lunes, 3 de septiembre de 2012

Vigésimo séptimo día

Mañana El Caleño regresa a trabajar. De vuelta a la rutina diaria. Despertarse a las seis de la mañana, levantarse a las siete de la mañana. Correr, siempre sale tarde, para alcanzar un p30a parcialmente lleno. Veinte minutos después estar en su puesto y encontrarlo, ojalá, justo como lo dejó. La taza del café en el mismo lugar, los audífonos en el mismo lugar. Cambiar la clave del pc, como cada mes.

sábado, 18 de agosto de 2012

Vigésimo sexto día

Primer día de vacaciones. Tenía que pasar algo así, extraordinario, que me empujara a escribir de nuevo. Pues sí, aquí estoy. Hay tanto que decir y todo el espacio del mundo. Estos meses en los que dejé de lado el blog han sucedido cosas dignas de mención. Releo lo escrito antes, lo de mayo o enero, y recuerdo que estos días se escribían en tercera persona. Entonces El Caleño se dice una vez más: primer día de vacaciones. Tenía que pasar algo así, extraordinario, que lo empujara a escribir de nuevo. Pues sí, aquí está. Quisiera hablar de todo, El Caleño, pero prefiere ahora hablar del presente. Habrá tiempo para ir recordando el pasado, dice. Las cosas que sucedieron en estos últimos meses y que no registró por escrito. Habrá tiempo, se repite El Caleño, para ir acostumbrando los dedos una vez más, a escribir en este teclado de nuevo, a que no todo sean noticias. En la tarde El Caleño verá jugar al América y más tarde irá al Petronio Álvarez, mientras está en eso llamará a A para escuchar esa voz hermosa e imaginar junto a él a la dueña de esos ojitos verdes. 
Sí, el día de El Caleño será perfecto.

martes, 8 de mayo de 2012

Vigésimo quinto día

Se había demorado. En todo. En sentarse y pensar. En encender el computador. En dejarse llevar. Todo a él le cuesta un poco más. Todo sucede un segundo después. Como en cámara lenta. En slow motion. Despacio. A veces, piensa El Caleño, parece que 'sobreanalizara' demasiado y, esa tendencia, le ha costado mucho en su vida. Otras cosas, siempre hay otra cara de la moneda, le suceden de golpe y casi sin preverlas. Tiros a quemarropa. Golpes en el dedo pequeño del pie con el borde de la mesa. Sorpresas. Hace poco más de una semana vive en un nuevo hogar  y se está adaptando. Es difícil pero, como todo en su vida, ha ido acostumbrándose como si las cosas siempre hubieran sido así. Como si todo, al fin, estuviera en su lugar correcto, donde siempre ha debido estar.
PD: Ayer, hoy o hace unos días, murió Maurice Sendak. Tenía que decirlo. Sailing home.

martes, 3 de abril de 2012

Vigésimo cuarto día

Ha llegado a un punto de no retorno en su vida. Solo queda avanzar, sí. Hasta el momento es como si se hubiera quedado congelado en algún punto. No está claro, no tiene claro, en cual o hace cuantos años. Desde hace un tiempo viene considerando, El Caleño, parte del año que pasó y parte de este como sabático. Un alto en el camino para reconsiderar todo, para mirar hacia tras y despedirse. Ya era hora. Los cambios se avecinan. Todo cada vez es más diferente. La vida de El Caleño da vueltas, gira ante sus ojos como una gran máquina centrifuga. Al final, en el fondo, va quedando algunas pocas cosas buenas que recoge con cuidado y se las guarda en el bolsillo. Pocas cosas, el recuerdo de un nombre que repitió hasta el cansancio, un libro que no terminó nunca de leer, un lunar junto al labio, una estrella naranja cosida  a mano.

viernes, 30 de marzo de 2012

Vigésimo tercer día


Infinidad de cambios. Todo se avecina. Se le planta de frente a El Caleño que usualmente no se da cuenta de nada. Los últimos meses han sido una montaña rusa para él. Ha encontrado y perdido, todo el tiempo. Ahora se viene un cambio más grande, algo totalmente necesario que había pospuesto casi sin saberlo. Las semanas que vienen serán como volver a empezar. Volver a encontrar su lugar en el mundo o, esta vez, crearlo. Dejar de depender. Ser cada vez más dueño de sí mismo. Al principio costará, como todo. Pero la práctica hará al maestro. El primer paso será comprar una bicicleta. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Vigésimo segundo día

