domingo, 30 de noviembre de 2014

A treinta de los 30

Ha pasado tiempo desde la última vez que escribí aquí. Desde junio. Ya he hablado de eso muchas veces, casi siendo monotemático. Faltan ganas para escribir acá. Tengo tiempo para hacerlo, sí. En diez minutos puedo hacerlo. A veces, incluso, escribo en mi cabeza. Organizo ideas que no pasan el teclado. Ahora, hoy, quiero intentarlo de nuevo. Este día domingo, cuando faltan treinta días para mi cumpleaños número treinta. Escribir cada día en cuenta regresiva. Hablar un poco de todo. Ir intentado de nuevo.  

martes, 24 de junio de 2014

Décimo cuarto día

Primero busca una imagen. Mira el calendario y se da cuenta, sorpresa, que hoy se cumplen cuatro meses desde la última vez que escribió aquí. Lo lamenta. Piensa que es mucho tiempo, demasiado, dejando de hacer algo que disfruta mucho. Ya en el pasado, en días marcados y anteriores, escribió sobre esto. El terror escénico, el 'miedo' a escribirse. A decir demasiado de él. La involución del introvertido Caleño. La idea de diario esporádico que se diluye casi definitivamente. Entonces, flor de un día, escribirá un poco como solía hacerlo.
En la mañana El Caleño despierta a la hora de siempre. Seis ame. Deja encendido el radioreloj mientras escucha el noticiero. Revisa el celular. La rutina de cada día. Poco después lo llama su jefe. Le dice que descanse ese día. El Caleño se lo piensa poco. Está cómodo en su cama. Acepta, se arropa. No duerme más. El día se le pasa rápido. Ve un partido en la mañana, el de Uruguay contra Italia. Luego juega Colombia. Lo disfruta. Hace fuerza por Adriancho y la selección gana. Se acuesta en su cama y ve llover. Pasa el tiempo, como si se hubiera quedado dormido. Se le va el tiempo entre las manos hasta que ve el reloj y casi acaba el día. Piensa en el cumpleaños de su gata, en el cumpleaños de su mamá un día después. En el cumpleaños de pedacito, que ya pasó. Aniversarios, fechas especiales. No deja de ver Espn mientras escribe, no deja de escuchar Caracol mientras escribe. Se dice y promete una vez más, una mentira tan grande como el Maracaná, que seguirá escribiendo. No dejará que pasen de nuevo cuatro meses. Cuatro meses es mucho tiempo.

lunes, 24 de febrero de 2014

Décimo tercer día

Tiempo de cambios. El Tiempo de cambios. Estrenando oficina. A unas cuadras de la casa. La felicidad de caminar, ida y vuelta. Una siesta en la hamaca después de el almuerzo. Días buenos para El Caleño.

martes, 18 de febrero de 2014

Décimo segundo día

Ha pasado tiempo. Mucho. Las ganas de escribir están pero me enfrento siempre a la hoja en blanco. Al temor escénico. No pasaba antes, hace unos años, cuando me exhibía sin pudor al menos dos veces por semana. Hablaba con iniciales. Quería descaradamente, quería con cada letra. Escribía con facilidad lo que me costaba decir. Ahora regreso. Caminando despacio, un pie detrás de otro. Mantras. Repeticiones. Volver sobre mí mismo. Seguir escribiendo hasta que se me olvide escribir. Seguir tropezando con la misma piedra.

martes, 2 de julio de 2013

Undécimo día


De regreso. Por cuarta, quinta, sexta vez. Pierde la cuenta. Le cuesta escribir acá a El Caleño. Cada vez más. No sabe, no cree, haber perdido el amor por escribir. Nunca. Es, piensa, lo que lo mantiene avanzando. De las pocas cosas que lo hacen feliz. Escribir. Antes, lo ha dicho El Caleño en multitud de ocasiones, le parecía demasiado sencillo ir llenando páginas con lo que pensaba y sentía. Ahora se cohibe, como si tuviera algo que ocultar. Pero no es de los que esconde. No es de los que se oculta. Un hombre todo vanguardia, como leyó algún día. Sin grueso de ejército ni retaguardia. 

