viernes, 18 de abril de 2008
Pruebas felinas contra las Farc
Para la Fiscalía, 'El gato terrorista era el encargadode probar la calidad del uranio que tenía la guerrilla cerca de Bogotá, locual le ocasionó la rabia cuando se dio cuenta que el material era empobrecido'.
El narcouranioterrorista gato, viajaba clandestinamente a Ecuador, parareunirse con el Presidente Correa, pero en Santanderde Quilichao fue interceptado por un grupo de niños, quienes al darsecuenta del personaje intentaron capturarlo para matarlo, cortarle una garray cobrar la recompensa.
Sin embargo, el felino (con botas machita) logró escapar dando muerte a uno de los ingenuos seguidores de la seguridad democrática.
Por otra parte, 'Hintelijencia' militar está tratandode establecer la responsabilidad del gato y las FARC con la pérdida delpartido de fútbol de la selección Colombia ante Honduras, y las crisis porlas que atraviesa el Junior de Barranquilla y el Nacional de Medellín,puesto que el juego de los oncenos futbolísticos está empobrecido, al igual que el material radioactivo de la guerrilla.
Ante las pruebas encontradas en el computador, elGobierno ha anunciado una recompensa de 5000 millones de pesos a quien ofrezca información sobre la ubicación del animal, eso sí, aclaran, que este monto es por todas las siete vidas, pues de lo contrario la recompensa aumentaría a 35.000 millones y el Ministerio de Defensa tendría que declararse en quiebra.
Según información del DAS e INTERPOL, el mininoterrorista ha cambiado su aspecto para salir en varias oportunidades del país.Una de ella para reunirse con Osama Ben Laden y recibir instrucción sobre la fabricación de minas quiebrarratas, lo que tiene muy preocupados a funcionarios del alto gobierno y a la gran mayoría del Congreso de la República.
La intelectual, periodista, socióloga, economista, sicóloga, politóloga,historiadora, investigadora, científica social y funcionaria de la oficinade prensa de la Casa de Nariño, Claudia Gurissati, logró entrevistar a varias ratas de la red de informantes que aseguran que el gato sí es de las FARC; lo que según la elegante comunicadora, demostraría que la guerrilla no tiene voluntad de paz.
El ideologo del regimen, José Obdulio Gaviria, aseguró, que aunque él no es responsable, las Águilas Negras han declarado objetivo militar a todos los gatos que se encuentren cerca de niños. De la misma manera, el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó que en colegios y universidades se investigarán a todas las niñas que usen cuadernos de la marca 'Hello Kitty' por considerarse propaganda alusiva a las FARC.
El Comando Sur de los Estados Unidos ya actuó paracontrarrestar la nueva modalidad de los terroristas de las FARC y en el marco de las operaciones del Plan Patriota envió a un escuadrón de caninos a las selvas del país.
Según declaraciones de un campesino de la zona, 'Se sabe que estos perros cayeron en un campo minado y hay uno que tiene jodida una pata.' La versión no ha sido confirmada por fuentes oficiales peroperiodistas lograron conseguir una fotografía del animal, que como se puedever tiene jodida la pata.
Roberto Carlos, el cantante brasilero ha sido requerido por la FiscalíaGeneral, para que rinda versión libre y espontánea, que dé explicación de larelación clandestina de este narcoterrorista felino con el gato que estátriste y azul.