El tiempo pasa así, sin dar espera ni aviso. La última vez que escribió aquí era otro. Estaba feliz. Era diciembre, se acababa el año y El Caleño era feliz. Nada más efímero. Ha pasado un tiempo y es como si no hubiera despertado, como si no avanzara. Sentando al lado del camino. Avanzó, El Caleño, por un rato, tomado de una mano y luego de otra que, creyó, no lo iba a soltar. Se equivocó, la mano era pequeña. Hermosa, suave y pequeña. Una caricia que no estaba reservada para él. La dejó ir y ahora, como siempre le pasa, sigue esperando. Esperando manos conocidas que lo sostengan por un momento, sabiendo que sólo será por un rato pero sin embargo engañándose.
El primer paso para avanzar es volver al camino. El segundo es caminar, aunque tropiece con las rocas. El tercero es no dejar de intentar, nunca.

jueves, 15 de marzo de 2012

Volveré, lo prometo


Volveré mañana, lo prometo. Hay tanto que decir y tanto espacio, casi inabarcable. Cada vez soy menos el que escribió la última línea en este blog. Cada vez soy menos la persona que recordaba ser. Volveré, o quién sabe, de promesas vacías está hecho el mundo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Lo mejor del 2011

Siguiendo con esta tradición, variándola tan sólo un poco pero manteniendo la esencia, dejando escurrir los “greatest hits” versión 2011, escribo lo que, al parecer, fue lo mejor del añoInjusta e insensata como todas las listas, dejándome llevar por la tiranía del último momento que nubla hechos relevantes ocurridos durante los primeros meses del dos mil once. Termino esta lista el primero de enero cuando, por alguna razón, soy feliz. Hace mucho no podía decir esto pero ahora lo hago con todo fundamento. Este es un intento grande para hablar claro y fuerte. En fin, aquí están, estos son…


1. Una del otro año aunque cada vez menos: Mantener este blog, a pesar de la desidia, las dilaciones y la procrastinación. Seguir escribiendo.


2. Encontrar a la chica lunar.


3. Ser feliz en el trabajo. 


4. Dejar ir. Quizá sea lo más difícil que he hecho pero también de lo más satisfactorio. No se avanza sino se olvida. Ha dolido, claro. Personas que tenía atadas al corazón, pero ahora que no están, ahora que al fin he dado el paso y las he ido dejando de a poco, se siente bien. Adiós a tantas consonantes que poblaban este blog (excepto MC).


5. Volver a ver a ver a MC, tener la total certeza de que ella es mi hermanita del corazón.


6.  Mantener las dreads, aunque cada día tenga ganas de cortarlas.


7. Seguir siendo el mismo de siempre.


8. Seguir con Rayuela. 


9.  Seguir aprendiendo, nunca dejar de aprender.



Menciones especiales

Película del año: Casi no vi cine, al menos no contemporáneo, pero me gustó mucho True Grit de los hermanos Coen.

Canción del año: Tighten up de The Black Keys (en realidad todo TBK).

Libro del año: En el camino de Jack Kerouac. Seguir releyendo lo que más me ha gustado.

Ahora que miro arriba veo que, convenientemente, faltan cosas quizá más importantes pero en fin, la memoria es selectiva, sólo elige lo que le es grato. En todo caso, feliz año a los que lean esto y un feliz cumpleaños a mí mismo, disculpándome por no haberme comprado nada pero prometiéndome que en los primeros días del nuevo año saldaré con creces esa deuda, por quinta vez. Como siempre.

martes, 29 de noviembre de 2011

Vigésimo primer día

Siempre pensó que era una buena persona. Que era diferente a los otros y eso, en cierta forma, lo enorgullecía. Pues no, es igual a todos y la realidad lo avasalla. Pasa por encima de él como nunca antes. Como se ha dado cuenta de su nueva condición, El Caleño toma decisiones, se aleja de su pasado. Dando palos de ciego, como siempre. En estos días le pasan cosas que nunca le habían pasado. Tratar de olvidar a personas a las que quiso demasiado. Tratar de hacer a un lado todo ese sentimiento que queda pero que era necesario tirar por la borda. No se avanza si no es así, piensa El Caleño mientras busca una foto a blanco y negro que acompañe este post y que sea totalmente contradictoria.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Vigésimo día

Hace mucho, mucho, no escribo aquí. No sé si he perdido las ganas o es falta de tiempo, quizá es porque pienso que ya no hay mucho que decir. La verdad me siento seco, agotado. Justo en este momento espero. Sentado frente a mi escritorio espero a que se mande todo a imprimir y también aguardo una respuesta mucho más importante. Tan solo un saludo que cambie todo y mientras tanto siento un vacío en el estomago casi inabarcable.

Estos meses han sido de increíbles altibajos. Un camino lleno de baches que se han sabido esquivar con mayor o menor destreza. Todo ha sido tan bueno y tan duro. Cada día he aprendido tanto. Cada día ha sido tan largo. Cada día me quiero acostar más tarde, que se demore más en empezar el próximo día. Cada día me quiero levantar más temprano, empezar de cero todo. Sí, días así.