martes, 9 de abril de 2013

Séptimo día

La mejor noticia de este día lleno de malas cosas se la da un compañero de trabajo. Le dice, como si le contara cualquier cosa, que vuelve Mad Men. "El primer episodio", le dice "dura como una hora y media. fue este fin de semana". Una sonrisa, una pequeña y casi tímida, aparece en el rostro de El Caleño. Su día no fue tan bueno. Habló con A que sigue siendo para él ese vacío en el estomago. Se escribieron, se repitieron, lo que ambos sabían ya. Decisiones tomadas, las de ambos. Situaciones que adivinan irreversibles. Se desean lo mejor, él a ella y ella a él. Se extrañan tantas cosas. Después llega a la oficina. Le dicen que está flaco. Se lo dice XG, a quien no veía hace un año, casi exacto. El sábado lo mismo le había dicho LH. Antes, tal vez hace quince días, se lo había dicho CB. Se mira al espejo. Su rostro refleja todo el cansancio de sus 28 años.
Cuando llega a su casa prepara café, el más amargo que pueda recordar
.

lunes, 8 de abril de 2013

Sexto día

Sexta entrada de este supuesta diario. Debería ser la octava, pero es seis y qué se le va a hacer. El Caleño llega a casa feliz luego de ver jugar a su equipo. Hace café mientras escribe. Durante el día le dolió la cabeza, cefalea, de una forma indescriptible. Cada vez es más frecuente la migraña. Cada vez es más propenso a la ira. Necesita calmarse, meditar. Dejar pasar por alto más cosas. Pero no. Tiene tendencia a responder y a querer ganar siempre. En todo. Problemático. En la mañana se echó encima una gaseosa y tuvo que ir donde sus padres a cambiarse de camiseta. Su hermano le prestó una y todo el día debió andar con una camisa una talla más pequeña. Incluso alzar las manos era complicado. Por los dos días perdidos se disculpa. Se suponía que iba a escribir, pero a veces las cosas le pasan por encima.
Para olvidar hay que escribir, eso lo tendrá siempre presente.

viernes, 5 de abril de 2013

Quinto día

Bosteza el cansancio de toda la semana acumulado. Se estira, se para en la punta de los dedos. Quiere salir corriendo, con el mismo deseo que crece en su interior cada día. No puede, claro, El Caleño está muy cansado para la mayor parte de las actividades físicas. Muy cansado para cocinar, muy cansado para leer. La felicidad, el bostezo ese que ahuyenta todo, viene porque mañana es sábado y este fin de semana descansa. Se quedará en casa, encerrado. Se tomará un par de cervezas, leerá en la hamaca. Verá cuanto partido encuentre en televisión. Será feliz hasta el lunes en la mañana.

jueves, 4 de abril de 2013

Cuarto día

El Caleño llega con algo de tiempo a su casa y prepara la comida. Simple. Algo de pasta, algo de atún. Mientras escribe cocina y baja una película. Al menos trata de hacerlo porque el enlace es esquivo. Se llama Piranhaconda y, como su título deja entrever, debe ser una cinta llenada de dramatismo y actuaciones destacables. Mientras tanto escribe también por su celular. Escribe, como lo hizo durante todo el día. Le gusta escribir, ya lo ha dicho. Lo hace siempre, todos los días. Ejercitar la escritura, como si fuera un musculo. Como si hiciera abdominales o sentallidas. Empezando con algunas tímidas repeticiones. Tandas de 10, de 20. Aumentarlas progresivamente. Seguir escribiendo.

miércoles, 3 de abril de 2013

Tercer día

Felicidad. El Caleño, hincha rojo y Americano de corazón, escucha y confirma la salida de su equipo de la Lista Clinton. Felicidad, infinita. Antes esto no hay nada más que decir. El resto de su día es superfluo y no hay nada digno de mención. La ciudad se ve roja, la noche es roja. Como debe ser todo en esta ciudad de llamas.