Colmensa-marzo de 2008
lunes, 14 de abril de 2008
Fútbol, fútbol, fútbol
Las cosas empezaron muy bien, el martes se enfrentaron en Anfield el Liverpool del buen técnico español Rafa Benítez contra el lírico Arsenal del francés Arsene Wegner. Sentimientos encontrados y mucho en juego. Tradicionalmente mi equipo en Inglaterra es el Tottenham Hotspur, eterno rival del Arsenal con el cual protagoniza el clásico del norte de Londres, pero esta vez hinchaba por los gunners. El trámite del partido desde el inicio fue vertiginoso, el Arsenal se fue arriba rápidamente pero los de Anfield empataron casi de inmediato, el tiempo pasaba y las llegadas de uno y otro lado aumentaban. Con el marcador de esta forma se forzaba al alargue ya que era idéntico al del partido de ida pero el español Fernando “el niño” Torres desequilibró la balanza al marcar luego de un rápido desmarque. Tras esto el técnico Wegner envió a la cancha al atacante holandés Robin van Persie y al sub 20 ingles Teo Walcott… y los cambios dieron resultado pocos minutos después. Luego de un tiro de esquina Walcott tomó el rebote en su propia área y salió eludiendo contrarios hasta el área rival, centró hacia atrás para que apareciera el goleador togoles Emmanuel Adebayor y marcara el empate y con esto la ventaja para su equipo. En ese momento la emoción subió a cuotas explosivas, como si estuviera en cualquier pub londinense grité el gol con todas mis fuerzas, por un instante olvidé mi sangre de Spur y el Arsenal me regaló un momento parecido al gol en tiempo extra del Tottenham frente al Chelsea en la final de la Carling Cup de este año. Pero esta emoción, como todo lo bueno, fue efímera. A los pocos minutos Kolo Toure defensa del Arsenal y hermano de Yaya el volante del Barça, le comete penal a Ryan Babel, el cual es cambiado por gol cortesía de Steven Gerrard. Con el marcador tres a dos el Arsenal se fue encima tratando de empatar nuevamente. Pero después de un tiro de esquina a favor de los gunners la saga del Liverpool lanzó el balón hasta el medio del campo donde lo esperaba Babel quien se lleva a Fabregas en velocidad y marca el cuarto. Goleada roja y lagrimas para los de Londres, “you never walk alone” gritan los hinchas del Liverpool mientras su equipo se retira de la cancha.
Poco después, el jueves, se enfrentaron como en la fabula, un David contra un Goliat. El Getafe, el equipo que nació en una peña del Real Madrid, el equipo de suburbio madrileño se encontraba cara a cara y enfrentado por el paso a semifinales de la copa UEFA contra el gigantesco Bayern de Munich del kaiser Franz Beckenbauer. En el partido de ida, en Munich, habían igualado a uno con un gol del Getafe en los minutos finales. El partido de vuelta se antojaba para los bavaros como de goleada y paseo pero las cosas fueron muy diferentes, más heroicas. El partido fue un poco predecible, con un Bayern decidido al ataque mientras el Getafe contragolpeaba ordenadamente. En una descolgada por derecha Cosmadin Contra, el lateral rumano del Getafe abre el marcador para el equipo español y el desconcierto se apodera de los rostros alemanes quienes siguen intentando marcar. Resistiendo los embates bavaros y contragolpeando el Getafe se pierde la oportunidad de marcar en varias ocasiones, incluso sin portero. Ya en la agonía del encuentro el italiano Luca Toni, que durante todo el encuentro ha luchado solo en el área rival logra bajar un balón para que aparezca de atrás el francés Frank Ribéry e iguales, marcador para irnos a la prorroga. Hasta ese momento todo se notaba ilógico, el Bayern, ¡el Bayern!, empataba contra un equipo desconocido mundialmente y aún no había ocurrido nada. Sólo a unos minutos de haber iniciado el tiempo extra el Getafe marca y dos minutos después aumenta esa cifra, apenas han trascurrido unos instantes del tiempo extra y el Getafe gana por tres a uno. El golpe emocional es grande pero hay un dicho que dice “el fútbol es un deporte donde se juega once contra once y al final siempre gana Alemania”, nada más cercano a la realidad. Faltando pocos minutos para concluir el encuentro, se cobra un tiro libre que deja la pelota sin mayor peligro en el área del Getafe, el pato Abondanzzieri arquero argentino, al cual odio viseralmente, trata de tomar un balón que se le escurre entre las piernas dejándole servido el descuento a Luca Toni. Tres a dos, falta un minuto. Todo el Bayern de Munich arriba, toda Alemania de pie, Oliver Kahn el arquero alemán sube hasta el área rival, se acaba el tiempo y los bavaros quedan fuera, ¡vergüenza teutona!, ¡hazaña en la UEFA! publicaran los diarios al próximo día. Mentira. Falta un minuto, si, pero en la cancha aún está Luca Toni. En un último intento desesperado el Bayern cruza un centro desde la izquierda que baña a los centrales españoles, Toni con toda la tranquilidad del mundo, como en un entrenamiento, como en su barrio en Florencia, mira la pelota y clava un cabezazo contra el suelo. Silencio, Abondanzzieri en el piso, ¡llora pato!, y Toni con el dedo en la boca, reclamando eso que se ha ganado, silencio, de todos, silencio. Tres a tres, de película, cuando el Getafe coloca la pelota en el centro ya no hay tiempo, el Bayern se clasifica a semis por gol visitante.
