Últimamente su días, los de El Caleño, siguen una rutina establecida, sin mucho espacio para el azar. Como sabe que siempre el tiempo se le escurre entre las manos, que a veces la arena corre para él mucho más rápido, ha decidido establecer un sistema eficiente de trabajo para evitarse contingencias. Y es malo y es triste, piensa El Caleño, porque sin azar no hay lugar a las sorpresas y todos saben, él lo sabe, lo difícil que es sentirse realmente sorprendido cuando se es grande y se tienen más de 25 años. Pocas sorpresas para El Caleño que se siente como trabajando en un cubículo, pero en las noches el rumbo se pierde, la voluntad flaquea, y puede escribir un poco de lo que le gusta, leer en su cama un libro sin más ruido que la respiración entrecortada de una gata que duerme a su lado. Atender también, con los ojos cerrados y la mente en otra parte, a la sencilla mecánica que implica levantar su mano izquierda para tomar café frío y luego, no equivocarse en el orden, levantar la mano derecha que sostiene un cigarrillo humeante. Es curioso, o al menos eso le parece a El Caleño, pero desea que sean esos los momentos en los no aparezcan sorpresas y no exista el azar, que siempre un café y un cigarrillo sean igual de buenos, que pueda seguir escribiendo en la noche por muchas noches, que al estirar su mano mientras lee encuentre a una gata que duerme.
PD: Hablando de cafés y cigarrillos… MC regresó a la ciudad y fue la mejor noticia que El Caleño recibió en todo el día.
Último día del puente y El Caleño está en el trabajo. Había pensado escribir algo para este diario, ser detallado, pero el tiempo lo evade y le hace tretas. En su ciudad hace calor todos los días por lo que se le hace difícil tomar un café caliente aunque quizá más tarde, protegido por el aire acondicionado de su oficina, beba al fin un humeante tinto de Juan Valdez. Atendiendo a sus obsesiones, El Caleño extraña la biblioteca de su universidad porque de otra forma le es complicado leer muchas más cosas de Rubem Fonseca, ahora sólo tiene Agosto para acompañarlo en el MÍO y muchos recuerdos de varios de sus cuentos. Y claro, El Caleño suele tener esos periodos cíclicos donde relee autores y trata de entender contextos. Lo último que le disparó esa estúpida obsesión fue Madame Bovary de Gustave Floubert y entonces releer también algunos cuentos de Balzac y Maupassant, repetir el Rojo y Negro que AB le regaló hace tanto tiempo. Obsesiones circulares, manías posesivas las llama también, pasa igual cuando ve una película de Bergman y resulta que debe ser todo Bergman, todo en ciclos con en un cine club; o lee cualquier cuento de Kafka y entonces otra vez las ganas del Castillo o América o El Proceso, o Baricco es otra vez City o Seda u Homero, Iliada o Esta historia o Sin sangre; o escucha a Juana Molina y debe ser toda Juana Molina, Billie Holiday toda Holiday, Sigur Rós todo Sigur Rós. Todo eso es un poco, y aquí trata de explicarse, esas ganas absurdas de abarcarlo todo, de percibir los matices, reconocer las variaciones, los puntos comunes, querer repetir y encontrar de nuevo esas cosas que lo hicieron feliz la primera vez. Ahora El Caleño relee un poco esto que acaba de escribir y se da cuenta que se parece más a uno de esos pie de página que solía hacer para el anterior diario y no el resumen inútil de sus días. Hace una venia, pide una venia, mañana El Caleño tendrá tiempo para escribir más cosas.
