Un placeholder, de lo que vendrá. La salvada de la copa, con la de Van de Ven.
domingo, 1 de febrero de 2026
domingo, 25 de enero de 2026
Cuarta semana (2026 01 25)
La de PCW, en cambio, lo enfrentó al sistema, a lo que viene, a la despersonalización. Una pesadilla. El enemigo, para el protagonista, no es la corporación que lo echa de su trabajo tras 25 años de entrega con una liquidación y una anguila para comer. El enemigo son las personas calificadas que pueden llegar a ser una competencia para su puesto. Entonces, SPOILERS ADELANTE, diseña un plan para librarse de personas más capacitadas que él. Pasan cosas, muchas. Descubre una infidelidad que es como un espejo de lo que pasa en casa, pero PCW no nos lo deja saber del todo. Una muerte, aunque todo no sale como él lo quería. La siguiente, otra muerte. Rápida pero deja un casquillo en la escena. Es importante, el casquillo, vemos un primer plano. Le gusta hacer bonsáis y diseña uno con el cuerpo de su víctima. La policía lo visita y casi se delata, es muy torpe, pero su esposa lo sabe o lo intuye. Luego su hijo se lo confirma, a ella. Desentierra el cadáver. Cuando él, el protagonista que interpreta Lee Byung-hun, intenta matar a su tercera víctima su esposa lo llama y le dice que los esposos deben confiar y que si hacen mal, lo deben hacer entre los dos. LBH no confía en ella y es el peor error que comete. Antes de eso dudó en matar, pero se dice a sí mismo que no hacerlo invalidaría la muerte de los dos anteriores. "Muertes de perro", dice. Al final todo sale bien. En un giro como el de la escena del anillo en Match Point, resulta que la culpa de la segunda muerte es responsabilidad de la primera víctima. El casquillo. Importante. El trabajo que buscaba es de él, pero la fábrica es de luces apagadas. "¿Cómo es eso?" pregunta LBH y sí, la IA no necesita luces ni nada más que robots para operar. Y así, su idea de sindicato y de sus amigos y de estar con los compañeros que son los que hacen el papel pasa a ser otra. Estar acompañado de máquinas que no lo necesitan. Ya no hay que golpear el rollo de papel con un palo. Se tapa los oídos con tapones para no escuchar el concierto de metal que interpreta la planta mientras en casa su hija autista da, por primera vez, una interpretación casera con su chelo. Su madre la escucha.
domingo, 18 de enero de 2026
Tercera semana (2026 01 18)
domingo, 11 de enero de 2026
Segunda semana (2026 01 11)
domingo, 4 de enero de 2026
Primera semana (2026 01 04)
Es la primera semana del año y El Caleño, yo o FB, en Bogotá desde hace dos, reflexiona sobre lo que fue su 2025 y sobre lo que viene. Muchas ganas tenía de que se acabara ese año pese a que hizo mucho y volvió a estudiar y todo estuvo bien, pero no. Necesitaba un reinicio. Un volver a empezar. Un borrón y cuenta nueva. ¿Es este o seguirá repitiendo y repitiéndose? Recuerda el lema del blog y de tropezar con la misma piedra y caer de manera diferente, recuerda las Goldberg variationen, recuerda y quiere que este año, que es una medida de tiempo tan arbitraria como cualquier otra, sea diferente, sea mejor. Es por eso que ha decidido que escribirá una vez por semana sobre su vida y será como el diario que llevó hace tanto tiempo y cómo cada día era único. Lo intentará, sí. Más detalles, adelante.