Fútbol, fútbol, fútbol. Afortunadamente existe, afortunadamente hay por quien rezar cada domingo. Doce futbolistas sudorosos corriendo, no todos, tras un balón durante 90 minutos, en ocasiones 120, en una catedral que a veces se llama White Hart Lane, San Siro, Delle Alpi, Santiago Bernabeu, Anfield, Monumental, Centenario o, de vez en cuando, Pascual Guerrero.
miércoles, 26 de marzo de 2008
La mente da en el poste
Por Juan VilloroSupongo que al final de un torneo de ajedrez Karpov y Kasparov ven los rostros como una oportunidad de que la nariz se convierta en un caballo y se coma un ojo. Lo mismo pasa con el enfermo de fútbol. Para desacreditar de una vez cualquier asomo de sensatez en estas páginas, confieso que una tarde de fiebre resolví que, si los jarabes fueran futbolistas, la más temible media cancha estaría integrada por los contundentes Robitussin, Breacol y Zorritón. El aficionado in extremis lleva una pelota entre los oídos. Rara vez trata de defender lo que piensa porque está demasiado nervioso pensando en lo que defiende. Cuando los suyos pisan el pasto, el mundo, el balón y la mente son una y la misma cosa. Con absoluto integrismo, el fanático reza o frota su pata de conejo; en ese momento Dios es redondo y bota en forma inesperada.
Sería exagerado decir que todas las minorías ajenas al fútbol le profesan enemistad. A pesar de las obvias carencias de quienes creen que gritar "¡Síquitibum!" sirve de algo, hay quienes no honran al fútbol con otra reacción que la indiferencia. Pero tampoco falta el que ofrece sus cerillos para que el fútbol arda en hogueras ejemplares. Odiar puede ser un placer cultivable, y acaso las canchas cumplan la función secreta de molestar a quienes tienen honestas ganas de fastidiarse. Cada tanto, un Nostradamus sin otro apocalipsis en la agenda ve un partido, se chupa el dedo y decide que el viento sopla en pésima dirección. ¿Cómo es posible que las multitudes sucumban a un vicio tan menor? El diagnóstico empeora cuando el Mundial interrumpe las sobremesas y los matrimonios: los amigos que parecían lúcidos hablan de croatas impronunciables. Sin embargo, despotricar contra los malos gustos es inútil; nuestra amiga María preferirá hasta la eternidad los mangos verdes y Nicole Kidman galanes imposibles de elogiar.
El oficio de chutar balones está plagado de lacras. Levantemos veloz inventario de lo que no se alivia con el botiquín del masajista: el nacionalismo, la violencia en los estadios, la comercialización de la especie y lo mal que nos vemos con la cara pintada. Todo esto merece un obvio voto de censura. Pero no se puede luchar contra el gusto de figurarnos cosas. Cada aficionado encuentra en el partido un placer o una perversión a su medida. En un mundo donde el erotismo va de la poesía cátara a los calzones comestibles, no es casual que se diversifiquen las reacciones. Los irlandeses aceptan el bajo rendimiento de su selección como un estupendo motivo para beber cerveza, los mexicanos nos celebramos a nosotros para no tener que celebrar a nuestro equipo, los brasileños enjugan sus lágrimas en banderas king-size cuando sólo consiguen el subcampeonato y los italianos lanzan el televisor por la ventana si Baggio falla un penal.

El hombre en trance futbolístico sucumbe a un frenesí difícil de asociar con la razón pura. En sus mejores momentos, recupera una porción de infancia, el reino primigenio donde las hazañas tienen reglas pero dependen de caprichos, y donde algunas veces, bajo una lluvia oblicua o un sol de justicia, alguien anota un gol como si matara un leopardo y enciende las antorchas de la tribu.