Y fueron las películas. Si, se había prometido escribir con mayor frecuencia y entusiasmo pero desde el principio sabía que era mentira. El Caleño, débil como es, se deja tentar por el séptimo arte y abandona obligaciones, pospone encuentros y obvia inmensas responsabilidades, como enredarse el pelo. Y si, las películas. El Caleño desearía hablar largo y corrido de las que se vio en los últimos días pero son varias y el tiempo apremia. Rec 2 se la quería ver hace mucho, casi desde que supo que iba a haber secuela y que esta iniciaría en el punto preciso donde la anterior había concluido. Las películas de zombis siempre han sido de las favoritas de El Caleño, por la sangre falsa y lo falso en los gritos, y ha visto con agrado que en los últimos tiempos los descendientes de Romero se han tomado las cosas un poco más en serio y han tratado de innovar. La muy buena Zombieland trata de mostrar el “paraíso postapocalíptico”en el que se convertiría la tierra con pocos humanos, con Bill Murray disfrazado de zombi y una saludable obsesión por los twinkies. Rec, fusilada ya por Hollywood, la parece a El Caleño que es la nueva formula para más de lo mismo, una Bruja de Blair con poseídos, pero tampoco pudo ocultar su alegría al darse cuenta, al final de la película, que con seguridad habrá al menos una tercera entrega. También se vio, mientras se intentaba peinar, El secreto de tus ojos, fácilmente la mejor cinta argentina que El Caleño se haya visto en su vida. Preguntas claves se repiten una y otra vez, una mujer corre junto a un tren, hay gente que no puede olvidar nunca, hay gente que siempre va al estadio (aunque sea a ver a Racing), hay gente que sigue queriendo a pesar del tiempo, hay gente que escribe para no aburrirse, hay cosas que empiezan justo en el momento en que deben empezar… ni un año más ni un año menos. Mañana, se promete El Caleño, seguro se peina, corrige ese guión pendiente, se ve una película mientras se sigue enredando el pelo y en la noche la despedida a LN que se va al sur.
Mientras tanto, ahora, sigue indicaciones y hace caso, como pocas veces… con gusto señor Telemann, ¿o era Oberkampf?
3. El tema: la ciudad. Para empezar ¿Cuál ciudad? Esta ¿Por qué? Porque sí. Digan ustedes por qué no.
7. ¿Un ejemplo? Bueno, no lo tengo listo, pero puedo improvisar algo:
"Telemann va en un bus, hacia algún lugar de la ciudad. El tipo que tiene al lado huele a jabón de bebé. En la calle hay un hombre que vende golosinas el tiempo que dura la luz roja del semáforo. Teleman puede verlo. Es decir, puede ver lo que tiene adentro, y advertir la pulsión que no puede ser contenida. Cuando la luz se pone verde y el hombre no ha vendido nada, se quiebra. Llora como un niño que acaba de perder a sus padres en un accidente"
Hace un tiempo, un par de años a decir verdad, mientras leía por primera vez uno de mis libros favoritos encontré un reto que decidí tomar. En el libro “La velocidad de las cosas” del inmenso escritor Rodrigo Fresán, se hablaba de un profesor que les pedía a sus alumnos escribir un diario y que se registrara en él todo cuanto se hiciera en un día. Lo decía un poco así. “Otro de mis escritores favoritos –un adicto al alcohol y a la epifanía al frente de las clases sinuosas en las que cada vez fuimos quedando menos porque no hay nada más terrible para un aprendiz de escritor que ser testigo de la debacle de un escritor magistral- nos había propuesto un sistema de estudio de desarrollo tan caprichoso como finalmente lírico. 1. Lo primero que nos pidió fue que escribiésemos un diario que abarcase por lo menos una semana. Allí deberían aparecer registradas todas nuestras experiencias. Sentimientos, sueños, orgasmos, ajustadas descripciones de la ropa holgada que vestimos y los colores de las botellas que vaciábamos. 2. El segundo paso consistía en escribir un cuento en el que siete personas o paisajes que aparentemente no tuvieran nada que ver entre sí aparecieran profundamente relacionados. 3. El tercer paso –y ésta era su asignatura favorita- era redactar una carta de amor como si se la estuviera escribiendo desde un edificio en llamas. «Este ejercicio nunca falla», aseguraba con lágrimas en los ojos.”