miércoles, 2 de julio de 2025
Vista desde un escritorio
Como ahora he decidido volver a escribir, gracias a la experiencia primero positiva (y después no tanto) con Sally Rooney, voy a seguir escribiendo. De las cosas que me gustan, de las cosas que se me ocurren. De las cosas que quiero contar y no sé a quién, aunque se las puedo contar siempre a mi esposa que me escucha así a veces no me entienda del todo porque todos somos raros y quizá nos falta contexto. Así entonces, así las cosas, escribo sobre el libro que leí luego de leer Dónde estás, mundo bello. Agrego enlace a la reseña/crítica que subí a Goodreads y agrego enlace a mi perfil también, por lo que ahora, luego de revisarlo, me doy cuenta que el libro que leí después del de Rooney fue Con el corazón en la mano de Aterciopelados. Como hace tanto tiempo que no escribo acá, no me acuerdo cómo hacer notas al pie, que es el lugar que merece ese documento... en fin. Tantas líneas y aún no he entrado en el tema que me convoca hoy. Para que exista una clara diferencia entre lo que vengo diciendo y lo que voy a decir, acudo al punto aparte.
Vista desde una acera de Fernando Molano Vargas fue una de mis lecturas de junio. Diría que la mejor, aunque compartió mes con Maniac de Benjamín Labatut. Me gustó leer a Molano Vargas en junio porque es el mes del orgullo y quien más orgulloso de ser, de vivir y de sentir que quien fuera Molano Vargas. Una novela hermosa sobre el amor de dos hombres, sobre la vida de dos hombres, sobre cómo crecen, cómo se encuentran, cómo conocen lo que será su fin. Novela que arranca casi por el final, por la noticia triste del VIH y que sigue con infancias en Armenia y Bogotá. Con romances de padre y madre, con hermanos y hermanas. En su reseña, a la que le di cinco estrellas, dije esto:Que libro tan bello. Que libro tan triste. Que libro tan esperanzador. Que amor más grande. Ojalá todo el mundo conociera a Molano, ojalá todo el mundo leyera a Fernando.
Como me pasó con Rooney, con Molano también terminé con ganas de decir algo. Luego de citarme a mí mismo sin pudor y con descaro, como un adolescente, le pido a cualquiera que lea esto que luego lea a Molano (si no lo conoce) o que lo relea (si lo conoce ya). Que tratemos de amar cada día a quienes podamos, para que ayudemos a llenar el vacío que dejó el amor inmenso entre Adrián y Fernando.
lunes, 2 de junio de 2025
Es 2025, es junio, es dos. Es lunes. Es Dónde estás, mundo bello
sábado, 31 de diciembre de 2022
Lo mejor del 2022
Siguiendo con esta tradición, variándola tan sólo un poco pero manteniendo la esencia, dejando escurrir los “greatest hits” versión 2022, escribo lo que, al parecer, fue lo mejor de mi año, aunque esta vez sólo he incluido lo que más me ha gustado “emocionalmente” dejando por fuera trabajos y obligaciones. Injusta e insensata como todas las listas, dejándome llevar por la tiranía del último momento que nubla hechos relevantes ocurridos durante los primeros meses de este dos mil veintidós. Hoy, un día después de mi cumpleaños y cuando falta sólo un día para que el año termine, regreso en este empeño copiando descaradamente formulas que ya había usado en el pasado, que ya habían resultado en el pasado. En fin, aquí están, estos son…
El formato que usaba antes me gustaba, era simple. Era una lista, como la de compras, como la de cosas por hacer en el año que no hacemos y nos reencontramos a mitad de año y decidimos que no, que ya es muy tarde y que quizá, con suerte, el próximo año sí.
1. Todo el año tuve ganas de escribir acá. Que lo haga el ultimo día solo es una declaración de intenciones. Quizá el nuevo año venga con más publicaciones en este blog largamente olvidado, tal vez no. El tiempo, como ya lo ha hecho en el pasado, lo dirá mejor que yo.
2. En la versión de 2010 uno de los puntos a destacar fue 'mantener las dreads'... pues adivina qué, yo de hace doce años, siguen igual de fuertes solo que una década y dos años más largas.