En sus peores momentos, el fan del fútbol es un idiota con la boca abierta ante un sándwich y la cabeza llena de datos inservibles. Es obvio que la Ilustración no ocurrió para idolatrar héroes cuyas estampas aparecen en paquetes de galletas ni para aceptar el nirvana que suspende el juicio y la mordida. La verdad, cuesta trabajo asociar a estos aficionados con los rigores del planeta postindustrial. Pero están ahí y no hay forma de cambiarlos por otros.
En sociedades descompuestas Hamlet es una incitación a matar padrastros y el fútbol a cometer actos vandálicos o declarar la guerra. Para ser legítimas, las taras de los hinchas deben resultar tan inofensivas como la costumbre que los futbolistas tienen de escupir. Quienes hemos corrido infructuosamente tras un balón sabemos que escupir no sirve para nada, pero escupimos. Se trata de un mantra, como el del tenista que se concentra acariciando las cuerdas de su raqueta, sólo que más guarro. Llegamos a un punto esencial: si combatir al fútbol es tan infructuoso como perder el ánimo ante la supervivencia de las estudiantinas, elogiarlo carece de efecto proselitista. Nadie se convence "en teoría" de extasiarse con un gol. Hablar de un entusiasmo tan compartido y vulgar depende de otras claves: alargar en palabras los prodigios instantáneos, imaginarlos minuciosamente hasta que se conviertan en un dominio autónomo, un edén podado al ras. En suma: sustituir a un Dios con prestaciones que no trabaja los domingos.
En los partidos de mi infancia, el hecho fundamental fue que los narró Ángel Fernández, capaz de transformar un juego sin gloria en una trifulca legendaria.
Las crónicas de fut comprometen tanto a la imaginación que algunos de los grandes rapsodas han contado partidos que no vieron; casi ciego, Cristino Lorenzo fabulaba desde el Café Tupinamba; el Mago Septién y otros pocos lograron inventar gestas de béisbol, box o fútbol, a partir de los escuetos datos que llegaban por telegrama a la estación de radio.
Por desgracia, no siempre es posible que Homero tenga gafete de acreditación en el Mundial y muchas narraciones carecen de interés. Pero nada frena a pregoneros, teóricos y evangelistas. El fútbol exige palabras, no sólo las de los profesionales, sino las de cualquier aficionado provisto del atributo suficiente y dramático de tener boca. ¿Por qué no nos callamos de una vez? Porque el fútbol está lleno de cosas que francamente no se entienden. Un genio curtido en mil batallas roza con el calcetín la pelota que hasta el cronista hubiera empujado a las redes; un portero que había mostrado nervios de cableado de cobre, sale a jugar con guantes de mantequilla; el equipo forjado a fuego lento, pierde de golpe la química o la actitud o como se le quiera llamar a la misteriosa energía que reúne a once soledades. Los periodistas de la fuente deben dar respuestas con detalles que las hagan verosímiles: el abductor frotado con ungüento erróneo, la camiseta sustituta del equipo (es horrible y provoca que fallen penaltis), el osito que el portero usa de mascota y fue pateado por un fotógrafo de otro periódico.
El novelista que analiza tobillos eminentes puede ensayar conjeturas más desaforadas e indemostrables. Ya lo dijo Nelson Rodríguez: "Si los datos no nos apoyan, peor para los datos." La indagación literaria del fútbol parte de un presupuesto: la mente decide los partidos y jamás sabremos cómo opera. Lo importante resulta imponderable; los lances no derivan del rendimiento atlético sino de una habilidad secreta. Zidane filtra el balón a un hueco donde no ocurre nada pero ocurrirá Raúl; Romario hace un quiebre y prepara el perfil izquierdo: todos los ojos del estadio miran el ángulo equivocado; Valderrama se detiene, baja los brazos y duerme de pie, su siesta representa la forma más sorpresiva del ataque: la pausa.
Al escrutar estos asombros, el cronista renuncia a tener la razón absoluta; juega contra su sombra al modo de Gesualdo Bufalino: "Cada día lanzo penaltis contra mí mismo. Por gracia o por desgracia doy siempre en el poste". El fútbol es una condición subjetiva. Imposible saber si acertamos al interpretarlo. No hay solución a la infinita tarea de confundir el balón con la cabeza.