Después me di cuenta que todo era verdad, que el adicto al alcohol y las epifanías tenía un nombre y que, en efecto, sus clases se centraban en eso. John Cheever pidiéndoles, envuelto en la penumbra del alcohol, en clase, que registraran todos y cada uno de sus momentos.
Ahora, este es un nuevo ensayo, tomas elegidas de un metraje inconcluso, recuerdos selectos al mejor estilo del Reader Digest, ganas de entenderme otra vez. Take three.
Primeros días
140310
El reloj de arena se da la vuelta, si. Otra vez El Caleño y la tercera persona, la otredad, ese él que se señala, un espejo, otro mantra. Habiendo consumado su sagrado deber electoral, él, El Caleño, se sienta frente a su computador a cumplir con lo prometido, a girar de nuevo sobre su eje, treinta nuevos días un año después. Recapitula, el jueves El Caleño cumple felizmente con la promesa hecha hace más de un mes en un post. La invitación a tomar cerveza se la ganó MAC, aka miss Self Destruction, y la salida le hizo bien a El Caleño que todo el día había dado vueltas por la ciudad en reuniones varias. Las cervezas se tomaron en Route 66 y pronto aparecieron un par de amigos de MAC y más tarde las cervezas no eran suficientes y que tal un tequila o dos. La tarde siguiente, con el peso del licor en su cabeza aún, El Caleño llama a MC y resulta que el Vuelco del Cangrejo se estrena a las 9 p. m. en Palmetto y a él se le complica todo en ese día viernes soleado y difícil, a pesar de lo mucho que quiere ver a MC que ya le hace bastante falta. El sábado se pasa rápido y aprovecha para ver algunas de las películas nominadas a los premios Oscar. Se ve “The blind side” con Sandra Bullock, ganadora del Oscar como mejor actriz, y no sabe si el premio está absolutamente bien ganado (no ha visto a las otras nominadas) pero Bullock le parece totalmente convincente en su papel de rubia belleza sureña. Si bien la película no es excelente, el tiempo se pasa rápido y esa debe ser su mayor virtud, un clip liviano para un sábado en familia. También se ve “Crazy Heart” con Jeff Bridges, ganador del Oscar a mejor actor, y es otra cinta dura sobre el duro sur y su música donde se termina viendo, y sintiendo, que todo aquel que canta música country bebe, fuma y se hace añicos hasta que el pequeño hijo de su nueva novia se pierde y ella lo deja y él cambia por ella pero ya no importa, entonces compone una canción que se llama como una película. Antes ha hablado con N y le dice que al fin ha encontrado “Where the wild things are” pero lo triste es que ahora no tiene a una alguien como ella para poder vérsela juntos.
Ahora es domingo, es hoy, y muy temprano en la mañana El Caleño ha cumplido con su venerable deber democrático votando por, entre otros, Antanas Mockus en la consulta del partido Verde. Luego en casa se da cuenta que la Juventus ha empatado a tres con el patético Siena en Torino y las cosas no van bien pero da el primer paso este primer día, gira entonces sobre su eje, otro espejo, otro mantra. Empieza a escribir.
Hoy en la noche es la entrega de los premios Oscar y como el cine es una parte importante de mi vida no me podía abstraer de este gran acontecimiento, así todo sea Hollywood y cientos de millones de dólares. Algunas precisiones, sólo me he visto siete de las diez películas nominadas a mejor largometraje, ("Avatar", "District 9", "The Hurt Locker", "Inglourious Basterds", "A Serious Man", "Up" y "Up in the Air") así que no podría ser del todo objetivo, empezando por el titulo mismo de este post, que marca una tendencia. En las demás categorías también tengo baches así que, como siempre, hablaré desde la más profunda ignorancia.