martes, 2 de abril de 2013

Segundo día

Se despierta y llueve. Mejor, se despierta y está lloviendo. Hace mucho no pasaba y lo alegra saber que hoy no tiene ninguna necesidad de salir de su cama. Se queda mirando las gotas caer por varios minutos. En el patio de su casa tiene varias plantas. Hace unos días sembró una matera con semillas de albahaca. En las instrucciones decía que su tierra debía permanecer húmeda mientras germinaba. Ya hay varios brotes, 37 para ser exactos. Esa exactitud la logra El Caleño al levantarse, examinar hasta la matera y contar uno a uno los pequeños tallos que tienen una pequeña corona de hojas verdes. El día se le pasa esperando el partido entre el Bayern y la Juventus. Se queda dormido la mitad del juego y despierta horas más tarde para darse cuenta que su equipo ha perdido dos a cero. Se ve el final de temporada de The Walking Dead y el inicio de temporada de Game of Thrones. Más tarde habla por teléfono con alguien a quien quiere mucho, A. Escribe. Se va a dormir con ese recuerdo.

lunes, 1 de abril de 2013

Primer día

Empieza. Respira hondo. Escribe, El Caleño. Le hacía falta, dejarse en las líneas. con timidez al principio. Dando tumbos, como siempre. Son 30 días los de abril en los que procurará escribir siempre. Lo que pasa en el día. Lo que dice, lo que camina. El sol golpea en Cali y El Caleño lo siente en el rostro. Saca su pañuelo blanco y seca el sudor de la cara. Una y otra vez, como si estuviera nervioso y todos lo miraran fijamente. La procesión va por dentro dice mientras camina hacia la oficina donde trabaja. La procesión va por dentro, siempre, pero recién arranca.

domingo, 31 de marzo de 2013

Volver

Este blog está hecho de regresos. Esta construido, pensó El Caleño alguna vez, como un mantra. Como El Mantra. Como un regreso al lugar de origen. Como un nuevo punto de partida. Volver a empezar. Cerrar ciclos, empezar de nuevo. Por eso, dice El Caleño con animo renovado, volverá a escribir. Volverá a llevar el diario que por mucho tiempo mantuvo vivas sus ganas de decirlo todo. Escribir como terapia para el olvido.
A veces pasa, más detalles adelante.

domingo, 10 de marzo de 2013

Truly, yours

En su casa suenan campanas. Una y otra vez. El Caleño se acuesta y mientras trata de escribir algo, el sonido lo arrulla. En el apartamento de arriba, justo sobre su cabeza, escuchan algo parecido a la música de meditación. Agradece, El Caleño. Aunque al principio le pareció algo molesto, ahora esos sonidos agudos le agradan. Sirven para pensar, dice. Piensa, entonces, escribe.
Cree saber porque dejó de escribir con mayor frecuencia en el blog. Antes, recuerda, dejaba todo en palabras. Como si fuera un diario. Disfrutaba de esa transparencia, de esa total sinceridad. Después descubrió que muchas personas a las que conocía eran sus lectoras. Lejos de estimularlo, lo llenaron de temor. Eso, cree El Caleño, lo privó de mucho. Poco a poco fue dejando de escribir hasta. El año pasado solo algunos post engrosaron la listas. Cada vez contaba menos. Cada vez daba más vueltas. Decía menos, callaba todo. No escribía sobre lo que de verdad sentía. No es que tratara de ocultar algo, es que lo que sentía no se transformaba en palabras. Ahora, quiere creerlo, las cosas han cambiado un poco. Su corazón, un poco hecho añicos, piensa que merece todo esto que le pasa. Más que merecido, se dice él también. Y quiere escribir, todo eso. Espera hacerlo pronto.

jueves, 7 de marzo de 2013

Cinco minutos, seis

En cinco minutos, casi seis, El Caleño sale a trabajar. Pensaba en caminar, como cada jueves, pero se siente cansado. Muy cansado. No es un agotamiento solo físico, es más bien algo de adentro. Un hartazgo. Una jaqueca que le llega cada tarde, la inmovilidad de casi cada día. Prueba escribir por cinco minutos, casi seis. Escribe en su ipod, como intentó hacerlo tantas veces. Faltan tres minutos. Busca qué escribir. Piensa. Quiere una bicicleta. Pedalear a cualquier parte, quiere esa libertad.