domingo, 23 de marzo de 2008
Simplemente fútbol

Más tarde, mi más grande amor futbolístico, el rojo, el América de Cali derrotó en el clásico caleño al Deportivo Cali por cuatro goles a cero. Si bien hace quince días el América había caído ante este mismo rival por uno a cero en un partido lleno de problemas y peleas entre hincha y policía como ya lo había explicado en una entrada previa. Pues en este partido, donde todos esperábamos el resurgimiento del rojo luego de dos derrotas consecutivas, la última ante la Equidad en Bogotá por 4 a 0, las cosas cambiaron radicalmente. El estadio se vistió de blanco, hinchas rojos y verdes cambiaron el uniforme de su equipo por un blanco que reflejaba el deseo de todos de vivir un clásico en paz. Dos goles del panameño Luís Tejada y dos de adriancho, Adrián Ramos, le dieron una victoria amplia y merecida. Una vez más el América volvió a jugar bien, ordenado y rápido, además se destacaron las actuaciones de Pablo Armero y del arquero uruguayo Adrián Berbia, quien en el primer tiempo, y mientras el partido aún estaba empatado, sacó dos opciones claras de gol para el Cali.
Dos alegrías infinitas, como me he cansado de repetir, me dio el fútbol ayer. Pero la alegría no solo la da la victoria, no soy tan resultadista. Ganamos ambos partidos, jugando bien, sin humillar a los rivales, marcando cuando era necesario y sabiéndose replegar. Simplemente jugamos, simplemente ganamos, simplemente es un juego, el mejor y único. Todo esto es simplemente fútbol.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Movete rojo movete
Hace poco hablaba con un amigo en el trabajo. Me decía que es curioso que en la infancia se tome una decisión más importante que la religión o el partido político, una decisión que forma nuestra personalidad, a Freud le hubiera encantado analizar este tema, y que es irreversible hasta el día en que muramos o que nos volvamos locos. Escoger un equipo por el cual simpatizar, que a veces es el del padre pero no siempre, es una decisión trascendental en la vida de todo hombre. Vestirse desde niño con los colores de tu equipo, aprenderse lo nombres de esos dos delanteros argentinos y ese defensa paraguayo cuando aún no se sabe ni siquiera sumar. Verse algún partido sin que te importe el resultado.
Cuando se crece las cosas cambian un poco. Ser hincha de un equipo se convierte en una decisión radical y con pocos matices. Se es hincha o no se es. Se va al estadio y se putea o se escucha por radio, no más. Parece que las opciones se reducen y la violencia en el estadio o entre hinchadas aumenta. Hace unos pocos días, en Argentina, un hincha de Vélez Sarfield resultó muerto en una riña y un hincha de Boca recibió una puñalada en el pecho. Acá en Colombia, el 8 de marzo, durante el clásico caleño que enfrenta al América contra el Deportivo Cali hinchas americanos se vieron enfrentados contra policías antimotines que se metieron a la tribuna. El saldo final no arrojó muertos pero si más de 80 hinchas del América heridos y un policía hospitalizado con varias puñaladas.
Es triste que ahora lo extrafutbolístico supere a lo futbolístico. Los jugadores mass mediáticos, las giras asiáticas, la violencia en el estadio. Ya poco importa lo que pase en la cancha mientras Beckham venda camisetas a 100 dólares. El América – Cali de hace quince días venía precedido de un gran momento para ambas escuadras. Los dos habían ganado varios partidos en línea y se peleaba por la punta, el Cali jugando ordenado y manejando tiempos, el América con un juego rápido, vistoso y punzante. El estadio era una caldera el América, el diablo rojo, oficiaba de local pero fue el visitante quien arrancó en ventaja. A los 15 minutos del primer tiempo el Deportivo Cali marcó el primero, el resto del partido el rojo se fue arriba pero el gol no se daba. En el minuto 35 del segundo tiempo el partido se detuvo, en la parte alta de la tribuna sur del Pascual Guerrero los hinchas rojos se enfrentaban en una batalla campal contra la policía. En la cancha el arbitro detenía el partido y el técnico americano, Edison Umaña, le conectaba un recto de derecha al rostro del técnico uruguayo del Cali. Lo que se suponía una fiesta, lo que se antojaba como el mejor clásico de los últimos años terminó antes de tiempo con los equipos corriendo a resguardarse en el camerino. Los siguientes días fueron de diferentes versiones y arrepentimiento. Los técnicos de ambos equipos se reunieron con las autoridades locales y se estrecharon la mano para la fotografía, el alcalde de la ciudad cerró la tribuna sur por 10 fechas para el América, posteriormente bajó la sanción a sólo dos, y las cabezas de la barra Barón Rojo, la responsable del incidente, se comprometían a realizar diversas labores sociales en la ciudad e incluso a reparar el estadio. Este sábado hay clásico de nuevo, esta vez el Deportivo Cali oficia de local y todos esperamos que no se repita ni el bochornoso espectáculo en la tribuna ni el marcador favorable al Cali.
