La de PCW, en cambio, lo enfrentó al sistema, a lo que viene, a la despersonalización. Una pesadilla. El enemigo, para el protagonista, no es la corporación que lo echa de su trabajo tras 25 años de entrega con una liquidación y una anguila para comer. El enemigo son las personas calificadas que pueden llegar a ser una competencia para su puesto. Entonces, SPOILERS ADELANTE, diseña un plan para librarse de personas más capacitadas que él. Pasan cosas, muchas. Descubre una infidelidad que es como un espejo de lo que pasa en casa, pero PCW no nos lo deja saber del todo. Una muerte, aunque todo no sale como él lo quería. La siguiente, otra muerte. Rápida pero deja un casquillo en la escena. Es importante, el casquillo, vemos un primer plano. Le gusta hacer bonsáis y diseña uno con el cuerpo de su víctima. La policía lo visita y casi se delata, es muy torpe, pero su esposa lo sabe o lo intuye. Luego su hijo se lo confirma, a ella. Desentierra el cadáver. Cuando él, el protagonista que interpreta Lee Byung-hun, intenta matar a su tercera víctima su esposa lo llama y le dice que los esposos deben confiar y que si hacen mal, lo deben hacer entre los dos. LBH no confía en ella y es el peor error que comete. Antes de eso dudó en matar, pero se dice a sí mismo que no hacerlo invalidaría la muerte de los dos anteriores. "Muertes de perro", dice. Al final todo sale bien. En un giro como el de la escena del anillo en Match Point, resulta que la culpa de la segunda muerte es responsabilidad de la primera víctima. El casquillo. Importante. El trabajo que buscaba es de él, pero la fábrica es de luces apagadas. "¿Cómo es eso?" pregunta LBH y sí, la IA no necesita luces ni nada más que robots para operar. Y así, su idea de sindicato y de sus amigos y de estar con los compañeros que son los que hacen el papel pasa a ser otra. Estar acompañado de máquinas que no lo necesitan. Ya no hay que golpear el rollo de papel con un palo. Se tapa los oídos con tapones para no escuchar el concierto de metal que interpreta la planta mientras en casa su hija autista da, por primera vez, una interpretación casera con su chelo. Su madre la escucha.
domingo, 25 de enero de 2026
Cuarta semana (2026 01 25)
Este domingo, en el que escribe esto, se vio la primera película (en cine) del año. Le gusta mucho el cine, desde que estaba en la universidad. Su carrera era un poco eso. Cine. Muchos de sus amigos lo hacen, cine. El año pasado vio Horizonte, una película hecha por uno de sus amigos y, para él, fue una de las mejor del año. En todo caso ahora escribe sobre No Other Choice, de Park Chan-wook. Le gustó, mucho. Por ahora, es su película favorita del año. Hace un montón no veía una película a la que hacer tantas preguntas. La de César, Horizonte, lo conflictuó un montón más. Era enfrentarse a su país. A la guerra interna y externa. La que vivimos por dentro y la que nos arrastra por fuera. Tras salir de verla se encontró con un dolor que no sabía que tenía. O sí, lo había olvidado. Ese dolor al que no escapamos como colombianos. El trauma colectivo de este país manchado de sangre.
domingo, 18 de enero de 2026
Tercera semana (2026 01 18)
Escuchó decir, no se acuerda para esta entrada si escribía en primera o en tercera persona, que por primera vez en la historia enero metió quince días en cinco minutos... y sí. Hasta más. El tiempo pasó volando. Hace poco estuvo en Cali, hace poco estuvo en Armenia. Hace poco leyó ese libro que le gustó y hablaba de otros tipos de economía, de regalos. Cosas diferentes son posibles si uno vive con el corazón lleno y da. La semana que pasó, pasó. ¿Se destacó algo? Solo más trabajo. Hace memoria de su lunes, que fue festivo; del martes, que implicó mucho trabajo y el miércoles estuvo enfermo, así como el jueves. El viernes se recuperó para que se acabara la semana. Está leyendo su segundo libro del año. Se llama Cosita, de Alba G. Mora y es de una mujer que mira el mundo de forma singular, que se aferra a rutinas y otras ceremonias para evadirse de la realidad, de los padres muertos y de su propio futuro. El sábado en la noche vio una peli con su esposa, francesa (la peli) y el domingo vio fútbol, jugó Blue Prince. Se acostó a las 10:30 p.m.
domingo, 11 de enero de 2026
Segunda semana (2026 01 11)
Avanza el año, trepidante. Ya pasaron más de diez días del inicio del año. Lo siente diferente distinto, al 2025 aunque como lo sabemos todos el tiempo no es más que un constructo. Avanza sin que sea necesario medirlo. Va. Durante esta primera semana leyó el primer libro del año. The Serviceberry de Robin Wall Kimmerer y le gustó mucho. Le dio cinco estrellas en Goodreads donde, además, se puso como meta leer cuarenta libros durante este 2026. Sabe, como con el tiempo, que medir el número de libros es un acto irracional. O, más que eso, un acto carente de importancia. ¿Qué importa, realmente, leer 40 libros o 200 libros? Importa más conocerlos en el fondo, hacer algo con ese conocimiento. Espera que The Serviceberry le sirva mucho porque resonó con él. "Mi riqueza está en la barriga de mi vecino" cita Wall Kimmerer en su libro. La belleza de compartir en la medida de lo posible, dar como un acto vital. Siempre le ha parecido bonito el nourish inglés. El nutrir, el darte energía, como parte del comer. Cuando puede lleva galletas a la oficina, lleva gyozas, llevar babaganoush que no es mutabal pero se confunden. Invitar a personas a comer en su casa. Dar, lo que pueda dar. Pese a lo irracional que sea, es para él y para todos, el día número once de este nuevo año.
domingo, 4 de enero de 2026
Primera semana (2026 01 04)
Es la primera semana del año y El Caleño, yo o FB, en Bogotá desde hace dos, reflexiona sobre lo que fue su 2025 y sobre lo que viene. Muchas ganas tenía de que se acabara ese año pese a que hizo mucho y volvió a estudiar y todo estuvo bien, pero no. Necesitaba un reinicio. Un volver a empezar. Un borrón y cuenta nueva. ¿Es este o seguirá repitiendo y repitiéndose? Recuerda el lema del blog y de tropezar con la misma piedra y caer de manera diferente, recuerda las Goldberg variationen, recuerda y quiere que este año, que es una medida de tiempo tan arbitraria como cualquier otra, sea diferente, sea mejor. Es por eso que ha decidido que escribirá una vez por semana sobre su vida y será como el diario que llevó hace tanto tiempo y cómo cada día era único. Lo intentará, sí. Más detalles, adelante.
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