para destruir lo que la imposibilidad de un pie, una pierna diestra puede hacer. La mano para cortar la parábola imposible y el giro del balón. Manos para deshacer, para malograr. El arquero es el más elemento más odiado después, claro está, del arbitro. El arquero y la obligación de destruir jugadas de gol, además juega con ventaja. Da asco pensarlo, ¿cierto?
Las piernas (mejor las de las damas)
Casualmente es la parte que el arquero que menos se usa. La mayoría de los arqueros no usan las piernas, inclusive algunos les piden a sus defensas que saquen por ellos o sacan largo con las manos. Otros, los mejores, te sacan un penalti con la punta del guayo y cuando les amagan, igual estiran las piernas por si acaso. A mi las piernas no me sirven de mucho. Para montarme al bus si acaso.
Un penalti (a favor y en contra)
Atajar un penalti es la consagración en este oficio. Mirar al cobrador directo a los ojos. Adivinar el gesto que le viene de adentro justo antes que se de cuenta. Volar, literalmente, taparlo, que resuenen tus guantes. Tap, el sonido sordo y seco de un balón tocando tus guantes y después al suelo mientras la mirada de todos lo sigue, mientras vos te paras desubicado y un contrario remata para convertir el gol que no había sido.
Una final (perdida)
Lagrimas en los ojos y la frustración de lo que pudo ser y no es. Saberse venir de un equipo humilde que nunca más va a poder repetir la hazaña. Ver correr al equipo contrario para abrazar a ese delantero torpe y goleador que marcó al último minuto cuando vos fuiste incapaz de rechazar ese balón que bailaba en el centro del área. Tiempo es lo que queda después, para pensar, para la culpa, para lamentarse…
Otra final (ganada)
Tapar otro penalti, al mismo delantero torpe y goleador. Esta vez en el último minuto, en el partido de vuelta, empatando uno a uno de visitante cuando en casa habían empatado a cero. Se juega a la europea y el gol de visitante vale doble. Quedarse con el balón entre las manos, encajonado entre ellas y tu pecho donde podés sentir el palpitar de la pelota, ¿o es tu propio corazón?, hasta que el arbitro levanta los brazos y pita. Después el bullicio. Tiempo es lo que queda después, para pensar, para poder ser el héroe, para esa efímera alegría…
Los goles (de último minuto) Una maldición, y más si son en una final contra tu equipo. En caso contrario, si es tu equipo el que marca, la satisfacción de ver desmoronarse al rival.
Lo que hace Ronaldinho a veces se ve tan fácil, apenas rozar el balón con cualquier parte del cuerpo en medio de su dominio extraordinario. Darle pausa al video, rewind, fast forward. Stop. De nuevo verlo hacer maravillas. Verlo golpear al poste cuatro veces seguidas para un comercial de la Niké. Estar completamente conciente del embuste tecnológico, pero que más da. Ver también a Thierry Henry, el francés del Arsenal, y todas esas gambetas que son de no creer. Verlos jugar a Messi, a Kaká, a Lenon, a Joaquín, a Villa, a Schweisteiger, a Vervatov, a Totti, a Denilson a Robinho, por Dios, a Robinho! Y que hablar de los que me cuenta mi papá, de Pelé, de Maradona, de Platini, de esos jugadores que encantaban con la pelota. Felicidad es lo único que sobra. Las maniobras increíbles en el campo. Goles desde cuarenta metros que fulminan al arquero, que me fulminan a mí. Los suaves cobros de tiro libre que se esconden tras la barrera y donde solo te das cuenta del gol por que el árbitro corre hasta el centro de la cancha.
Los goles, la maravilla de siglo veinte y las cadenas de televisión por cable. Fox Sports, Espn y el fútbol del mundo. En China, Japón y, en general, en el resto de oriente lo han entendido. En esta época el fútbol es de los mass media y los jugadores se han trasformado de humildes obreros de barrio bajo a magnates que ostentan el dinero ganado en alguna liga petrolera y emergente del medio oriente. David Beckham firma un contrato multimillonario para el Galaxi de Los Ángeles y se muda a Hollywood convirtiendo la mudanza en un reality.