En cuanto a la mejor película de habla no inglesa, aún cuando siempre miro al sur, mi preferida es “Das weisse band” porque Haneke es HANEKE y punto. En cuanto a fotografía, si bien ninguno es Nykvist, espero que no se lo gane Avatar porque en un film casi que enteramente digital es muy fácil poner la cámara. Mejor dirección para Kathryn Bigelow por "The hurt locker" porque Cameron y su Avatar están sobredimensionados y Tarantino no lo necesita para seguir siendo lo que es. En la mejor banda sonora debería estar incluido, y ganar por supuesto, el maravilloso disco que Karen O hizo para “Where the wild things are” película que increíblemente no está nominada para nada en lo absoluto. En las categorías actorales que entre el diablo y escoja, aunque me gustaría ver a Clooney y a Streep alzando al aire viciado de Los Ángeles ese codiciado esqueleto bañado en oro golfi.
Ahora lo importante. No hay obras de arte, no hay ninguna Persona o Stalker o 2001, de hecho según las criticas sólo se destacan cuatro películas: "Avatar", "Inglourious basterds", "The hurt locker" y "Up in the air". Las cuatro me gustaron pero, como saben todos los que me conocen, que me guste una película no significa que esta sea buena. Avatar: millones invertidos en crear un mundo fantástico, millones recuperados con adolescentes entusiastas encantados de participar en algo “más grande” que ellos, otra vez la fabula del buen salvaje y un salvador blanco que viene de afuera. Inglourious basterds: el mismo Tarantino de siempre, parece que cada fotograma tuviera impresa su firma en una esquina, pero esta vez con Nazis y Hitler abaleado hasta la muerte por dos judíos rabiosos. The hurt locker: mi segunda preferida, nombre apropiado, fotografía impecable. Explosiones, mercenarios, sol y desierto, carros bomba, niños bomba y cualquier hueco es trinchera, sin embargo todo eso es mejor que una placida mañana junto a una hermosa esposa y un pequeño hijo. La guerra termina por hacernos adictos, a todos. Up in the air: la más sencilla de las cuatro y con un guión perfecto. Chico conoce chica, chico se enamora, chico piensa y decide que su vida tendría sentido al lado de esa chica, chica en realidad está casada y, entonces, chico continúa su vida con una certeza menos. Todo cambia mientras las cosas siguen igual, sólo un nuevo nombre de ciudad, más aeropuertos, diez millones de millas y la misma maleta de mano.
PD: Esta semana, si las noches son largas y el café espeso, me tomaré el trabajo de repetirme cada película para comentarlas luego con mayor “rigurosidad”, empezando por la afortunada ganadora del Oscar.
Después de mucho tiempo, casi cinco meses, hoy volví a encontrarme con L. Mañana, en un ratico, cumple años y quería verla antes para entregarle un par de regalos que había guardado para ella. Es curioso, pero a pesar de todo el tiempo que ha pasado y de todo lo que hemos cambiado, muchas cosas siguen iguales, tal como las recordaba. Nos vimos casi a la misma hora en el mismo lugar de siempre, frente a una tienda de zapatos de un centro comercial, ambos llegamos tarde como siempre y nos reímos de lo mismo que nos hizo reír antes, cuando nos veíamos más seguido. Los mismos cigarrillos, la misma sonrisa de niña malvada, las mismas cervezas en la misma banca de madera, aunque ya no éramos los mismos de hace unos años.
Esta vez, entonces, te regalo un corazón y no una estrella, te regalo un abrazo y no un ganchito para el pelo, te digo L que siempre vas a hacer parte de mi así nos veamos cada vez menos. Feliz cumpleaños preciosa.