Aún no se conoce en realidad lo que pasó ese sábado en la tribuna sur. Diversas versiones apuntan a que la policía, en una tradición muy colombiana, intentó sacar a los hinchas 15 minutos antes de concluir el partido lo cual habría desatado la bronca. Otros dicen que alguien gritó que había una persona con el escudo del Deportivo Cali tatuado en la espalda y eso llevó a que todos se arrancaran las camisas mostrando su respectivo diablo americano. También se afirma que las rivalidades entre facciones de la barra causaron el enfrentamiento, lo que si es seguro es que por un tiempo, los que somos hinchas del América y sufrimos cada partido vamos a dejar de oír, por un tiempo, a todo el Barón en coro, gritando, “movete rojo movete, dejáte ya de joder”.
También lo pueden encontrar acá. El nuevo proyecto de uno de los emepitris.domingo, 24 de febrero de 2008
jueves, 14 de febrero de 2008
¿Por qué voy a marchar el 6 de marzo?
Es interesante ver como Los Simpsons es una de las series preferidas por todos. Familia disfuncional que se mete y sale de problemas con una constancia cómica y son el pilar de la programación matutina (como el Chavo del Ocho) de algunos canales de televisión nacionales. A veces la vida imita a la ficción y es aún más espectacular, ayer volvía a ver el episodio de Los Simpsons donde Homero protestó por que su equipo de baseball iba a ser trasferido de ciudad. En este capitulo el señor Simpson se amarró a un poste y se dispuso a aguantar hambre hasta que los directivos de los Isótopos dieran una explicación publica, la sorpresa llegó cuando Homero apareció en el campo de juego y el comentarista del estadio dijo a todos los hinchas que “el hambriento” Homero se encontraba en huelga de hambre hasta que los Isótopos ganaran el campeonato.Así en Colombia, como en un programa animado, la realidad, de nuevo, supera a la ficción. En este caso la marcha del 4 de febrero fue “reclamada” por el gobierno y el Uribismo como una movilización popular de apoyo y respaldo al primer mandatario. Fue tanto el oportunismo del partido de la U que en este momento quieren pasar la propuesta para volver a modificar la Constitución y lograr un tercer mandato para Álvaro Uribe. Es un horror que aunque los organizadores de la pasada marcha se esmeraron en decir que era de rechazo a las Farc algunos grupos políticos la siga señalando como de respaldo colectivo al presidente de la republica. Hay que decir ahora que los papeles se invirtieron, ahora los reclaman como suya las marcha en contra de los Paramilitares y los crímenes de Estado son los obtusos de las Farc. Incluso en su página de “noticias” Anncol dicen que esta es por el desagravio y que los que marchan lo hacen para respaldar su lucha. Ante esto decir que a pesar de todo voy a marchar, voy a marchar por la misma razón que me movió a salir el cuatro a pesar de que muchos de mis amigos decían que era una marcha de oligarcas y Uribistas. Voy a marchar por que rechazo toda forma de violencia, por que rechazo a los actores de la muerte en el país.