Los grandes jugadores en las grandes campañas publicitarias donde compiten con otros jugadores igual de buenos, igual de talentosos, en canchas imposibles tratando de evitar alguna ilógica situación que se produciría en el hipotético caso de no marcar un gol. Así entonces seguirles el juego, coleccionar camisetas, guayos de colores, caramelos de Panini y ver los goles en Fox sports noticias.
Del fútbol en general (y este chico en especifico)
Jugamos hasta que cae el sol. Ya no nos acordamos de cuantos goles se han anotado o quien va ganando. Nadie se rinde, todos corren detrás de un balón cada vez más desinflado. “¡El que meta el gol gana!” grita alguien a quien no le hace gracia jugar hasta que salga de nuevo el sol y es como volver a empezar. Todos tenemos las mismas ganas de ganar que al inicio y, a pesar de lo que todos estemos pensando, de seguro podríamos seguir hasta el amanecer. El partido se fricciona en el medio, se cobra por tercera vez en el mismo lugar un lateral a favor de mi equipo. Miguel, el que juega en las divisiones menores del América, logra empalmar un remate que pega primero en un defensa y descontrola al portero rival. Con todo el dramatismo que puede proporcionar la luz de las seis de la tarde, con las sombras alargadas proyectándose en nuestros rostros que de repente ya no son tan niños, la pelota traspasa la línea y gritamos, no solo por el gol sino por la impensada libertad de podernos ir para nuestras casas.

jueves, 29 de marzo de 2007
No mija, aquí vitriniando
La cara de sorpresa no se la quita nadie. De tantos centros comerciales que hay en la ciudad, incluso de tantas tiendas que hay en este espantoso centro comercial tenían que verse frente a frente, la una con la otra. La otra dijo lo primero que se le paso por la cabeza. Fácil escribir lo que viene.
Descripción de personajes. Una, la que llega, tiene un traje de sastre, se acaba de bajar del bus luego de trabajar el día entero de secretaria. Está en ese preciso centro comercial por que quiere averiguar el precio de una faja que según Martica, la de ventas, es milagrosa “Pero mija yo tenía la barriga como si estuviera a punto de dar a luz a trillizos y míreme ahora. Toda una mami. Es que esas fajas son benditas mija.” Pero ella no tiene barriga, tampoco tiene hijos, no ha podido. No quiere echarle la culpa a su esposo pero es probable que sea estéril. Tiene que darse prisa por que ya no son tan jóvenes. Igual buscar la faja la distrae de todo, de ella misma. Ahora se encuentra con ella, la otra, de frente. Vitriniando, no más.
La otra, la que vitrinea, tiene el aspecto de alguien que espera algo. Que espera o que busca (es difícil determinarlo, hace falta tan poco para pasar de lo uno a lo otro) No sabe a ciencia cierta que es, pero podría ser cualquier cosa. ¿Entonces en cual centro comercial podrá estar? En ellos se vende de todo, a lo mejor lo pueda comprar. Tiene un pantalón blanco ceñido a una barriga que urgentemente necesita la faja que la una, la que llega, ha ido a buscar. Tal vez sería un buen gesto que la una, la que llega, le indicara donde están. La otra parece asombrada al decir que está vitriniando o más que eso la sorprende la impensable lucidez que ha alcanzado justo en el momento, ya que pudo decirle cualquier otra cosa. Saludar, tal vez. Para la próxima. Se tendrían que volver a ver.

¿Por qué? (lo mismo me pregunto) Se conocieron hace algún tiempo, el esposo de la una estaba caminado con la otra. Las presentaron, la una, la que llega, se llama Carmen; la otra, la que ya estaba, se llama Aída. El que las presenta se llama Esteban. Aída y Esteban se conocieron en la universidad donde estudiaron juntos alguna ingeniería. Aída era bonita, no tenía la barriga que ahora ostenta y ambos eran muy jóvenes, mucho. Aída no terminó la carrera, desapareció un día y no lo volvió a llamar. Esteban piensa que aún la quiere a pesar de que está casado hace mucho, a pesar de que Aída ya está casada y tiene varios hijos. En la noche le cuenta a Carmen que Aída era su novia de universidad y que él la quiso como nunca se imaginó querer a alguien, pero que después la conoció a ella y olvido todo.