Ayer mientras trabajaba me topé con una palabra que no había usado nunca antes. Con un ánimo casi escolar descubrí que prurito,
prurito. (Del lat. prurītus). m. Deseo persistente y excesivo de hacer algo de la mejor manera posible. || 2. Med. Comezón, picazón.
la palabra en cuestión, tiene dos significados tan disímiles que con merito podrían engrosar la lista del diccionario de obviedades de AC. Por lo pronto usaré esta nueva palabra únicamente en su primera acepción, esperando las cervezas del viernes y una charla agradable, escuchando la salsa vieja de don Heberth y con prurito de bailar con una nueva amiga.
Últimamente mi consumo de café y cigarrillos ha aumentado exponencialmente.Unido a esto, tomado de la mano, casi llamándolo consecuencia está el descenso constante y mantenido en el número de páginas escritas. Aclaro y explico, nada escrito para el blog, sólo mucho tiempo libre y una idea que da vueltas. Ahora, después del incremento de nicotina y cafeína, la cantidad de páginas en lugar de crecer disminuye. Como casi todas las cosas en el mundo esto también tiene dos caras, la positiva vendría siendo un exhaustivo proceso de edición que ha reducido a la mitad ese número de páginas. Seguiré escribiendo, trataré de seguir escribiendo y eventualmente transcribiré algo aquí, para que tome aire y respire fuerte. Por lo pronto Lucky Strike y café frío siempre, en la noche siempre. Con calor, siempre.
PD: Como esto es un espejo y es todo volver, he pensado en retomar el diario que hace un año paseó por aquí. Treinta días, de nuevo, que empezarán el día en que pague mi deuda en cervezas.
Duró poco el break. Quince días de abstinencia solamente, ni uno más ni uno menos. Se podría decir que me volvieron las ganas de escribir aquí, que regresó el exhibicionismo, pero en realidad debo confesar que este espacio es una de las pocas constantes en mi vida. Un lugar al cual volver, un lugar del cual asirse. Otro regreso, más tiempo circular.
Cali calienta y derrite como siempre y el paraíso cada vez se parece más a una roca junto al río Pance; volvió la Champions y la Juvetus ganó en la UEFA League; empieza a hacer falta el café del jueves con MC, que está trabajando lejos; empecé a leer Los vagabundos del Dharma (The Dharma Bums) de Jack Kerouac y ha sido un cambio saludable; ayer C cumplió años y aprendí a coser estrellas.
Como decía Isabel en un comentario previo, es mejor escribir sobre nada que quedarse callado.
PD: Aún no cumplo la promesa consignada en el post anterior, pero será pronto querida amiga “autodestructiva”… just give me some time.
Se me han esfumado las ganas de escribir aquí, como antes se me extinguieron tantas otras pasiones, y debería decir entonces que ha sido un placer, gracias por todo, no lo habría podido hacer sin la ayuda de ustedes, son un público maravilloso. The times they are a-changin’ cantaría Dylan, pero acá las cosas están igual a cuando empezaron hace unos tres años. Estoy en la misma absurda posición en la que estaba cuando empecé esto, cada vez menos certezas, menos cosas en las cuales creer, muerto de miedo como siempre a pesar de algunos avances. Entre semana escribí varias cosas para el blog pero no pasaron de ser borradores, ahora escribo esto por impulso y siento que hace mucho no tengo nada que decir, entonces intento dar un paso al costado, dar permiso y espacio, siga usted después de usté… pero no temas querido e hipotético lector, la filosofía detrás de este blog es recaer y es muy probable que pronto regrese, como el adicto que reincide, el senador que vuelve a la cárcel, el presidente que obliga a un país a sufrirlo por otro periodo. Todo aquí es volver, lo saben, entonces a nadie le debería sorprender que, para conmemorar este final, invite de nuevo al primer desafortunado en comentar este post a un par de cervezas, atendiendo apenas a algunas restricciones geográficas. Adelante, comenten, no tengan miedo, sólo muerdo cuando me provocan.
Blog para los que les gusta repetir, tanto lecturas como películas como amores como decepciones como... para los que gustan de tropezar con la misma piedra pero cayendo siempre de diferentes maneras.