3. La vida de a dos. Seguir amando, diferente pero igual.
4. Mi trabajo. Es curioso que en una lista de lo mejor del año clasifique la esfera laboral. Lo primero que uno puede pensar de la persona que arma la lista es que sus prioridades van de 8 a.m. a 6 p.m., que su vida gira en torno a marcar una tarjeta. No en mi caso o, al menos, eso creo. En mi caso digo que sí, mi trabajo fue gratificante y lleno de descubrimientos. Agradezco la oportunidad de seguir aprendiendo y tener tantas maestras y maestros dispuestos a enseñar.
5. Volver a la universidad. Sí, ha sido de lo mejor. Se siente muy diferente porque ya no es la única responsabilidad, porque ya la vida no gira con esa órbita central. Espero que para lo mejor de 2023 tenga la oportunidad de decir, graduarme otra vez de la universidad.
6. Los reencuentros de cumpleaños. La tradición prepandémica que paró por la pandemia se retomó con la pospandemia. Ver amigos que siguen siendo amigos después de más de veinte años.
7. Las amistades nuevas.
8. Después del cumpleaños, un día después de cumplir años, vuelvo a decir: sentirse tan querido. A veces, la mayoría del tiempo, puedo pensar que no lo merezco y que tanto afecto de dónde y para qué. Pero existe, es grande y llena. Es como un café después del almuerzo, todo lo que está bien.
Menciones especiales (no es lo mejor que salió este año, pero sí son cosas que consumí este año)
Película del año: Pues no fue la mejor, y terrible que empiece diciéndolo así, pero fue muy situacional. Jujutsu Kaisen 0 en sala de cine.
Canción del año: Todas las de Billie Holiday, la banda sonora de mis días.
Libros del año: Iba a poner uno solo, pero mejor dos. El primero creo que lo leí en 2021, pero pues si no lo resalté ese año lo resalto ahora. Kintsugi de María José Navia. El otro lo estoy leyendo recién y es Exhalación de Ted Chiang.
Juego del año: Disco Elysium. No sé cuando voy a volver a jugar algo similar, ni siquiera pido algo mejor. Algo parecido, que me llene tanto tanto.
Ahora que miro arriba veo que, convenientemente, faltan cosas quizá más importantes pero en fin, la memoria es selectiva, sólo elige lo que le es grato. En todo caso, feliz año a los que lean esto y un feliz cumpleaños a mí mismo, aunque atrasado, un año más me hago la solemne promesa de seguir siendo feliz ahora y siempre. Ahora y siempre.
martes, 19 de octubre de 2021
Recuerdo, como un viaje (séptimo día)
Recuerdo un viaje como recuerdo tantas cosas, como recuerdo el olor a zapatos nuevos o el sonido especial que hacen el plástico que protege a los libros recién comprados y a punto de ser leídos. Recuerdo un viaje a la orilla del mar, frente a un océano inmenso con olas que chocaban con rabia contra la arena. Se llamaba, aún existe así que se llama, Playa Brava y le hace honor. No es un chiste. Y este recuerdo, que vino a mí ocho años después, es recuerdo porque leyendo Zona de obras de Leila Guerriero, habla sobre viajes en VIAJAR, CONTAR, VIAJAR. En esa reflexión que viene después de la lectura, a veces muy corta y otras demasiado larga, me dije que nunca había escribo una crónica de viaje. Aplicando una versión muy libre de lo que es una crónica de viaje. Hace mucho me propusieron escribir una para una revista y no se concretó. Las ganas volvieron otra vez, en el viaje que recuerdo a esa playa brava que era mar calmado de día y tormentas eléctricas de noche, con horas de camino a través de la selva para llegar allá. Fue el primer viaje en serio con mi esposa, en la época en que éramos novios de lejos. y estaba en vacaciones. El primer impulso fue sacar libreta y anotar nombre, datos, VER para CONTAR. Después pensé que no, que en vacaciones no debía hacer eso que hago siempre, así que se quedó archivado y perdido. Entonces, tras el preámbulo este de varias líneas, digo que la próxima entrada va a tener mar, recorridos a lomo de burro y de caballo, trochas en medio del parque Tayrona y kaggabbas (indígenas kogui) riéndose de mí.