Carmen quiere un hijo con Esteban aunque ya hayan intentado de todo.
Aída espera reunir valor para decirle algo a Esteban.
Esteban también quiere un hijo.
Carmen envidia a Aída por que ésta ya tiene varios.
Aída busca el momento, quiere decir… algo.
Esteban gusta del fútbol, a veces cuando sale de trabajar y hay juegos por la Copa Libertadores le dice a Carmen que se va ir a verlos a la casa de un amigo. En realidad los ve en un estanco del centro de la ciudad, después se folla a la puta más vieja del lugar.
Carmen gusta de sembrar retoños de violetas en distintas materas que va diseminando por toda su casa. Les dice mis bebes pequeñitas. Cuando niña siempre quiso llamar Violeta a su primera hija.
Aída gusta de abrazar a su hijo mayor. El que se llama igual a su padre. Le gusta plancharle la ropa, aunque a la empleada domestica le paguen por hacerlo. Lo quiere mucho, a su hijo, lo quiere más por que le recuerda sus días de universidad y cuando era mucho más bonita. En las tardes suele llamarlo al teléfono móvil para preguntarle cosas, para hallar respuestas que ese Esteban no puede darle. Aída suele asirse del nombre de su hijo, con cuidado de no irse a caer y repetirse Esteban, Esteban, Esteban, Esteban hasta que el nombre pierde un poco su sentido.

jueves, 22 de marzo de 2007
De nuevo en actividad
¿Qué he hecho hasta ahora aquí? ¿He aprovechado la oportunidad que me brinda en ‘ciberespacio’ de publicar cualquier cosa libremente al mundo?...No y Nada. Nada y No. La respuesta se antoja sencilla como escribir, como escribir esto luego de la para de un mes y pedazo (XD) extraño que escribir sea entonces difícil para mi cuando la ironía me obliga a estar sentado frente al computador escribiendo casi todos los días, escribiendo sobre esta realidad de ciudad que no es nada agradable. Escribiendo según el “canon informativo” y sus cinco W que en español son un reguero de consonantes. Escriba carajo, le decían. A mi nadie me obligo, nadie me dijo carajo escriba más que yo mismo. A veces me olvido de eso. A veces parece que deseara tener a alguien que me lo dijera, que con una regla marque mis manos. Escriba carajo, me decía ella, esa. Pero no. Escriba carajo, me decía, me digo. Escribo entonces, ahora, hoy y cuantas veces tenga que leer esto. Escribir casi sin parar por que escribir es el trabajo y las ganas de ser otro y la oportunidad para serlo. Escribir y todo lo que hay por decir, escribir mucho para poder decir algunas pocas cosas bien. Escribir mucho pero nunca caer en el mecanicismo y la formula del lead, cinco w’s, citar al personaje y fin de la nota. Siempre quise ser más que eso, como decía (escriba!!!) el profesor de prensa “hay que escribir bien primero para poder después, y solo entonces, escribir mal” y aquí mal es entendido como el reportaje literario, rebasar el canon; escribirse, carajo, de forma diferente.
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Insertar promesa solemne
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Promesa solemne (dito)
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Escribir, carajo, escribir. Escribir para otros como escribiría para mí. Escribir y que me guste lo que he escrito. No escribir como lo que escribí el martes. Nunca escribir así. Escribir por favor, escribir ya que es lo único que me es fácil, lo único que me ha sido dado. Promesa solemne escribir.
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Segunda promesa solemne
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Año de segundas partes y promesas incumplidas. Prometo, y suena gracioso, constancia. Lo que siempre me gusto de esa nena, constancia. Constancia e lo único que lleva y trae. Constancia para empezar y terminar algo, para mantener esta promesa.