Paramilitares, guerrilleros y, en algunos casos, el propio Estado han sido actores de atropellos y desplazamiento de los campesinos en las zonas más apartadas de nuestra geografía. Si bien las Farc tienen una lista con las personas que tienen secuestradas y conocemos claramente las masacres que han cometido, los Paramilitares solían, suelen, ensayar sus tácticas de tortura con población civil, arrasando pueblos, cometiendo asesinatos selectivos a victimas sin nombre. Sin nombre porque no tienen quien hable por ellos, sin nombre por que no le importan a una parte de C0lombia. Reitero, como lo dije para la marcha del 4, marcho por Colombia, marcho en contra de los actores de la violencia sin partido político, marchó por que soy amarillo Polo Democrático, y un poco Simpson. Marcho, y esto hay que decirlo duro, hay que gritarlo, por que la paz solo llegará cuando todos tomemos conciencia de que también somos actores en este conflicto y que de victimas tenemos que pasar a exigir reparación total y esclarecimiento, mientras tanto marchamos exigiendo una sola cosa, o varias que son lo mismo, NO MÁS FARC, NO MÁS PARAMILITARISMO, NO MÁS CRIMENES DE ESTADO.
P.D.: No más Hugo Chávez y no más Álvaro Uribe también.
domingo, 10 de febrero de 2008
Quasi campioni
No creo que exista nadie más feliz que un italiano de unos 50 años. No importa si en este momento descansa de todo junto al mediterráneo mientras bebe vino de su viña y se tuesta al sol o trabaja duro en su oficina para salir tarde y descubrir que tiene que calentar los maccaroni en el microondas. Es una hombre feliz lo imagino porque bien adentro tiene el recuerdo del partido más grande de la historia del fútbol. El que la selección italiana le ganara a la alemana por 4 goles a 3 aquella imperecedera tarde mexicana del 17 de junio de 1970 en el estadio Azteca.¿Por qué casi cincuenta?, ¿por qué no más? digamos 60 o 70, gente que ya era adulta y podía comprender la dimensión de la gesta en el momento justo en el que era realizada. Digo 50 años por que en el instante preciso del partido tenían la edad justa para teñir su recuerdo de leyenda, para hacer memoria y sonreír, para henchirse el pecho de orgullo y decir que también fueron Rivera abrazado ese poste, que también fueron Rivera pateando justo para que Maier la toque apenas con la punta del guante.
La squadra de Rivera, Faccheti y Mazzola contra la Mannschaft del kaiser Beckenbauer, Müller y Schnellinger. Imágenes inolvidables quedaron en la memoria en esta partita lunga, como la llaman los italianos, con cinco goles en el tiempo extra, con el hombro dislocado del Kaiser que nos dejó una metáfora sobre el valor más grande que cualquier otra. Al final, o en la final, Italia enfrentó a Brasil, al Brasil de los cinco 10, al Brasil de Pelé, Jairzinho, Tostao, Rivelino y Gerson. Era apenas lógico que perdiera, aún por cuatro a uno pero ya eran héroes, habían dejado grabado en toda una generación un solo partido.
sábado, 2 de febrero de 2008
¿Por qué voy a marchar el 4 de febrero?
Para no dar vueltas y perderme en divagaciones antes de que terminen de leer esto lo voy a decir claro y fuerte. Voy a marchar el próximo lunes por que rechazo a las Farc. Punto. La marcha del 4 será una manifestación popular de rechazo a una guerrilla que dejó, hace mucho, de representar a un pueblo que se ve oprimido por ella. La marcha de este lunes será, además y de nuevo, una oportunidad de despertar y tomar conciencia, de empezar a jugar un papel que vaya más lejos que ser carne de cañón en un conflicto que nos mata a todos de a poco.Ahora unas cuantas acotaciones. He recibido innumerables correos electrónicos donde se dice que no se debe marchar porque los crímenes del Estado son más grandes que los de la guerrilla o que el Uribismo se robó la marcha para su autocomplacencia. Hay que decir que tienen razón en todo menos en una cosa, es cierto que el Estado lleva cometiendo crímenes desde el momento en que fue instaurado y que la oligarquía es un mal peor aún que las guerrillas (estas son en últimas una consecuencia del gobierno centralista); hay que decir también que los medios y las instituciones Uribistas han tratado de robarse el sentido de la marcha y convertirla en una “manifestación popular de respaldo al presidente”. Donde están equivocados y es un daño gigante, una desinformación total es que no se debe marchar por que aún no se ha marchado en contra de los crímenes que cometieron, y siguen cometiendo, las AUC o en contra de los horrores del Estado o a favor del acuerdo humanitario o por cuantas cosas nos hagan falta a los colombianos. Hay que sentar un precedente, marchar ahora rechazando a las Farc y luego repudiando al secuestro o pidiendo una salida negociada al conflicto.