martes, 21 de mayo de 2013

Décimo día

Parece que ha olvida el verdadero propósito de este blog. Parece que ha olvidado tantas cosas, que hay tanto que se empeña en no recordar. Las cosas han cambiado para El Caleño. Antes sentía una total libertad al escribir. Unas ganas casi irreprimibles de contarlo todo. Después sintió algo similar al pánico escénico. Dejó de decir lo importante. Empezó a hablar de generalidades y se aburrió de seguir escribiendo. Nunca supo más de sí mismo que cuando escribía con frecuencia en el blog. Nunca fue más sincero con lo que pensaba. No volvió a expresar lo que siente con esa facilidad que en la vida diaria le es esquiva. Es, siempre lo será, una persona demasiado introvertida. Oculta su rostro, las famosas máscaras, con sonrisas y buenas intensiones. La verdad es que las interacciones sociales son algo que lo sobrepasan. Seguirá siendo el que se quede parado en el rincón de un casa mientras todos disfrutan de una fiesta, el que pida una cerveza y se fume un cigarrillo fuera al tiempo que lamenta haber salido de casa.  Y a tratado de cambiar, siempre lo ha hecho. Pero la sociedad no es algo de lo que haga parte.

miércoles, 17 de abril de 2013

Noveno día

Volvió a la andanzas. Se había demorado. Una semana sin escribir cuando, de alguna manera, había prometido hacer a diario. Tal vez fallar los fines de semana porque El Caleño nunca tiene tiempo los fines de semana. Siempre son demasiado cortos. Llega a casa y no hay luz. Los bombillos de la cocina y la sala, que son prácticamente los mismos, se fundieron al mismo tiempo. Ocurrió ayer, también al llegar del trabajo. Querías cocinar. Ayer y hoy. Quería preparase huevos revueltos con jamón y queso. En medio de la oscuridad todo se complica. Se conforma con un café mientras seca sus medias.

miércoles, 10 de abril de 2013

Octavo día

A pocos minutos de salir de su oficina, espera el cierre, decide escribir algo. Tiene hambre y piensa en que nada lo espera en casa. Si quiere comer debe cocinar. Se conformará entonces con galletas y café, como los últimos días. Verá televisión, leerá un poco hasta que se quede dormido minutos antes de la una de la mañana. A las seis se va a despertar, el despertador de El Caleño suena muy fuerte, y se quedará en cama hasta que falten 15 minutos para las ocho de la mañana. Correrá al baño diciéndose, repitiendo lo de cada día, 'es imposible que me coja la tarde despertándome tan temprano'. Pues sí. No va a tener tiempo para desayunar pero en su maleta esconde una manzana. Como mañana será jueves tratará de caminar hasta el trabajo. Pics related. 

martes, 9 de abril de 2013

Séptimo día

La mejor noticia de este día lleno de malas cosas se la da un compañero de trabajo. Le dice, como si le contara cualquier cosa, que vuelve Mad Men. "El primer episodio", le dice "dura como una hora y media. fue este fin de semana". Una sonrisa, una pequeña y casi tímida, aparece en el rostro de El Caleño. Su día no fue tan bueno. Habló con A que sigue siendo para él ese vacío en el estomago. Se escribieron, se repitieron, lo que ambos sabían ya. Decisiones tomadas, las de ambos. Situaciones que adivinan irreversibles. Se desean lo mejor, él a ella y ella a él. Se extrañan tantas cosas. Después llega a la oficina. Le dicen que está flaco. Se lo dice XG, a quien no veía hace un año, casi exacto. El sábado lo mismo le había dicho LH. Antes, tal vez hace quince días, se lo había dicho CB. Se mira al espejo. Su rostro refleja todo el cansancio de sus 28 años.
Cuando llega a su casa prepara café, el más amargo que pueda recordar
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