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Tercera promesa solemne
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Escribir al menos dos veces semanales, seguir con los proyectos que he venido adelantando. Querer(la) y, carajo me digo, escribir.
domingo, 4 de febrero de 2007
Carta de amor desde un edificio en llamas
Siempre creí que no deberíamos habernos encontrado, no sé porqué precipite los hechos; yo que siempre he sido tan moderado. Supongo que desde el principio tuviste esa mala influencia sobre mí, desde el inicio sentí el calor. Debí esperarme esto.
Verte y sentir que me había encontrado la vida, al perdido y olvidado. La vida, justo a mí. Me acerque ese día a tu oído, pensando en que no me ibas a escuchar porque no te iba a hablar. Iba a decirte todo en mi cabeza, mirarte a los ojos, y se veía en ti, de nuevo, lo que tenía en mi mente, si veía eso que me había impulsado a ser poco lógico, me daría cuenta entonces de que serías todo eso que fuiste para mí. Tengo que contarte que justo en el momento en que he puesto más romántico los vidrios han estallado, el calor que hace o talvez la gente desesperada los ha roto tratando de buscar una muerte que dure menos. Los gritos se callan, ahora vuelven. Callan. Vuelven. Hay una mujer que no se puede morir, una parte del techo ha caído sobre ella y no ha dejado de cantar desde entonces; se que te gustaría esto, no estar aquí sino la idea de cantar para pasar a otra parte, cantar para hacer más feliz el momento o simplemente cantar para no escucharse, para no escuchar el grito que está apunto de producirse y ser lo último que escuchen tus oídos. A ti te gustaría cantar, creo que tu canción no sería tan animada como esta, tal vez una canción más acorde con la situación; artistas de circo tragando antorchas y escupiendo fuego, una donde bomberos combatan a las llamas y ganen o tal vez otra donde esté el fuego solo, devorándose a si mismo. De nuevo los gritos que le dan ritmo a mis oraciones. Los gritos que tildan, dan comas y punto aparte. La canción ahora se hace más débil. Creo que al fin está muriendo, las notas ya no suben tanto como antes y se empieza a escuchar en un tono más gutural, con más eco.
Es extraño darse cuenta que se desperdicia tanto tiempo en la vida justo cuando ya no se tiene tiempo para desperdiciar. Tantas veces deje de decirte que te amaba porque pensaba lo podría hacer después, y después entonces estaba ocupado o enojado contigo y luego me hacías tan feliz que no era necesario que te dijera nada, todo estaba allí, ya, dado. Para ti amar es todas las cosas, para mi eso era incomprensible.
Después llegó la cocina, siempre habías dicho que en lugar donde se expresa mejor lo que se siente es en la cocina. Se cocina para uno y no para el otro, sientes cada ingrediente, se palpa en las manos, se huele y se mira, se prueba. Todos los sentidos involucrados, buscando ese instante donde la cebolla ya no sabe horrible, donde la magia surte efecto. Recuerdo que todo esto vino, aunque cocinar ya te gustaba, luego de ver la que se convertiría en tu película favorita. Woman on top o Las mujeres arriba, la viste en Fox porque esa no fue una película muy publicitada en Colombia. Era con Penélope Cruz, que se había vuelto inesperadamente famosa después de Abre los ojos de Amenabar, cuando la viste cocinar con todo el amor del que era capaz deseaste ser como ella. Estar arriba de todo para no marearte y caer; y yo que estaba listo a recogerte. Entonces las inesperadas cenas y el arroz quemado que comía para verte feliz a ti, que no comías porque estabas a dieta. Verte llorando al picar la cebolla y llorando al picar el apio, llorabas porque creías que hacías magia cuando cocinabas. “increíble que esto se convierta en esto”, no salías del asombro, “y lo mejor, es que soy yo la que lo hago”.
Ahora todo se hace más denso, los gritos son ahogados por el humo que lo cubre todo. El fuego ha cedido o no, da igual porque ya no lo siento. Desde donde estoy, al lado de un gran ventanal en el piso 42 de la torre b se ve perfectamente como se acerca un avión y choca contra la torre hermana, y aquí es cuando pienso que sería mucho mejor haber estado en ese avión.