Hay que salir, repito, hay que salir, no nos podemos quedar cayados, señalándonos unos a otros como Uribistas o paracos, no seamos insensibles ante nuestro país en guerra, aprovechemos la coyuntura y salgamos a la calle porque los únicos secuestrados de este país no son los que tienen los guerrilleros sufriendo en el monte sino que somos todos. Somos todo el pueblo de esta Colombia indolente los que estamos secuestrados en nosotros mismos, los que aún siendo de izquierdas no podemos viajar a la Guainía o al Caquetá o al Vaupés. Salgamos el lunes, salgamos la próxima semana, salgamos cada mes, exijamos, hagámonos escuchar de todo el mundo como un pueblo que no se va a quedar nunca más callado ante ningún atropello al que se vea sometido.
A manera de posdata:
Algo que me dolió mucho fue la falta de compromiso del Polo. Como miembro de la colectividad me parece insensata la renuencia de la dirigencia del partido ha tomar parte de la marcha. La excusa, tan absurda, es que de participar se podría dar la falsa apariencia de que se marcha a favor del presidente. Según el comunicado “puede dar lugar a contradictorias interpretaciones y el Polo no puede permitir que su actitud se asuma ni como connivente con las Farc, el secuestro y los crímenes de guerra y lesa humanidad ni como apoyo al gobierno de Álvaro Uribe, al que se opone de modo inequívoco por su carácter autoritario y regresivo.” El dilema que se plantean es estúpido, el fácil “reduccionismo” criollo, todo se descompone en dos temas contrarios, el bien y el mal, Colombia y Venezuela, las Farc o el gobierno de Uribe. “No podemos aceptar, por falso, el dilema que se les ha planteado a la ciudadanía y a la comunidad internacional como inexorable: o las Farc o el gobierno de Uribe.” Por favor, si había una oportunidad de separar al partido de la guerrilla era esta. Ahora no son muchos los que están contentos con la decisión y ojala nos cueste como partido tal posición, tan timorata y retrograda.
A manera de segunda posdata:
Aquí les dejo, en PowerPoint que me mandaron, la posición de los que no quieren ir a la marcha porque el Estado es asesino y paraco. Repito, yo también pienso que el Estado ha cometido tantos o más crímenes que las AUC y que las Farc pero también rechazo todas las formas de violencia. La marcha de este 4 es en contra de las Farc y ya habrá tiempo para convocar, por favor que lo haya, marchas en contra de todo lo importante es que los colombianos nos demos cuenta del horror al que nos hemos visto sometidos y que no nos quedemos callados. Callados nunca más.
Razones contra el Estado Colombiano y su marcha
lunes, 28 de enero de 2008
A un mes de empezar a vivir
En un mes es el concierto de Iron Maiden en Colombia. En un mes, en 30 días, 720 horas más o menos Bruce Dickinson y Steve Harris saldrán al parque Simón Bolívar de Bogotá y le darán al país, al menos, la hora y media más esperada por todos cuantos hemos escuchado a Maiden alguna vez en nuestras vidas. Hoy, como ya lo dije, exactamente a un mes del esperadísimo concierto cambié por fin mi boleta. Ahora las cosas son más reales, más palpables y no están envueltas en ese velo onírico que las cubría desde hace más de un año cuando el rumor no era más que eso, cuando creíamos que el gordo de la radio desvariaba.No es que sea un fanático pero ya lo expliqué antes, justo cuando compré la boleta. Este es el evento que nos definirá como generación, no importa Björk ni Soda Stereo ni una hipotética visita de Smashing Pumpkins o de los Rolling Stones. Es la visita de Iron Maiden la que marcará en el calendario el día más feliz de nuestras vidas, una especie de Woodstock de una sola banda donde todos los recuerdos confluirán en un único sonido. A veces se me hace difícil creer todo eso, que voy a tenerlos al frente así otras 50.000 personas estén delante mío, que voy a cantar Hallowed Be Thy Name y en la parte del solo, cuando Dickinson alce sus manos al cielo, voy a quedar afónico y feliz. Wow, 719 horas y le cuenta regresiva sigue avanzando.




